Archive for August, 2006

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La existencia de Mamet

August 10, 2006

Dice David Mamet, dramaturgo, cineasta, novelista y periodista, que nunca ha estado seguro de existir.

“Not to burden a legitimately self-occupied reader with my own dreary problems, but I’ve never been quite sure that I exist; and have always considered myself, at best, a figment of someone’s imagination. As that imagination cannot (as per supra) be my own, imagine my consternation.

Work both distracts and fulfills me. It brings me great joy. But this joy, yet again, is that of nonexistence. In work I am happy, as I am subsumed, and, so, again, “not there”. I am sure many philosophers (the bulk, no doubt, German) have felt as I, and have expressed themselves, if not more cogently, at least in longer or more compounded words.”

Lo dice en la edición de abril 2005 de una revistucha para “hombres sanos” Bestlife (en los esteits nadie se asombra de que un Pulitzer publique en una revistucha y siendo dolorosamente sinceros, las revistuchas gringas suelen cuidarse de no publicar sólo basura por lo que incluyen ¡y pagan! a dos o tres artículistas inteligentes).

Yo, que no soy Pulitzer (ah, ya lo habían notado) pero que también publico en una de estos mamotretos fashion para hombres inseguros en búsqueda de su masculinidad impostada me pregunto si algún día me permitirán hacer un texto parecido, no en fineza por supuesto, pero al menos en elección de tema.

Claro, pensará alguno, es que tu no eres Mamet, por eso no te piden esos textos, porque saben que no podrías llevarlos a buen fin, pero yo siempre estoy, en esa cuestión del huevo y la gallina, a favor del gallo.

¿Será que aquí los periodistas no hacemos textos reciclables (en la mejor acepción del término) porque no nos dejan, porque no saben pedirlos o porque de plano no podemos?

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El guardián en el centeno

August 8, 2006


(Mi edición es igualita)

No importa cuánto tiempo me aleje de este libro, hay días que me mira desde el librero y me advierte que no se irá sin doler un poco.

Lo tengo en inglés y en español, aunque sólo he leído la versión gringa. Ahora lo hojeo, frente a ustedes…estoy buscando una buena línea para romperles un poco las pelotas y digan “no chingues qué buen libro, hace mucho que no lo leo”. Algo como ésto:

“Al final me desnudé y me metí en la cama. Tenía ganas de rezar o algo así, pero no pude hacerlo. Nunca puedo rezar cuando quiero. En primer lugar porque soy un poco ateo. Jesucristo me cae bien, pero con el resto de la Biblia no puedo. Esos discípulos, por ejemplo. Si quieren que les diga la verdad no les tengo ninguna simpatía. Cuando Jesucristo murió no se portaron tan mal, pero lo que es mientras estuvo vivo, le ayudaron como un tiro en la cabeza. Siempre le dejaban más solo que la una…”

“Carajo”, pensarán los que no lo han leído, “y yo aquí haciéndome tonto con una revista de autos compactos, ¿de quién dijo que era?”

(De J.D. Salinger)

“Carajo”, pensarán los que ya lo leyeron, “pinche blog de esta tipa, nomás melancoliza y lo peor es que pone de un triste”.

No sé exactamente qué me duele del Guardián en el Centeno. Es divertidísimo ¿no es cierto? Pues sí, coincido con ustedes, pero a veces siento que he perdido toda posibilidad de relacionarme con la realidad de la forma en que lo hace Holden Caulfield.

“Espero que cuando me llegue el momento, alguien tendra el sentido suficiente como para tirarme a río o algo así. Cualquier cosa menos que me dejen en un cementerio. Eso de que vengan todos los domingos a ponerte ramos de flores en el estómago y todas esas puñetas…¿Quién necesita flores cuando ya se ha muerto? Nadie.”

Tal vez sea el párrafo final lo que me duele:

De lo que estoy seguro es de que echo de menos en cierto modo a todas las personas de quienes les he hablado…Tiene gracia. No cuenten nunca nada a nadie. En el momento en que uno cuenta cualquier cosa, empieza a echar de menos a todo el mundo.

En fin. Leer siempre es la neta, aunque duela.

***
Felicidades a mi amigo Edgar Adrián Mora por su beca del Fonca. Te queremos.

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Cómic erótico

August 8, 2006

Estoy un poco agotada de discutir el día a día politiquero de esta ciudad. También ando llena de trabajo, por lo que mejor les comparto un fragmento de texto que estoy trabajando para la revista Quo.

Después de varios años de solicitar los primeros temas que se les venían a la cabeza, en esta revista (en gran parte gracias a la nueva editora Mónica Flores) se les ocurrió un tema extraordinario –cómic erótico– para incluir en su edición semestral de “sexo”.

Aquí uno de los autores que escogieron para que la sua sevilleta reseñara:

ERIC STANTON, El FETICHE

El grueso del trabajo de este neoyorkino de origen ruso tiene que ver con el castigo placentero y la parafernalia masoquista. El ángel de lo bizarro, como era llamado por sus fieles fanáticos, empezó dibujando pin-up girls para la empresa publicitaria de Irving Klaw en 1947, luego de fracasar en pseudo empleos como enterrador en un cementerio y tirador de cuchillos en una feria.

Al salir del estudio de Klaw, Stanton decidió hacer del freelance un modo de vida. Durante cuatro décadas sobrevivió mediante la distribución de sus cómics a una red underground de suscriptores a quienes enviaba ejemplares de sus “Stanton Archives” por una corta suma de dinero.

Poco a poco, su trabajo empezó a captar las sugerencias de sus fans y terminó enviando cómics eróticos por pedido: sus aficionados querían aparecer como personajes en sus cómics y estaban dispuestos a pagar por ello.

Una de sus obras cumbre fue la reinterpretación erótica de la Mujer Maravilla, a la que llamó Blunder Broad. Así se mantuvo alejado del éxito durante décadas el ángel de lo bizarro, hasta su muerte en 1999.

Por su ensayo sobre lo sórdido sin tapujos, Stanton ha sido comparado con Toulouse Lautrec, quien retrataba la prostitución sin juzgarla o reinterpretarla bajo una tela moral.

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Las preguntas al editor

August 4, 2006


Me pareció buen tipo Jorge Herralde, sus palabras caen como bombas cuando por fin las acaba de pronunciar. El editor de Anagrama tiene un tartamudeo que tardas en detectar; al principio parece que su severidad le obliga a repetir la primera parte de la frase.

Los tartamudos suelen ser personas de pocas palabras pero llenas de imágenes claras. Es difícil acostumbrarse a escucharlos, pero pronto te enteras que te llevan cierta ventaja: les cuesta demasiado trabajo hablar como para perder el tiempo diciendo estupideces.

El trabajo de Jorge Herralde es leer. Gana mucho dinero por ello. Lee compulsivamente y sin descanso los siete días de la semana. Entre semana, nos platicó, lee por obligación; mientras que sábados y domingos se entrega a la actividad por placer. Como un corredor que entrena de lunes a viernes y en sus ratos de ocio se echa unas carreritas.

El caso es que ayer en la presentación de su libro sobre Bolaño un tipo le preguntó así, literal:

“¿Y usted qué piensa de las muertas de Juárez?”

Antes de responder hizo una pausa (no sé si por su condición en el habla o porque tuvo que suspirar para llenarse de paciencia) y respondió como todo un caballero. Bla bla bla bla.

A mí me hubiera encantado que dijera: “Que qué pienso, hombre, pues me parecen bellísimas, fenomenales, inolvidables”. Nomás para que ese tipo no volviera a preguntar obviedades jamás.

***

Por cierto, ¿muertas? No, no son muertas. Ni que fueran moscas o personajes de George A. Romero.

Se llaman ASESINADAS.

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Un mal rayo nos parta

August 2, 2006

No soy de las que se rasga las vestiduras por permanecer dos o tres horas en el auto. El tráfico siempre ha sido un magnífico paréntesis que uso para leer, depilarme o pensar. Saco la letra de una rola, canto, mando mensajes por celular. Así es esta selva: los changuitos aprendemos nuevos trucos.

Perder o no perder dos horas, ahí no está la cuestión.

El plantón es un panorama entristecedor por razones menos baratas. A mí me vale madres ver el Paseo de la Reforma secuestrado; lo que me molesta es ver a todas esas personas secuestradas.

Miles de personas utilizadas como carne de cañón, como instrumento de coacción para que el hombre de amarillo obtenga el poder.

Ah, porque no lo duden, él también desea, como un puerco en celo, su sillita. Puede que tenga un proyecto de país que incluya a ciertos sectores de la población que el hombre de azul quiere ignorar, pero eso no quita que para obtener su podercito no se valdrá de cuanta marranada le sea posible.

Hagamos la traducción: voto por voto, silla por silla.

No hay que olvidar que detrás del Peje hay cientos de funcionarios de todos calibres que ya saboreaban también sus huesos y que están muuuy encabronados. Estarán los de la Jornada, (con honrosas excepciones) muy molestos porque ya se veían como Diario Oficial. Chin.

Esta es una movilización coercitiva, tramposa, que ofende a cualquiera que sepa leer ambiciones en un político. Tan tramposa como lo fue aquella que realizaron en los medios Fox y Calderón, sólo que ellos, chicos previsores, tuvieron la buena pata de hacerlo antes de las elecciones.

En política no hay objetividad ni neutralidad. Hay bandos, sí señor y uno no descansa hasta aplastar o incomodar severamente (en el mejor de los casos) al otro. Así es y nadie se asusta.

Lo triste es que no tengamos un país en el que un bando pueda aplastar al otro por medio de respuestas civiles organizadas y pensadas. Se me ocurren varias, pero el 2 de julio llevamos a cabo una, o creímos que lo hacíamos, pues.

Para ganar, los dos bandos idiotas mexicanos están usando la pasión desbordada y la hipnósis colectiva; nunca se invita a la reflexión, se invita a seguir al flautista.

Los ejemplos de lo que la pasión puede ocasionar ya los conocen, no les voy a dar clases de historia.

(Usted señor, indigne a unos cuantos y mándelos de sus guarros al Zócalo, va a ver cómo se apantallan los otros y ceden a nuestras exigencias.

Usted otro señor, manténgamelos temblando de miedo, que piensen que ya no habrá baratas en Zara, va a ver cómo salen en sus Hummers a arrollar nacos).

Digo carne de cañón sin afán de desprecio: es aún más triste saber que los plantados en Reforma son los más pobres –¿o alguien ve profesionistas condeseros en pie de lucha? — a quienes tienen agarrados de los tanates mediante su famoso “rayito de esperanza”.

Esperan que si gana López Obrador no se les dará por el culo como en el sexenio pasado y con eso validan su estancia en aquella avenida. Esperan, esperan. Ojalá tengan razón.

Sin embargo, creo que sería bueno recordar que cuando lo único que queda en un país es “esperanza”, cuando esta palabra se convierte en el último reducto por donde puede salir bien librado mi destino, disculpen ustedes, pero estamos jodidos.

Esperanza es lo que se obtiene cuando se ha negado por tanto tiempo la responsabilidad.

El idealismo nos convierte en víctimas y el inconsciente colectivo está pidiendo a gritos un victimario.

Eso sí es para ponerse a temblar.

En este momento, el de amarillo y el de azul se han convertido en dos masas informes que no ofrecen respuesta más que para aquellos colgados de la esperanza.

Ya, ya, no se desgarren, yo también voté por él.

Hasta hoy me doy cuenta de que estaba votando por el viejo PRI.

Old habits die hard.

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Van dos

August 1, 2006


Tengo un amigo que me da esperancita. Van dos veces que me hace creer que tal vez, sólo tal vez, arropados en este legajo de cobardes, hay tres o cuatro personas de 20 años que no se tragan todo el aceite de bacalao que les embuten en la tele.

Él habla de una generación alienada y a mí ya no me parece tan raro que “alienada” y “alineada” sean palabras tan similares.

Mi amigo es extraño, no se acuerda bien de Don Gato: él se crió con Bolek y Lolek.

Don Gato es el gandalla que todos quisimos ser, Lolek quería divertirse con su hermano.

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Mi partido

August 1, 2006

Voy a fundar un partido de centro ficción.

En mi ciudad –lo de “mi país” no vale, cruzando el Viaducto ya somos otro México– la derecha es manchadísima y la izquierda medio idiota (¿O es al revés? Bueno, se intercambian papeles, su dramaturgia es pobre).

Mi partido tendrá personajes más interesantes, propios de una pieza o una tragedia moderna. Gente completa, cuyas intenciones no sean visibles a las primeras de cambio; animales extraños, excepcionales, intrincados, con aristas fundidas.

A mis personajes no se les va a salir el cierre.

Yo propongo que nuestro Hamlet sea el de Shakespeare, cuya soberbia es adorable y no este principito azul que se queja como una plañidera.

Propongo que nuestro Edipo sea el de Sófocles y no este mentecato obstruye-avenidas que todavía no sabe que ha traído la peste a Tebas.