
Bela Fleck
February 4, 2006No sé si hay que disculparse, pero me zumba el jazz. Lo que pasó ayer fue que me invitaron a un concierto de éste género y, –ouch duele decirlo– lo disfruté. Casi me entristeció lo abuela que estoy.
Estoy tan pero tan pero tan vieja que ya no tengo preconcepciones sobre las cosas. Ahora dejo que me asalten los cuadros sin leer su importancia en la historia de la pintura. Ahora se me ocurre que la música es hermosa aunque se trate del otrora aburridísimo jazz; pienso que el banjo puede ser tan exquisito como un órgano medieval, que los virtuosos no tienen la culpa de serlo.
Pua, qué conflicto.
Lo que agradezco es que mi corazón de chocolate no se conmovió ante el público de este tipo de conciertos. Mi próxima película podría llamarse “Masacre en el Teatro de la Ciudad (O el día que maté con una sierra electrica a 2 mil aspirantes a virtuoso)”.
Cabe aclarar que todavía prefiero enojarme con hip hop. El jazz no sirve para eso.
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Notita: me comentaron que desde lo de Carrière no servía la página y tuve que borrarlo. Otra vez, (y ahora sí) el que lo quiera se lo mando enterito.