Archive for the ‘enjoy the silence’ Category

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Germán Robles, entrevista con el vampiro

June 16, 2008

Nunca fui fan de Anne Rice, pero confieso que el título de este libro me parecía estupendo.

¿Qué clase de preguntas se le hacen a un inmortal?

Lo lógico sería, como lo hace Rice, hablar del tedio. Pero yo incluiría, a todo lo que da, el tema de la muerte. Después de todo, nadie con una visión más pulcra. Hablaría también del erotismo que va pegado a la muerte: es mi tema favorito y los vampiros, como pude comprobar ayer, son buenos conversadores.

Nadie me abrió la puerta ni me invitó a pasar. Como pude me metí en la casa de Miguel Ángel de Quevedo y busqué sola a mi entrevistado. Me topé con Germán Robles sentado en un sillón negro. Un sillón de plástico inflable que se hubiera visto chafa y barato si de él no hubiera salido esa voz subterránea, húmeda y profunda que me saludaba sobre el rumor de la lluvia.

“La estaba esperando”, dijo pausadamente y juro que me recorrió un hilito frío por la espalda hasta escondérseme en las nalgas.

El honorable Vampiro mexicano me trató con sequedad al principio y fue haciéndose más dulce conforme pasaba el tiempo:se lo agradezco. Odio que la gente me sonría de entrada, sin conocerme.

Mientras me platicaba de aquél 1957 en que la película se mantenía ocho meses en cartelera, pensaba que su voz podía llenar cualquier hueco, era una voz primigenia . (Un vampiro anciano con la potencia intacta, pues) Es extraño: la misma voz viene acompañada de un saquito de huesos diminuto y una nariz demasiado grande. Sentarse frente a él es ligeramente desconcertante.

El señor me contó que había sido amigo de León Felipe. Veía para adentro y decía Don LEÓN Felipe. Qué nombre de poeta, acoté yo.

Ahí dejó de ver para adentro y por primera vez aventuró sus ojitititititos hacia mí.

Poeta y republicano, me dijo él.

Después de tantas entrevistas, todavía me maravilla el momento exacto en que dos personas conectamos, aunque sea de forma artificial y breve.

Me maravilla porque así como uno se da cuenta *CLING* del minuto exacto *CLING* en que se empieza a estar enamorado o se deja *CLING* de ser niño o se deja de estar bien en un trabajo *CLING* , así uno sabe cuando acaba de construirse un pequeño puente con los ojititititos del otro.

Así es cuando uno, sin importar de lo que hable, estará hablando de lo mismo.

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Estoy enamorada

April 15, 2008

Algo pasó y no pude postear por una semana entera. Algo pasó dientrito de mi. Se me ocurrió que esta novela en realidad me importa, me importa como si fuera una persona a la que ya quiero y ya se chingó la cosa.

Al principio era como cuando te gusta el tipo de enfrente; un amor bobo, platónico, de secundaria, al que nomás no se le ve a los ojos porque nos da pena. El amor que nos sonroja y nos moja.
Esos amores son estupendos porque en realidad no se está poniendo nada en juego: se tiene el riesgo medido, nada pasará porque a nada me atrevo y luego ¡pum! se chingó la cosa. De repente uno ya está clavadísimo y haría cualquier cosa porque el otro sintiera lo mismo que tú.

El deseo del deseo del otro. Deseo que mi novela me desee y no me deje escapar.

Hoy por ejemplo, como le pasa a cualquier enamorado, me desperté a las 5 a.m. a pensar en ese texto.

Hasta ganas me dan de comentar pendejadas de la novela, como si tuviera 15 años y le contara a mis amigas: “¿te ha pasado que de pronto estás oyendo una canción y te acuerdas?”

***

He de pedir una disculpa por no responder todos los comentarios en su momento, luego me gustaría hacerlo pero casi que he llegado a la conclusión de que nadie se lo espera. Por otro lado creo que los comments tienen una vida propia, en la que dios prohiba que el dueño del blog se inmiscuya.

Los leo todos, todos son importantes. Me dejan pensando más de lo que creen. No suelo decir esas cosas nomás porque sí.

***

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Aquí hay lugar para ti

February 26, 2008

SSssss. Cómo me gustan los hombres chingado.

No sólo son lindísimos pa echárselos al plato. Hablo de otra cosa. Hablo de una especie de timidez inherente que me vuelve loca.

La tiene mi novio, la tiene mi Jack (mi sobrino), la tenía mi papá.

Está presente en el más pintado, en el más ‘desenvuelto’ (pinchi palabra fea); a ese que le arrastran los colmillos y que siempre tiene un chiste para salvar el momento. También ese tipo de hombre se traba cuando tiene un gesto de innecesaria galantería hacia una mujer.

Ayer llegó un fotógrafo a la oficina con el que realicé un viaje en octubre. Nos caemos bien (supongo que es mutuo) pero no nos pasamos 5-días-8-horas-diarias juntos por motu propio, íbamos de trabajo y seguramente él pensó lo mismo que yo: ojalá algún día pueda regresar con mi novio(a) y darle un besito simplón justo en este lugar.

Lo que pasa es que cuando se viaja con alguien hay que aguantarle sus malos ratos, sus olores, sus cambios de horario, sus hambres, sus momentos de silencio.

Y luego sales del auto y se te olvida que es trabajo y entonces sale el sol por detrás de unos olivos (o whatever) y gritas: ¡Mira tú, ahí está dios!

El otro se ríe y dice, “si, ahí está dios, salió a saludarnos” y tú le haces una broma, como si no fueran de trabajo y le propones invitar a dios al coche porque, pues sólo son dos y el auto es grande y dios cabe perfecto en el asiento trasero, así que los dos empiezan a jugar y le hacen proposiciones indecorosas a dios y le dicen que “nuestro road trip está buenísimo, que todavía nos falta visitar las Cuevas de Altamira y ps, si no tienes nada mejor que hacer, pus vente dios, maneja con nosotros que acá está bien bonito”.

En eso, el furor religioso empieza a pasar y otra vez van de trabajo y todo fueron un par de risas y ya.

Pero sucede que dios te toma la palabra y se va con ustedes.

(Se baja, por supuesto, en una gasolinera más adelante porque lo matan de güeva, pero se sube al coche)

On a summer day, you can hear her call

But in a funny way she reminds you of the fall

Así que tú piensas que ese lugar (donde además se te ocurrió el cuento del güey que se rompe la pata) no tuvo tanta importancia, pero regresas y te das cuenta, por la forma callada y tímida con la que tu cuate el fotógrafo abre ese archivo que dice “regarlar a Ira” y lo dropea en tu compu, que sí, que efectivamente ahí estuvo dios un ratito y les regaló el sol que salía detrás de los olivos y un cuento que todavía no puedes sentarte a escribir de un güey que se rompía la pata y…una fotografía estupenda que no sabes si puedes reproducir aquí.

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Quiero un golem

February 19, 2008

Extraño ser poeta. Ahora que mandaron una convocatoria para bloggers-poetas se me metió una basurita en el ánimo.

Cuando tenía 15 años escribía poesía horrible que me hacía sentir la muy mala, la muy subversiva. Como que tenía en mis manos un secreto o un golem de tierra diminuto que jugaba solo conmigo.

Entonces leo que hay eclipse de luna. Los periódicos madrileños explican que será visible desde América (también) y me dan ganas de ser poeta-blogger, poeta mala malísima, para lanzar mi golem hasta mi casa y estar allí y ver la luna con la gente que quiero.

Estar en mi casa un segundo, ver cosas con ellos y luego regresar a este café internet aquí en el barrio de Chueca, donde puedo extrañar mi casa a gusto.

***

Pues claro que me importa. He notado que mi blog se empieza a volver aburridísimo.

Y aquí en Chueca me acabo de dar cuenta por qué: estoy dejando entrar esa oficina en mi imaginación. Chueca es el barrio gay de Madrid y algo tienen los gays (dolor enterradito debajo de todo ese oropel barato) que me conmueve profundamente.

El paralelismo entre el baile espontáneo de los veracruzanos en Tlacotalpan y los cantaores de esquina en la frontera de Chueca y Lavapiés me devolvió algo que había querido poner a dormir.

*** 

O quizás haya sido Goya, el dios Goya y este perrito que se hunde en la arena indefenso. O que no está indefenso, pero que mira hacia el cielo (un eclipse de luna o a su amo que pa’l caso es lo mismo) como sabiendo que va a morir y que está solo y que no hay ni habrá nunca nadie en ese cuadro.

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Combustible

January 22, 2008

Una vez me dijeron que la adolescencia es justo el periodo de tu vida donde se hacen los grandes cambios cerebrales que nos separan de otros mamíferos.

Dicen que la infancia, con todo el desarrollo psicomotor y esas ondas, se queda imbécil frente a la adolescencia.

O sea que uno es quien es después del adolescente que es/fue.

Yo sostengo la teoría de que es allí cuando uno se llena del mejor combustible para la vida: la furia.

Es triste ver cómo hubo quienes no alcanzaron a llenar el tanque. Son treintañeros domados, vegetales prematuros que se tragan lo que les dan de comer.

Yo conozco dos.

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Una pelea

January 17, 2008

Tengo muchos años peléandome y todavía no lo sé hacer. Esto está mal, porque aunque todo el mundo diga que pelearse es una pérdida de tiempo, a mí me parece tan inevitable que ni siquiera es importante si se pierde o no el tiempo. Hay que aprender a hacerlo correctamente. (Digo, ya está uno aquí).

Enumero aquí algunas cosas que después de tantos años, comienzo a intuir sobre una pelea:

-muchas de las cosas que se dicen se dicen para establecer superioridad. El juego del poder es muy sutil en las relaciones diarias, pero en una pelea se hace clarísimo.

-el tono, los gritos o los silencios son armas para distraer al enemigo y asestarle la frase-espada que no olvidará jamás.

-cuando uno golpea cosas casi siempre sublima un golpe al otro. (Mejor así, que quede claro)
-dejar al otro con la palabra en la boca es uno de los triunfos más viejos pero más efectivos.

-no todo es malo cuando te haces de palabras: a veces, después de la madriza, recuerdas cuántas cosas NO dijiste para no herir al otro. ESO que lograste contener, allí es donde vive el amor.

Qué violencia, chingá.

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Sé exactamente por qué…

November 24, 2007

…extraño mi casa cuando viajo.

Al principio pensé que se trataba de un jodido apego republicano al terruño o  añoranza por los habitantes vivos de mi trajín diario (a los muertos es más fácil llevárselos en la maleta); pero acabo de descubrir la razón: extraño el silencio.

Lo único que no hay en un viaje es silencio.

Dirán que lo puedes fabricar, como quien se lleva una bolsita de cosméticos miniatura, o como quien saluda al cielo, como si lo conociera, en cualquier punto del planeta. Pero no es así. El silencio no es una glorieta en un camino, desde donde puedes pararte a disfrutar del momento.

Se parece más a un río de corrientes violentas, encontradas y con rocas mal puestas.

Para eso escribo (también) : cierro los ojos y siento que soy un madero al que moja el silencio; el agua me lleva hacia donde nadie ha ido (¿será cierto, como reza el dicho, que ‘you can never see the same river twice?’). Como sea, sólo me queda dejarme ir.

Se siente tan bien dejarse ir.