Archive for November, 2007

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Sé exactamente por qué…

November 24, 2007

…extraño mi casa cuando viajo.

Al principio pensé que se trataba de un jodido apego republicano al terruño o  añoranza por los habitantes vivos de mi trajín diario (a los muertos es más fácil llevárselos en la maleta); pero acabo de descubrir la razón: extraño el silencio.

Lo único que no hay en un viaje es silencio.

Dirán que lo puedes fabricar, como quien se lleva una bolsita de cosméticos miniatura, o como quien saluda al cielo, como si lo conociera, en cualquier punto del planeta. Pero no es así. El silencio no es una glorieta en un camino, desde donde puedes pararte a disfrutar del momento.

Se parece más a un río de corrientes violentas, encontradas y con rocas mal puestas.

Para eso escribo (también) : cierro los ojos y siento que soy un madero al que moja el silencio; el agua me lleva hacia donde nadie ha ido (¿será cierto, como reza el dicho, que ‘you can never see the same river twice?’). Como sea, sólo me queda dejarme ir.

Se siente tan bien dejarse ir.

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Chau, mis calzones

November 16, 2007

Spoiler: el que ya pagó su boleto para Soda Stereo ni se acerque.

Es la primera vez que me salgo de un concierto.

Qué manera de timarnos. No sólo eligieron con las patas el playlist, tocaron con güeva, condescendientes, con el varo por delante y todavía se le ocurrió a Ceratti aventarse la de la noche: ‘Por Tabasco’. ¿Eehh? ¿Por Tabasco? Put your money where your mouth is fucking rock star!

Lo único bueno de ir al concierto más aburrido de la historia concertística en esta ciudad fue lo que me dijo Dante mientras caminábamos de regreso al coche: “¿Nostalgia ochentera? ¿Pero cómo puedes tener nostalgia de algo que oyes todos los fines de semana en toooodos los antros del D.F.?”

Prometo escribir unas cuantas planas:

“No debo asistir a los reencuentros de bandas ochenteras” “No debo asistir a los reencuentros de bandas ochenteras”"No debo asistir a los reencuentros de bandas ochenteras”"No debo asistir a los reencuentros de bandas ochenteras”"No debo asistir a los reencuentros de bandas ochenteras”

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November 14, 2007

De regreso.

Ujúu.

Extrañaba mi cama, tus brazos y la nariz húmeda de mi gata.

***

Vivir de viaje es muy cansado. En lugar de ojos cargas pequeños obturadores con la obligación de cerrarse y guardar todo lo visto. Pequeñas fotografías de esto y de aquello, todas listas para mostrarse a quien quiera escuchar.

Lo malo es que, después de un rato, casi nadie quiere escuchar. Es como contar un sueño del que despertaste sudando: ves cómo el otro se aburre del cuarto oscuro que tanto te impactó; cómo esa vaca que iba a arrollarte en una sala de espera más bien suena cómica, cuando para tí fue como si te arrancaran una pierna.

El tiempo transcurre, discurre de tantas formas en un viaje.

Allá pensaste que lo realmente quieres hacer de tu vida es ser carpintero, que el trabajo manual dignifica, que la vida en tu colonia pasa muy rápido y estás harto de senitr como que se te va. Piensas, mientras vas en la carretera o en el avión y te sirven yet another preposterous airplane sandwich, que ser carpintero te va a regresar un sentido de utilidad, de comunión con el entorno…

Corte a: toma general de tu oficina, de tu casa, de tu novio, de tus gatos. Close up de los ojos de tu gato tomando el sol. Toma en picado de tu cama desocupada.

Jump cuts a todos tus conocidos. Desayunan con prisa una quesadilla, viven una o dos horas de tráfico, van al cine, se masturban, se mandan mensajitos de texto. La aplastante normalidad.

Para ti todo es nuevo, así que tienes la obligación de asombrarte en cada punto. No tienes derecho a ponerte de malas. No hay tiempo de recluirse. Te mata la culpa si prendes el televisor o te seduce una novela. Allá afuera, se yergue, yo qué sé, la Sagrada Familia, el Mar Mediterráneo, el Museo Pompidou.

Quedarte en tu cuarto es poco menos que una falta capital.

Hay tanto que ver.

Tantas fotos mentales que sacar.

Y tantas fotos te hacen otra persona.

Es cansado viajar. Uno regresa, al menos los primeros días, convertido en ‘el otro’, ese que un día quiso ser carpintero.

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Adios al Citroen

November 9, 2007

Ayer maneje la carretera que une San Feliu con Tossa de Mar, en la Costa Brava espaniola.

Son 20 kilometros de curvas pronunciadas y tarde mas de una hora en salvarlas todas. Como aqui en Europa nada es gratis, pense que cobrarian peaje y me sorprendio comprobar que iria, for a change, sobre una carretera libre, sin casetas. Iba feliz, pensando que me habia jodido al estado espanol hasta que me percate del precio: contemplar los estupendos despenaderos besados por el azul del Mediterraneo cuesta nada menos que una refrescadita de tu fragilidad.

No eres eterno. Un viraje estupido y adios. Costa Brava, Muerte Brava, como dijo un cuate.

Iba pensando que los autos y las carreteras, a pesar de que han matado a mis seres queridos, nunca me han dado miedo.

Iba pensando que yo aprendi a manejar oyendo las indicaciones que mi papa daba a mi hermana, cuando esta era adolescente y yo todavia una mocosa en el asiento trasero. Cada vez que la necesito oigo la voz clara y tranquila de mi jefe subrayando “en las curvas no se frena”, “sigue la linea de la izquierda”, “el miedo es tu peor enemigo en las carreteras”, “si le vas a pegar a algo, que sea de frente, hay que centrar a los perros y a las vacas”.

Esas lecciones robadas retumban todavia en esta viajera que en 15 dias ha recorrido un tramo nada despreciable de peninsula iberica. Todo en un Citroen C2 nuevecito, una chatarrita de esas que parecen banos Sanirent, chiquitilla, pero alta y con dizque clase, de esos autos apantalladores pero completamente urbanos, con la estabilidad de un gobierno africano.

Hoy dejo el auto en la agencia. Mi papa tendra que aprender conmigo a viajar en metro. Le dire, como si estuviera en el asiento contiguo: “El miedo es tu peor enemigo en los vagones”, “en los andenes no se frena”, “si le vas a pegar a alguien que sea de frente, hay que centrar a estos hijos de puta xenofobos de mierda“.

Como cuando se vive, el problema en los viajes no es la distancia al punto de llegada, sino el sutil abismo que opera en un viraje estupido. Creo.

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Asturies

November 5, 2007

Como me diverti en el road trip por Asturias.

Aca hablan bable casi como que no quiere la cosa, como hace casi todo el asturiano. Como que no quiere la cosa son amables y bromistas, pero como que no quiere tambien son nacionalistas recalcitrantes. ‘Asturias es Ehsspania y lo demahs ehs tierra conquistaa’, gritan a la menor provocacion.

Los finales con ‘o’ los terminas con ‘u’ y los plurales con ‘es’.

Asi, las camisetas (en serio) son ‘les camisetes’, las peliculas son ‘les pelicules’ y los amigos son ‘les amigues’. No estoy inventando. Es tan cagado que enternecen.

Un pequenio poblado cerca de Oviedo se llama El Pito, pero la gente le llama ‘eeeel Pituuuu’.

Asi o mas baturros.

Ciao Asturias, que bien me trataste. Yo me encargo de decirle a todos que esta es la parte mas virgen y mas interesante de toda la peninsula. Que la comida asturiana, disculpen aquellos mexicanistas recalcitrantes, es (que se los digo yo, tragona profesional) de las mejores del mundo y que aca todavia piden las cosas por favor. Puf, Oviedo.

Oviedo, dice Woody Allen, es el lugar donde la magia todavia existe. Ahi nomas.

‘Muchisimes gracies, Asturies’

Ahora voy a la Costa Brava: Girona, Figueres, Barcelona. A ver si los catalanes roncan como duermen.

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Magnetic words

November 5, 2007

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(Sin acentos y solo para iniciados en esto de Feisbuk que apenas entiende nadie todavia)

Hasta ahora el Facebook me parecia un quita tiempo bastante regular. Pero ayer descubri las magnetic words.

No hay nada mas divertido que regresar a tu casa y que alguien haya movido las palabras de tu refri virtual.

Es extranio. Lo grandioso del jueguito es que te limitan: hay un cierto numero de palabras, muy pocas, y con ellas debes ser capaz de decir algo.

A veces hay que reconocerlo: los corrales, los barrotes, las fronteras te hacen mas libre.

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Vamos a ver

November 1, 2007

Sin acentos aun por que esta puta Mac no tiene diccionario en castellano (no es espaniol, chinga, que necia, tiaa!)

No hubo post en Halloween porque justo estaba escribiendo un post halloweenero en el aigropuerto de Paris cuando me di cuenta que se acababa de vencer la media hora de mi carisima tarjeta de WiFi (en Francia y en Espania no hacen el menor intento por pronunciar la ‘i’ como ‘ay’ en inglish, por lo que, cuando preguntas como conectarte a internet suena a que estas ordenando comida para perro. ‘me da mi tarjeta wifi wifi guifi, guau, guau, guifi’).

Por si fuera poco, aqui, tan lejos de los gringos haciendo de capataces del idioma; aqui soy un verdadero pecado capital…”Dona Ira”, “em, Aira” “si, si, Madame Ira, digame”. Y diles que no.

Total que Paris, como siempre, me trato medio mal. Llovia, con ese chipi chipi que encabrona por mediocre y por frio; el mismo chipi chipi que se encarga de refrescar el olor a miados de toda la ciudad. (No que el DF huela bonito, pero prefiero la coladera con humo que los penetrantes miados humanos. Otra de esas decisiones que forman el caracter).

Hubo cosas sensatas. Preguntar a mis amigos de sus sitios favoritos en Paris fue una de ellas. Ellos me llevaron al:

-Museo de la Edad Media (du Moyen Age), poco conocido, aun entre la tribu parisina. Carajo, pinche museo no tiene desperdicio. Se siente como estar dentro de un libro de Segi Pamies. Todo esta ordenado como si estuvieras en tu casa, pero cuando lo terminas, como en los cuentos del catalan, algo de tu inocencia se perdio para siempre. Hay frases, piezas, armaduras, muebles, textiles (es famoso por contener, en un espacio circular fantastico, la serie de los seis con un solo titulo ‘La Dame a la licorne’, La Dama con el Unicornio).
Una joyita.

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-La libreria Shakespeare and Co., bastante clichesosa, con recaditos pegados en corcho de los enamorados clientes elogiando el compromiso con las letras del dueno. Muy bonito muy bonito, pero el compromiso de este senior con las letras es proveer dos pulgosos sofas a los ‘writers wanna be’ que quieran vivir la bohemia francesa ‘a la antiguita’. (Es decir, a la muy pobre y muy tonta porque los hostales son muy baratos y tienen algo de privacidad). Pulgosisisimos sofas, decia y hay que aguantar a los clientes de la libreria y a los gatos gordos O’Malleys que te pasan encima cuando se les antoja. Bueno, no hay que ser tan amargueta: los sofas son gratis por un mes con una buena carta de motivos y una reserva anticipada de hasta un anio. Todo para vivir el suenio del artista parisino.
Un suenio tan tonto como el mentado suenio americano: morirse de hambre por el arte es tan tarado como quererse volver millonario con el.
Bueno, igual la libreria no tiene la culpa del fenomeno y se trata de una estupenda isla anglofona entre tanto pinchi franchute que, despues de tres dias, ya me tenia hasta la madre.

Gracias. Los adoro, los extranio.

Otra cosa estupenda que me regale en Paris: toque base. Toda mi vida habia soniado con pisar la La Cinematheque Francaise. Uf. Automatas, viejas camaras, la Maria de Metropolis, el cartel original de M de Fritz Lang. La escena del ojo y la nube de Un perro andaluz en loop por los siglos de los siglos, silencio, respeto.
Piedra de toque para los integrantes de Nueva Ola Francesa. Truffaut. Godard. Un sitio donde Hollywood parce una mala broma.
Ay si hubiera tenido 150 euros y otra maleta me habria llevado una edicion espeluznante, extraordinaria de “Los suenios de Fellini”. Cinco kilos de libro, transcripciones de sus apuntes diarios, de su proceso de creacion, sus dibujitos en pluma y crayolas, su amor por Giulietta. Ya decia yo que este se levantaba a copiar sus suenios. Justo asi era.
El libro de mis anhelos.

Otro dia sera.

Otro dia vendremos a ver como se mueven los automatas de la Cinematheque tu y yo. Ya sera la vida que viene.

Cuando terminaron mis dias libres por las calles, o mejor dicho por los andenes miados del muy funcional Metro de Paris, entonces empezo el trabajo.

Una mujer veinticincoaniera nos esperaba en la estacion de tren para llevarnos al pueblo de Baccarat, a dos horas y media de la capital francesa, donde por supuesto, tambien esta la homonima fabrica de cristal. En el asiento 35f de primera clase empezaron las broncas: la veinticincoaniera, publirelacionista, con cara de fuchi y high flatulencial solto la frase mas insolita que he oido en anios: (con su acento y construccion de catalana, hablaba muy bien el Caaastellano)
“Yo, es que soy de derechas, por eso estoy muy bien con Sarkozy”.

Caray.

En Mexico decir que eres de derechas, aunque lo seas, resulta levemente impudico. Al menos entre la gente de mi edad. Sabre cuando mi generacion este totalmente acabada cuando alguien diga esta frase en Mexico (ya me la imagino hasta fraseada/freseada) “Ash, la neta yo si soy de derecha. Pinches nacos unamitas, ni quien los pele, comprense una vida o que?).

Calladita se veia muuucho mas bonita.

Un ogro agrio en tan linda piel aceitunada.

Caminaba entre los obreros del cristal Baccarat, que cargan 20 kilos de arena y quimicos al rojo vivo para soplar una por una sus piezas, todas unicas, todas hechas a manopla. Caminaba, el ogrito derechista con cuerpo lusitano, flaquilla, pero con lo suyito. Caminaba y yo pensaba que no tiene sentido caminar y ser bonita y tener este trabajo y ver tanto el mundo si uno va a criar fascistas.

Pero ella seguia caminando.

Por eso, ahora el cristal Baccarat me entristece.

No podre ver una de esas copas nunca mas sin derramar lagrimita. Asi fue y ni modo.