
Pos felicidades
May 30, 2006Lo cabrón de crecer es que uno tiene que ser su propia mamá. Cuando algo o alguien te rompe el corazón, hay que abrazarse a uno mismo en la cama, secarse la lagrimita, acariciarse el cabello y repetir “no hagas caso, no hagas caso, hay otros lugares, otras personas, por algo pasan las cosas”.
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Este es el día que uno debe ser bueno con uno. Es el día en que le guste o no a los demás, cometiste nacimiento. Es el día en que eres el rey, el día en que comes pastel, el día en que tu perfume huele a nuevo.
En otras culturas, en lugar de que el festejado reciba regalos, es éste quien agradece la presencia de sus amigos con un pequeño presente.
Así que no sé que darles. Mmhh, pensaba en un poema de Trakl, pero ese señor es para el invierno; tengo a mi alrededor cientos de libros de donde podría sacar una cita entrañable, algo que los hiciera pensar o así, pero prefiero que sea algo mío.
Ahí les va lo que puede ser el inicio de un cuento que quizás nunca termine:

Dentro de poco no habrá más que ángeles en la tierra. Estamos escondidos en los salones de mi antigua secundaria. Tenemos mucho miedo. Las hordas del cielo usan armas que nunca habíamos visto y poco a poco se han vuelto inmunes a las nuestras. “Sacrilegio”, lloraban los católicos cuando apareció el primero de estos seres alados con un puñal en el estómago. El arma todavía se encontraba dentro del cuerpo, como quien deja el trinche en un pavo de Navidad. Lo pasaron en televisión, el hermoso cuerpo yacía desencajado junto a una alcantarilla. Tenía una expresión de dolor, como salida de un cuadro renacentista. El conductor del noticiario apelaba al sentido común de los televidentes.
—Se recomienda no tocarlos—, advertía, las plumas pueden traer enfermedades desconocidas.
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Sigo triste, pero me deseo muchas felicidades.

