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Fauna

May 24, 2007

En una oficina se comparte el espacio con humanos diversos. Tan diversos que a veces se crea la ilusión de un microcosmos o, más modestamente, una cajita de Petri.
El bicho de enfrente a veces te cae mal; otras quieres aparearte con él de forma desesperada aunque no sabes qué harías después: al día siguiente volverás a verlo otras ocho horas. So much for raving desire.

(A ver quién se atreve a seguir deseando a alguien después de verlo cansado, jodido, explotado, mintiendo y esas acciones tan poco sexys que uno repite para mantener la chamba).

El mismo día concurre tu simpatía por la mujer rinoceronte que te limpia tu lugar, y la culpa de que alguien, quien sea, limpie tu lugar.

Hay una escuincla-mamá que prepara cafés en el carrito con donas de la cafetería. La escuinclita tiene un bebé enfermo de varicela y ayer se pasó ocho horas en la sala de espera del Seguro Social. Parece leve, pero sólo hay que imaginarlo en su total dimensión: un bebé de año y medio, inquieto por la comezón, con posible temperatura y una sala de espera llena de chamacos iguales.

Ocho horas ocho.

Luego me contó que no había comido. “Es que todo era muy caro…Unas donas ocho pesos ¡oye!”.

Ouch. Y yo gastándome 10.50 en un pinche capuchino. Le dejé propina. Cinco pesotes. Soy un asco.

Entré al edificio editorial con el capuchino en la mano y vi a dos personas en el chisme, mostrando sus zapatos nuevos de tacón corrido, de los que si no posees un par en esta editorial, bueno, pa que te cuento. Las dos chismosas casaderas básicamente habían bajado a ‘contonear el palmito’, diría mi mamá. (Mi mamá tenía unos dichos extraordinarios, sobre todo en lo que tocaba al imaginario femenino. Este es clásico cuando las chavas andan calientísimas y buscan mostrarse en todo su esplendor).

Entré al baño y una chava hablaba muy fuerte por teléfono. Decía ‘si güey’ ‘no güey’ ‘a poco güey’. Chillaba como zarigüeya. Del otro lado de la línea una mujer acababa de recibir EL anillo.

Me subí los pantalones pensando que en la vida de las mujeres, a pesar de los años de revolución sexual y todas esas patrañas, NO EXISTE otro anillo. Por eso no hay necesidad de preguntar ¿El anillo, cuál anillo?

Dejé el capuchino en una mesita y corrí a alcanzar la gelatina de cumpleaños de mi mejor amiga, que trabaja en ‘la revista de enfrente’. Le cantamos las mañanitas, la abrazamos. De toda la fauna de la caja de Petri de esta editorial, mi amiga es de una especie bien rara a la que yo aún no pertenezco: esa que es y deja ser.

***

ECOSFERAS

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Sé que el invento tiene 20 años , pero a mí me acaba de llegar la noticia de un “un huevo de cristal, herméticamente cerrado, donde viven unas algas, bacterias y cuatro camarones. Un mundo científicamente perfecto donde la luz ha permitido surgir la vida. Es una ecoesfera, un completo ecosistema que, tratado con ciudado, podré ver crecer durante los próximos cuatro o cinco años. Las ecoesferas son producto de una investigación desarrollada por el Laboratorio Aeroespacial de la NASA, que buscaba formas de transportar, en un futuro, ecosistemas a planetas lejanos como Marte. El objetivo final del proyecto de la agencia espacial es conseguir instalar sistemas cerrados que permitan cubrir las necesidades de agua, aire y alimentos de los astronautas que aterricen en un planeta, para que puedan vivir en una especie de ‘ecoesferas’ de tamaño gigante. Para la NASA, la ecosfera es como un planeta Tierra a pequeña escala, y los camarones, la especie humana.”

Mi novio me contó que Carl Sagan, el héroe de todos mis héroes, decía que sólo quería vivir un par de cientos de miles de años para ver salir a esos camarones de la esfera.

5 comments

  1. En realidad, una oficina es una ecoesfera disfuncional; donde cada ocho horas hay que renovar el oxígeno, el agua y de tanto en tanto, los camarones. Igual que en el exterior sólo sobrevive el más apto. Que suele ser, en esa biosfera viciada, el más lameculos. Darwin estaría encantado.


  2. tú que escribes tan bonito…

    te quiero, chingá.


  3. Sr.de clóset, estoy leyendo El Complot Mongol y su identidad desconocida me resulta tan graciosa como uno de los subplots. Saludos.

    Ay dios. Ernesto qué cosa más linda para amanecer, tu comentario. No sabes cómo te quiero yo. Mucho mucho. ¿Te conté que vi a tus papás? Digno heredero.


  4. Hermuqui, es cierto eso? donde lo venden yo quiero uno! Por cierto, Carl SAgan era un chismoso, igual que yo.


  5. Hola Hermuks, sii, es cierto. Pero, desafortunadamente no tengo idea de dónde lo venden. Ora que vaya a los iunated, igual puedo buscar.
    Dicen que son la neta.
    Besos hermuks.


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