Archive for March 1st, 2006

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Be afraid

March 1, 2006

-Me dan miedo mis compañeros talentosos y mamones, “muy por encima de”, tan por encima que les quedan huangos todos sus trabajos.

-Le tengo miedo a los que van a ver los Cremasters y salen “tocados del alma”. No se hagan, dentro de cada aficionado al arte contemporáneo hay un sentido común pequeñito que no nos deja mentir: la belleza viene en miles de formas, pero la esterilidad no es una de ellas.

-Me asustan los que creen que del arte no se puede vivir o mejor dicho, a quienes conviene creer que de esto no se puede vivir. Es más fácil dedicarse a mercadólogo: hay seguro, pensión, vacaciones, convenciones, VTPs, amoríos ilícitos en la oficina. Este es un trabajo arduo y cuando te vas a la playa no dejas de ser escritor, pintor, escultor, artista. Es tu piel, no tu chamba.

-Temo a mis jefes cuando me hablan sin motivo aparente.

-Me dan miedo mis exes que me saludan como si nunca me hubieran visto desnuda.

-Temo a los blogs de blogs, en general a todos los que se cuelgan de alguien para existir.

-Sobre todo le tengo pavor a mis sueños. Seguido se me cumplen.

-También le temo a Virginia Woolf, nomás por no dejar.

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Editores otra vez

March 1, 2006

En mi camino como perrriodista he tenido jefes de calaña varia.

Mis dos editores favoritos, antes de pedirme un trabajo se encargan de picarme la cresta. Saben que cada vez anhelo sorprenderlos. A veces lo logro; la mayoría de las veces me aceptan los trabajos por pura prisa.

Si de ellos dependiera, mis reportajes saldrían a la luz cada Corpus y San Juan, aunque serían unos monstruos de investigación, pícaros y punks. Son ultra respetuosos con el texto, pero con la reportera se portan como unos borrachos: te llaman a deshoras, articulan explicaciones ininteligibles para decirte que no, hacen como que no se acuerdan de lo que dijiste, entre otras lindeces.

Yo los adoro. ¿A quién no le gusta que le digan baboso con los pelos de la burra en la mano?

No puedo sentir más que agradecimiento cuando por fin parimos el texto juntos y lo vemos impreso. Estos dos editores son Felipe de Chilango y Adolfo de Expansión.

Otra cosa muy distinta ocurre con una editora cuyo medio no quisiera revelar pero publica los domingos.
Es una tipa fenomenal, lindísima, super amable, correcta, respetuosa de los tiempos y las formas de la reportera.
Lo malo es que mis textos siempre pierden las dos piernas con ella.

Casi no quiero leerlos. Son un ‘tamalito’ con moretes de tortura, al borde de la asfixia.

Los veo, pobrecitos, desmembrados, hechos una piltrafa, pidiendo a gritos que los maten, o por lo menos que les quiten mi firma.

Está visto que no sólo no se puede todo, sino que de poderse todo el mundo sería bastante menor.