
Hay un tipo que me encuentro con regularidad desde…
November 22, 2004Hay un tipo que me encuentro con regularidad desde hace una década. Ayer, por ejemplo, nos vimos en la Cineteca y la semana pasada nos avistamos en la fugacidad del metro General Anaya.
Es un tipo de cabeza redonda y recuerdo bien que cuando nos conocimos llevaba el cabello hasta la cintura. He visto (no siempre con agrado) cómo cambia de estilo: rastas, a rape, de oficinista y otra vez largo. Cuando nos topamos, nuestras miradas incrédulas se confunden con el hastío y cada uno sigue su rumbo, pensando, yo al menos, cuándo y en qué condiciones ocurrirá nuestro siguiente choque. Ninguno de los dos sonríe francamente ni se atreve a saludar al otro.
Hace como cinco años fuimos a una fiesta. Cuando lo ví entrar por la puerta tuve el impulso de correr a saludarlo y de paso soltarme a llorar. Iba sola y transitaba por una ruptura sentimental. En ese momento me pareció un aviso sobrenatural encontrarle allí, una coincidencia que no podía ser ignorada por más tiempo.
Mientras esquivaba danzantes para ir a su encuentro, preparé un discurso en mi mente de lo más casual, segura poseedora de su complicidad.
Tuve que dar la media vuelta. Una chava regordeta que estaba junto a él le acercó la botella de cerveza al estómago, levantándole la camiseta negra de Metallica. Su reacción fue violenta y con el aspaviento de sus manos tiró la cerveza de la gordita. Todos a su alrededor aplaudieron.
Creo que fue con esa mujer con la que se cortó el pelo y dejó de frecuentar los mismos lugares porque durante algunos años nuestros encuentros se espaciaron considerablemente.
Ahora lo veo más seguido. Se volvió a dejar el pelo largo y esas canas que antes se veían graciosas por prematuras, han cambiado su referente. También engordó un poco y su cara se ve aún más redonda.
Todavía no le pregunto su nombre.