Sin acentos aun por que esta puta Mac no tiene diccionario en castellano (no es espaniol, chinga, que necia, tiaa!)
No hubo post en Halloween porque justo estaba escribiendo un post halloweenero en el aigropuerto de Paris cuando me di cuenta que se acababa de vencer la media hora de mi carisima tarjeta de WiFi (en Francia y en Espania no hacen el menor intento por pronunciar la ‘i’ como ‘ay’ en inglish, por lo que, cuando preguntas como conectarte a internet suena a que estas ordenando comida para perro. ‘me da mi tarjeta wifi wifi guifi, guau, guau, guifi’).
Por si fuera poco, aqui, tan lejos de los gringos haciendo de capataces del idioma; aqui soy un verdadero pecado capital…”Dona Ira”, “em, Aira” “si, si, Madame Ira, digame”. Y diles que no.
Total que Paris, como siempre, me trato medio mal. Llovia, con ese chipi chipi que encabrona por mediocre y por frio; el mismo chipi chipi que se encarga de refrescar el olor a miados de toda la ciudad. (No que el DF huela bonito, pero prefiero la coladera con humo que los penetrantes miados humanos. Otra de esas decisiones que forman el caracter).
Hubo cosas sensatas. Preguntar a mis amigos de sus sitios favoritos en Paris fue una de ellas. Ellos me llevaron al:
-Museo de la Edad Media (du Moyen Age), poco conocido, aun entre la tribu parisina. Carajo, pinche museo no tiene desperdicio. Se siente como estar dentro de un libro de Segi Pamies. Todo esta ordenado como si estuvieras en tu casa, pero cuando lo terminas, como en los cuentos del catalan, algo de tu inocencia se perdio para siempre. Hay frases, piezas, armaduras, muebles, textiles (es famoso por contener, en un espacio circular fantastico, la serie de los seis con un solo titulo ‘La Dame a la licorne’, La Dama con el Unicornio).
Una joyita.

-La libreria Shakespeare and Co., bastante clichesosa, con recaditos pegados en corcho de los enamorados clientes elogiando el compromiso con las letras del dueno. Muy bonito muy bonito, pero el compromiso de este senior con las letras es proveer dos pulgosos sofas a los ‘writers wanna be’ que quieran vivir la bohemia francesa ‘a la antiguita’. (Es decir, a la muy pobre y muy tonta porque los hostales son muy baratos y tienen algo de privacidad). Pulgosisisimos sofas, decia y hay que aguantar a los clientes de la libreria y a los gatos gordos O’Malleys que te pasan encima cuando se les antoja. Bueno, no hay que ser tan amargueta: los sofas son gratis por un mes con una buena carta de motivos y una reserva anticipada de hasta un anio. Todo para vivir el suenio del artista parisino.
Un suenio tan tonto como el mentado suenio americano: morirse de hambre por el arte es tan tarado como quererse volver millonario con el.
Bueno, igual la libreria no tiene la culpa del fenomeno y se trata de una estupenda isla anglofona entre tanto pinchi franchute que, despues de tres dias, ya me tenia hasta la madre.
Gracias. Los adoro, los extranio.
Otra cosa estupenda que me regale en Paris: toque base. Toda mi vida habia soniado con pisar la La Cinematheque Francaise. Uf. Automatas, viejas camaras, la Maria de Metropolis, el cartel original de M de Fritz Lang. La escena del ojo y la nube de Un perro andaluz en loop por los siglos de los siglos, silencio, respeto.
Piedra de toque para los integrantes de Nueva Ola Francesa. Truffaut. Godard. Un sitio donde Hollywood parce una mala broma.
Ay si hubiera tenido 150 euros y otra maleta me habria llevado una edicion espeluznante, extraordinaria de “Los suenios de Fellini”. Cinco kilos de libro, transcripciones de sus apuntes diarios, de su proceso de creacion, sus dibujitos en pluma y crayolas, su amor por Giulietta. Ya decia yo que este se levantaba a copiar sus suenios. Justo asi era.
El libro de mis anhelos.
Otro dia sera.
Otro dia vendremos a ver como se mueven los automatas de la Cinematheque tu y yo. Ya sera la vida que viene.
…
Cuando terminaron mis dias libres por las calles, o mejor dicho por los andenes miados del muy funcional Metro de Paris, entonces empezo el trabajo.
Una mujer veinticincoaniera nos esperaba en la estacion de tren para llevarnos al pueblo de Baccarat, a dos horas y media de la capital francesa, donde por supuesto, tambien esta la homonima fabrica de cristal. En el asiento 35f de primera clase empezaron las broncas: la veinticincoaniera, publirelacionista, con cara de fuchi y high flatulencial solto la frase mas insolita que he oido en anios: (con su acento y construccion de catalana, hablaba muy bien el Caaastellano)
“Yo, es que soy de derechas, por eso estoy muy bien con Sarkozy”.
Caray.
En Mexico decir que eres de derechas, aunque lo seas, resulta levemente impudico. Al menos entre la gente de mi edad. Sabre cuando mi generacion este totalmente acabada cuando alguien diga esta frase en Mexico (ya me la imagino hasta fraseada/freseada) “Ash, la neta yo si soy de derecha. Pinches nacos unamitas, ni quien los pele, comprense una vida o que?).
Calladita se veia muuucho mas bonita.
Un ogro agrio en tan linda piel aceitunada.
Caminaba entre los obreros del cristal Baccarat, que cargan 20 kilos de arena y quimicos al rojo vivo para soplar una por una sus piezas, todas unicas, todas hechas a manopla. Caminaba, el ogrito derechista con cuerpo lusitano, flaquilla, pero con lo suyito. Caminaba y yo pensaba que no tiene sentido caminar y ser bonita y tener este trabajo y ver tanto el mundo si uno va a criar fascistas.
Pero ella seguia caminando.
Por eso, ahora el cristal Baccarat me entristece.
No podre ver una de esas copas nunca mas sin derramar lagrimita. Asi fue y ni modo.