Mayo-nesa

Una vez discutí con un amigo por que odiaba el olor de la mayonesa. No había manera de acercarle un sándwich porque se retorcía de asco. Se retorcía y luego te mentaba la madre. ¡Un sándwich! El plato más neutral que conozco. Me dio gusto saber que tenía un amigo con principios. Yo nunca he logrado odiar algo con tal intensidad.

Este mes es su cumpleaños y el mío y el de muchísimos otras personas que nunca conoceré. Este mes será la última vez que veamos la revista CAMBIO en los puestos de periódicos. Este mes empieza a hacer calor y el hombre que más me gusta estará bañándose unas dos veces al día. El amigo de la mayonesa dice que ese hombre es un maniático. Se caen bien, los dos tienen un aliento fresco.

Estoy leyendo muchos blogs, tanta gente que dedica tiempo a hacer públicas sus tarugadas. Me empiezan a interesar mucho más que los periódicos.

Los últimos dos años trabajé en un periódico. Fue una época bizarra, llena de información privilegiada que no podía usar para mejores fines. Cubría el sector financiero, veía sudar a Paquita, alias Guillermo Ortiz, el buen banquero de México. Pobre, siempre se nos quedaba viendo con un dejo de tristeza. Es un tipo muy listo. Se le nota antes de abrir el hocico. Y tímido. No sé si es buena o mala persona, pero parece que eso no es importante en el “job description”. Esta época del año sudaba más, el flaquito. Todos sudábamos dentro del edificio del Banco de México. Nunca pude quitarme esta sucia idea de que estaba viendo la realidad del otro lado de una vitrina de carnitas.

Es mayo, es mi cumpleaños, no tengo trabajo, hace calor, extraño a mi amigo Gerardo. Seguro tendrá calor dentro de la cárcel, ese no perdona ni a los condenados. ¿La espera dará calor? Trato de imaginar cómo se siente.

Creo que es como si te metieran a una oficina de Hacienda a hacer trámites a perpetuidad. Una y otra vez la chaparrita de la ventanilla 36 te devuelve el formato “porque ya cambió, ya no es R2 es R2-1, y ¿qué cambió, disculpe?, ¡pos el numerito, que no ve!” .

Algo así debe ser la espera de mi amigo que … puta que pinche coraje me entra al escribirlo… no tendría porqué estar allí.

La última frase que me dejó u baby(que dijo Graham Greene que la dijo Pascal). Reproduzco torpe y pedestre, a lo que me da la memoria:

“Las religiones siempre piden que ames a tus enemigos pero yo encuentro más difícil no odiar a quien amas.”

Mis escritores

De vez en cuando quiero que mis lentes de chica bond me hagan invisible. No importa si los tipos del estacionamiento me pueden ver. Invisible para mi jefe, invisible para los que me importan. Que no sepan que estoy triste, que no se acuerden que les debo dinero. Algo así como “los lentes desmemorizadores”. Motherfuckers wanna get with me, lay with me, love with me, all right.

Estoy harta de que Gerardo esté en el bote. Cada d…

Estoy harta de que Gerardo esté en el bote. Cada día que pasa me molesta más. Ya no más triste, ya no preocupada. Estoy bien pinche encabronada. Sueño con él todas las noches. A veces el reclu es como una gran Central de Abastos donde cuelgan guajolotes vivos de las patas. Los guajolotes ya no pelean. El aire no mueve las cosas. El Sif y yo reventamos de risa. Estamos acostados en un megaparque, contando chistes. Me despierto con dolor de estómago.

Me muero de ganas de verlo y no sé si sería lo mismo si pudiera pasar por su calle en la Roma y de reojo viera su cuarto con la luz encendida.

Ya quiero que vuelva a su casa para ver el History Channel los domingos.