
Regalo 3. Para Jube, el que me vió cumplir años
December 30, 200730 de mayo de cualquier año.
Salta salta salta salta salta.
Tocan el timbre, un tipo, digamos un amigo o un gorrón (en estos casos da igual) pasa por la puerta. Traje chelas que me voy a tomar yo, pero quesque te traje a ti, aaaahhh, muchas gracias hombre, pues pásale para acá que la fiesta está re buena, hay muchas viejas y mucho güey (¿acabo de decir eso yo? Qué mal me ha hecho este mundo) pero bueno, no sólo hay viejas, o sea, mujeres lindas, solteras y con ’sentimientos’ (que quede claro que me llena de culpa ser un machito con enaguas) y hombrecitos formales, casaderos, blagh, también hay buena música, por ejemplo ahorita están sonando los Flaming Lips y aquí en mi casa todo mundo puede hacer lo que le de la gana mientras no implique agujas, suicidios u homicidios porque 1. me dan miedo las agujas, 2. no se me olvida Trainspotting y aunque me encante Perfect Day con Lou Reed, pos no se me antoja ponerte en un taxi medio muerto y 3. la única razón por la que no me casaría por el civil es porque no tengo costumbre, como tantos otros, de invitar jueces a mi sala.
Así que bienvenido a mi fiesta que la pases bien y fíjate que te estoy diciendo ‘que la pases’ porque la neta a mí, nomás no me hicieron para eso de ser hostess así que si se te caen los hielos, se te derrama la caguama o te peleas con el novio: resuélvelo y déjame brincar en paz.
Brinca brinca brinca.
Creo que el punk me empezó a gustar justamente por eso. La tiranía del ritmo en las piernas y el movimiento de caderas vale para pura madre. Salta salta salta y ya estás dentro de la canción. Solo, acompañado, sobrio o hasta el queque.
Tengo esta manía de invitar gente a verme saltar.
Tengo esta manía de quedarme sola con una canción y una chela mientras 47 personas pululan por mi casa y me hablan. ¿De qué hablan? Qué raras son las pláticas de fiesta. Abrazos repentinos, sudorosos besos y miradas intensas que sólo pueden querer decir “un día pensé en ti pero ya no más y ya puedo venir a tu fiesta y darte abrazos repentinos”.
Entonces el habla es un pretexto para verte de cerca o para tomarte de la mano. Nadie espera realmente ser escuchado en una fiesta.
A las fiestas se va a estar solo.
Los treintademayos aprovecho que mi casa es muy grande y muy vacía para acompañarme de canciones y de chelas…por eso invito a 47 personas…para ver si quieren estar solos junto a mí.
(Además, Jube, siempre agradezco sus regalos, por pequeños que sean).