
Getting away with it
May 8, 2007Hace poco más de un mes, mi jefe lanzó la pregunta. “Oigan, tenemos que hacer algo sobre Tijuana, ¿alguien sabe qué hay allá, aparte de sordidez?”
Yo salí al quite; juré, prometí que en Tijuana, más allá de gringos buscando niñitas para avergonzar a la raza humana, también había talento.
“Sí, si, ya salió Nortec, es un tema muy sobado”.
“No, no. Me refiero a que en Tijuana hay rebuenos escritores.”
“¿Ah sí?”
“Oooh sí siñor”.
Está el Yépez, el LH, el Rafa, la Mayra, el Omar, la Lore, y otros que yo no tenía idea, como el Pablo y el Juan Carlos.
Seguro hay muchos más, pero con eso de que el ser no es cognoscible, pues nomás no se puede ser enciclopédico. Y menos en una revista de viajes. (Cualquiera diría ‘viajes, viajes, hello? A quién le importa la escritura en una revista de v-i-a-j-e-s.
La onda es que mi jefe pidió una foto “vanitifairesca” (whatever that means these days) para aceptar este artículo, cosa que costó muchos mails de ida y vuelta; citar a mucha gente en un solo tiempo y lugar es un rollo, pero terminó por armarse.
tomaron unas fotos fantásticas (aqui una muestra de lo que puede hacer con la luz el buen Gerardo Montiel Klint. Desgraciadamente no puedo publicar las fotos de los escritores porque tienen copyright.)
El texto quedó bueno (or so I think) y sus respuestas, aunque no cupieron carajo, estaban re interesantes.
Casi todo ensaya en torno a incidencia de la ciudad de Tijuana en su obra.
Este mes que lo vi publicado, me di cuenta que habíamos conseguido de forma casi malévola “glamorizar” a personas cuyo trabajo, en lo práctico, es lo menos glamoroso del mundo.
(Sé que todos hemos querido ser escritores alguna vez en la vida, o cineastas, o artistas plástico,s pero lo que todos hemos querido ser en realidad es FAMOSOS. Lo otro, el trabajo de sentar nalguitas a leer o escribir desechando pinche mil ideas para que una sola sea parida dolorosamente y luego rechazada mil veces dolorosamente, ese trabajo no lo quieren muchos)
Y glamorizamos por una razón sencilla: cuando algo se ve bonito se antoja, pues’n.
Como en lo de periodista a uno le toca glamorizar muchas tarugadas, al menos hoy me da gusto glamorizar la lectura (cada uno tendrá sus preferidos, sin duda) como antídoto a mi glamorización del shopping.
Ok, ok. Aquí se acaba la pretensión.
Es posible que muchos pasajeros en los vuelos de Mexicana pasen sin pena ni gloria las páginas del artículo, pero si a 10 pelaos se les antoja leer (lo que sea, pero de preferencia a estos escritores tijuanenses) yo ya la hice.
I’m getting away with murder, como quien dice.
Ojalá puedan leerla (o pedirle a alguien que viaje por Mexicana que se las traiga, son gratis).
