Lo blanco de la marcha

Casi vomito a mis compañeros marchistas (¿marchantes?). La cruda y el olor a CK One me fulminaban. Las chavas con pantalones ¨pescadores¨de marca, lavados y planchados que era un gusto. Mucha familia, mucho escuincle de más de cuatro años (güevoncito digamos) en su carreola.

Uno de estos imberbes traía una pancarta que decía ¨Mami, tengo miedo¨. Era como para darle un buen zape a la jefa.

Veo que muchos escriben de la marcha y creen que porque ellos fueron ya es legítima. Ok, la mitad tienen una palomita en Civismo, pero la otra mitad nomás tiene un sellito de ¨pinche chismoso¨en el cuaderno. El despliegue de publicidad (carísima por cierto) para anunciar la marcha y el deleznable hecho de que medios como Diario Monitor se colgaran el milagrito me hacen sospechar.

Tuvo un tinte de corrección política, un tufo de ¨righteousness¨religiosa.

De ¨este es el camino del buen ciudadano y si no vienes eres un nacazo y/o un insurrecto venido a menos.¨

Tampoco estoy con la teoría del complot. Tengo mis dudas sobre López Obrador. Es más, me late que se apendejó al no subirse en este barco.

De lo que estoy segura es que 200, 300 o 500 mil cabrones hicieron un despliegue de candidez que tarde o temprano tendrá usos políticos marranísimos.

Mientras nosotros marchábamos o éramos testigos vestidos de azul (como su servilleta):

1. Las bandas de secuestradores ordenaban pizza y escogían a sus nuevos objetivos por televisión.

2. Los robaestéreos de Plaza Meave se echaba un futbolito en pleno Eje Central.

Lo blanco de Reforma, la neta, eso si se veía chido desde arriba.

3 thoughts on “Lo blanco de la marcha

  1. ¡Dios mío! ¡Cuánto cinismo! ¡Cuánta desilusión!
    ¡Qué juventud! (Aunque según las convocatorias de “literatura joven”, ya no entras en la categoría, eh!), ¡Cuánta negatividad! ¡Cuánta energía desperdiciada! ¡Horror, horror!
    FÁBRICA DE POLVO

  2. Ya enseñamos que tenemos miedo, y se puede hacer lo que sea con un pueblo con miedo.
    Ver a los northamericans es un gran ejemplo.

    o.

  3. completamente de acuerdo! por eso no escribo sobre estas cosas en mi blog… no tiene caso…

    pero,¿para qué poetas en tiempos de secuestros? (lean a Hölderlin, y a Benjamin, diunavez, para que luego no se asusten por el zócalo atiborrado de blanco, con el puño en alto, gritando consignas nacionalistas, hablando de un “extraño enemigo” sin saber bien quién es)

    fascism, anyone?

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