Un día me dijeron que los animales domésticos vienen al mundo como ‘muletas evolutivas’.
Es un concepto medio despreciable homocentrista y mamón, pero va así:
Si un perro te salva o te avisa de un incendio, por ejemplo o si el que se muere es él en tu lugar, ya la hizo. Bonus karma instantáneo y en su reencarnación le tocarán cosas buenas y regresará como, no sé, Slim o algo.
Si esto es cierto, el ejército negro de homiguitas que se sube a la estufa tendrá una vidaza en la próxima reencarnación. Vendrán al mundo como rockstars o filósofos o bailarinas o cantantes estupendas (una que otra puede tener mi trabajo y nomás tener lo bueno de mi trabajo).
Cada día les paso el trapo por encima -las mato- y siento horrible. Pero si la teoría es cierta, son ellas las que me ayudan todos los días a ser más limpia. Con hormigas no se puede dejar tirada una cocina.
