
Parece mucho
September 21, 2006Según yo hace un siglo y medio que no escribo nada para El Taza. En realidad sólo ha transcurrido una semana.
La onda es que, como decíamos de escuincles, “en una semana pueden pasar muuuuuuchas cosas”.
(A esa edad uno se refiere a cuando se va el novio o la novia en vacaciones. Qué bruto es uno y qué práctico).
Pasaron cosas aunque no todas me pasaron a mí.
1. El mismo día del aviso de mi nueva chamba, también supe de mi amiga P., que entraba a una revista.
Uno sólo ve paralelismos donde desea verlos y éste era el caso.
Acabábamos de salir de Sogem, donde nos conocimos. Secreta pero compartidamente nos sentíamos a la deriva. Dos años de hacernos patos en la escuelita habían surtido un efecto anestésico, de confort. Ahora había que fajarse y aceptar que nuestros proyectos podían tardar años. Podían no llegar nunca.
Y de pronto una nueva chamba. Para ‘ambas juntas a la par’ al mismo tiempo oh si señor, how strange.
2. Mi amigo E., quien llevaba despidiéndose de este país cerca de un año (se le veía en cada post), o posiblemente toda su vida, quién sabe, también lo logró. Las últimas copas con él me hicieron pensar en la deriva, en las decisiones literarias, en los amigos, en los blogs.
3. Mi amigo G., regresó a postear. Otra vez pensé en los amigos, en los blogs, en las decisiones literarias, pero sobre todo en la deriva.
En fin que ahora escribo desde una Mac. Son las 8,30 de la mañana y yo ya estoy bañada, desayunada y con un ligero manto maquillístico en los ojos.
No sé de qué forma se transforme mi escritura dadas las nuevas condiciones. Hay toda una teoría al respecto (sobre las diferencias de escribir en papel o en compu; escribir por la tarde, la noche, con soledad o en medio del bullicio) pero hoy no entraremos en detalles.
8-5/L-V. (sigh*)
Ya encontraremos la forma para seguir siendo punks.
Mi quinceañera jurada de rabia confía en mí. Dice que casi siempre la sorprendo punketeando de undercover.
Por ahora eso es lo único que me da esperanzas.