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Andrei

August 7, 2007

Tengo un amigo lúcido que acaba de cumplir 25 años. Lo envidio porque se atreve a decir cosas que todos pensamos, más o menos, pero él quiere decirlas mejor y a veces lo consigue, con una naturalidad que encabrona.

No siempre lo envidio; a decir verdad, debe ser muy complicado ser tan lúcido y tener tan pocos años. Es decir, estar todavía en esa edad donde tu agenda incluye encontrar quién te quiera y a quién quieres y esas cosas que en realidad sigues haciendo el resto de tu vida pero que más grande has incorporado a tu personalidad y ya no tienes ni que pensar en ellas, sino sufrir sus consecuencias.

No siempre lo envidio porque a veces lo tengo enfrente y me toca compartir su persona y vemos el futbol como si estuviéramos leyendo una novela oscura juntos o comemos como si tuviéramos a Vila-Matas por ahí rondando nuestra mesa, envidioso de lo que pudiéramos decir de él. También bebemos cervezas como si…estuviéramos bebiendo cervezas y es re divertido.

Andrei escribió algo interesante sobre un sueño pacheco y el futuro de la literatura (y el blog) acá. Lo escribió tal vez como regalo de cumpleaños a sí mismo.

Me parecio importante señalar ese texto, porque cada vez veo menos blogs posmodernos que deconstruyen el papel del blog en el universo de las letras.

Ernesto lo hace a cada rato, pero ya sabemos cómo es él.

No creo que me toque comprobar el futuro del libro, el fin de la novela y esos otros eventos apocalípticos, pero ¿desde cuando necesitamos que algo sea tangible para escribir del tema?

Felicidades, intangible.

One comment

  1. Estoy en Finlandia. Tranquilos.

    Enrique


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