Me gusta

Ver como rebanan orejas en las películas, las que hablan de abismos y de rosarios, el veneno en la botellita, los enanos macabros, el payaso asesino, la nave con un monstruo al acecho.

El arrabal que no puedo imitar, me gusta la calle que enseña de todo y nada permite aprender, el olor a coladera simpática que despiden los albures, las palabras con más de un sentido, madre, padre, los símbolos, las ventanas a donde tu quieras, el horror de las cunas vacías y los tenis colgados en los cables de luz.

Me gusta que las tormentas prohíban la energía eléctrica porque entonces y sólo así puedo estar con mi hermana y prender una vela y reírnos de las sombras.

Me gusta rebajar el café con mucha leche y tomarlo dulce como no se debe tomar, tan dulce como un capricho.

El olor a vainilla como un cristo de Papantla, como un volador romano, como una ciénaga de flores en el seno de una mujer.

Me gusta la sorpresa de una canción sobre calzada de Tlalpan, cómo se asemeja a un beso robado que te retuerce la boca todo el día, me gusta la música como un grifo enloquecido, el llanto de los instrumentos y la burla de sí mismos cuando se presentan en orquesta.

Me gusta cuando callas aunque no se me haya ocurrido a mí, mi gata como un polvorón indigente, como un tigrillo ceniciento.

Conducir mi auto hacia ningún lado y humillarme ante el cielo de mitad de la carretera, cuando “diosito” se posa sobre los montes.

La parte rasposa de las toallas me gusta porque me gusta, y el olor de un hombre que camina sin arrastrar los pies. El homenaje que me hace en sus pantalones y las manos nerviosas cuando se decide.

Me gusta la cara de mi padre bailando en esa foto, a gusto con la vida y en paz con la muerte.

El sabor de los tacos desvelados, la certeza de juventud que da por instantes un antro y los espejos que regresan la verdad.
Compartir un gusto con muy pocos, eso me gusta. Los cómics, las películas pornográficas y los asesinos seriales cuando no me están matando a mí.

Grandilocuencia

Mi peor enemigo son los distractores, nunca me canso de ver. No importa cuan pequeño sea, a mi me encanta hacer pequeñeces.

Mis uñas son víctima constante del escarnio. Las cerdeces debajo son todo un ecosistema. Aunque estén limpias, allí es donde se impregna a lo que tocas. Por mis uñas puedo saber si me he portado bien en la semana. Sé perfectamente si estoy sola o tengo novio, si he comido más de la cuenta o si gasté dinero en alguna pendejada con tan solo mirarlas.

El misterio tampoco es lo mío. Soy tranparente para cualquiera.

Salgo de mi casa con ropa anti misterio, con look anti Greta Garbo.

Yo pensaba que la vidaaaa

Me estoy enterando que ya puedo contar en décadas. Recuerdo dos de forma penosamente nítida.

Hace una y media escuché esta canción por primera vez:

“Los caminos de la vida

no son como yo pensaba

como los imaginaba

no son como yo creia

Los caminos de la vida

son muy dificil de andarlos

dificil de caminarlos

yo no encuentro la salida”

Hoy la traigo en mi celular. Soy la más naca.

*********

En ese tiempo tampoco sabía que me convertiría en esta que soy ahora. Hice la prueba. Ayer viajé en el tiempo un poco antes de quedarme dormida. Hablé con la puberta que era hace 15 años. Me recibió en todo lo largo de su desdén, le platiqué cómo era su vida en el 2004.

Nos reímos mucho. Creo que salimos bien libradas.

Ira Adolescente, sin embargo, tiene algunas objeciones:

-¿por qué no me compras ropa más chida?

-¿todavía no me operas las tetas, qué esperas?

-ya tendríamos que conocer Londres, looser.

Ah, y por supuesto, le caga el tono de Los Caminos de la Vida.

Nicanor Parra

Nicanor Parra

Juan Rulfo, Pedro Páramo

¿serían los mismos sin la resonancia de sus nombres?

Hacer eco en el alma para pronunciar

Es la O en la oquedad

Un aliento de vejez

Martín Fierro, testarudo

El campo

Mi padre, ese gaucho temporal.

Y ahora que lo pienso,

Antonio Franco

El ritmo, el rito de pronunciarlo.

¿Cuánto tiempo para llenar ese nombre?

Como avalancha recorre la historia personal

Destino Manifiesto

“Names have power Yevaud”

democracia

me gusta la gente que no usa mayúsculas, esos demócratas de las letras que no capitalizan pecados ni tienen preferencias aleatorias.

cada palabra es continuación de todos los textos, ninguna es más importante, ninguna tiene una función mayor que la de pronunciarse. el idioma inglés escribe los días de la semana con la primera letra mayúscula porque en ese idioma los días de la semana tienen una jerarquía implícita.

porque no es lo mismo “nos vemos el jueves” que “nos vemos el Jueves”. porque no es lo mismo Ira que ira. porque la segunda es más benévola, está más cerca de sus amigos, la segunda quisiera tener tiempo y dinero para sacar a todos los perros del periférico.

ira es fuerte pero necesita escribir su nombre con la primera letra en altas porque ahí hay una columna griega que todo lo detendrá. un partenón apenas dibujado que habita en los confines de su clasicismo idiota. Idiota.

¿Tienes el teléfono de tu vecina?

Algo puede pasar. Las llaves del gas imperceptiblemente abiertas o el perro, atorado debajo de la máquina corta pasto, o un reventadero de tubos llenos de mierda que dejan el mejor bouquet a la alfombra de tu sala. También se da eso de que no tienes azúcar o te quedaste sin internet para bloggear o las llaves, las putas llaves. Estás solo, solo, solo… Inventas que se te olvidaron las llaves cuando oyes a la hijita lesbiana que se coje a su amiga de la infancia. “Te amo, teamoooooo”, le dice mientras se viene, porque si se viene, así si, contigo nunca pudo. Inventas que te quedaste sin luz, los fusibles, no tienes, quieres ver el fútbol, juegan las Chivas. Pinche naco, le vas a las Chivas y tu vecinita te detesta pero no te dice nada porque un día le regalaste un canario. Tu madre te lo compró para reponer el que se comió tu gato. Nomás dejó las patitas, como de juguete pero ensangrentadas. La lesbianita no dice nada, te deja pasar, toda despeinada de jugos amorosos. No ves a la amiga, pero te la imaginas en esa cama que tenía una colcha hecha a mano, como quilt gringo. Una tradición, tradición de mamás de lesbianas, tradición de vecinas, los Flanders, la familia feliz, y tu sigues solo, solo, solo, sin un centavo, sin una amiga de la infancia, sin llaves, sin perro ni desgracias ni pretextos para llamar a esa puerta.

Hacer que se hace

Cuando el caifán decía “ando buscando a una mantaraya de neurosis ausente”, lo que en realidad quería decir era “no tengo idea de lo que ando buscando”. Claro, él tenía que ganar dinero haciendo que escribía canciones. Ya lo dijo Gabriel Zaid en La poesía en práctica:

“Lo interesante es ver que hacer que se hace es viable económicamente; que actuar tiene el doble aspecto teatral y operativo de participar en una función, de hacer un papel”.

¿Que tan fácil será vivir de hacer como que escribo sin hacerlo, o qué tanto lo hago ya?

El mismo Zaid habla, supongo de primera mano, del mito del haragán:

“Puede suceder que el haragán con toda inocencia y seriedad, se dedique a haraganear, y espere naturalmente que le paguen por eso. La ciudad, reverente ante los Altos Valores del Espíritu que en él encarnan, se verá ante un problema. Lo natural sería que la ciudad entera se entregase al sublime carisma haragánico. Pero hay que trabajar. ¿Cómo pagarle a un haragán por serlo? Salida posible: que dé clases de su especialidad. Con lo cual se justifica el pago y se alimenta la antorcha que trasmite los Más Altos Valores de generación en generación.

Sólo que el haragán, ocupado en dar clases, y por lo mismo no pudiendo practicar su especialidad, se diría: si los valores haragánicos son los más altos, mas altos desde luego que los valores económicos, ¿por qué no gano más que los que se dedican a los valores económicos? Si yo ganara más, con todo el tiempo libre, tendría lo necesario para ser un verdadero haragán.

-De ninguna manera, Altísimo Haragán. Lo que haces, por sublime, no tiene precio. No es comparable con nada material. Tu paga es meramente simbólica.

El joven profesor se iria confortado con su palmada en el hombro, hasta empezar a oír cosas raras. Por ejemplo: es inteligente, lástima que se dedique a estas cosas. Por ejemplo: da clases por haragán, por falta de talento para trabajar y hacer dinero.”

Y yo hago como que me importa mucho lo que escribo en esos lugares oscuros donde escribo para comer, y llevo tanto tiempo haciendo como que hago que ahora hasta me buscan para que siga fingiendo.

Clowns to the left, jokers to the right, here I am stuck in the middle with you.

No se ques pior, leer algo que desearía haber escrito yo o escribir algo que quisiera publicar con otra identidad.

Sin acentos ni enies posibles

Tome una pequenia vacacion. Puta, que feo se ve un tessssto con faltas de ortografia. Que onda, acentos, que onda, los extranio tanto. Y no dijeras me fui a Finlandia o a Sebastopol (me encantaria decirles que escribo desde una Mac con teclado en cirilico) . Ni madre, estoy en la hermana patria de San Miguel de Allende, sucursal de londinenses cansados del eterno chipi chipi, que todo lo convierten en NO SPANISH spoken. Estan en Mexico chinga. Y, chinga, es septiiiieeeeeembre!!! Prestenme un teclado buenoooooo.

MI CURA

Pues bien, estuve pensando tanto mi post sobre el concierto de The Cure que pum, como cuando piensas demasiado las cosas, ya no pude escribirlo.

Entre las ideas mas rescatables que segun yo iba a entretejer en un sesudo texto estaba aquella de la linea final de la rolisima Hot Hot Hot, “Simply Elegant” que no es mas que el Robert Smith hablando de si mismo y de la mayoria de sus canciones.

Llore las primeras cuatro rolas, como a quien se le acaba de morir su primer pececillo. El de junto me veia con franca preocupacion. “Estas bien”, se atrevio a preguntar y no le respondi porque me lo pregunto a la mitad de Pictures of you y uno no se pone a platicar a la mitad de Pictures of you, mucho menos con alguien que ni conoces.

Llore (y prometo poner acentos llegando a casa) porque hace doce anios (y enies tambien), decia, hace doce anios, la ninia Ira, con boleto en mano, pasaje a Monterrey y acompaniante sexoso tuvo que tomar la decision mas importante de su vida: ir al concierto o quedarme a hacer un examen extraordinario que me permitiria entrar a la UNAM. Veran, no es tan facil, porque en ese tiempo la parte de familia que me quedaba recomendaba: “Ira, ya no estudies, ponte a trabajar, acepta tu realidad, etc, etc.”

Es decir, nadie me obligaba a hacer ese examen y yo solo contaba con 16 anios. Punk que siempre he sido (al menos de corazon) tuve que pelearme conmigo para no ir a ese concierto.

16 anios carajo, uno no se pelea mas que con el mundo a los 16 anios. Uno no toma esas decisiones a esa edad, para eso estan los pinches adultos a los que les puedes mentar la madre por no dejarte ir a un concierto.

O sea, uno no se puede mentar la madre a uno mismo, o si?

Cierre de mi adolescencia este concierto. Reconciliada con el mundo sali. Y reconciliada conmigo tambien.

PULPO COMICS



Ya lo tengo. No es que sea yo maniosa, es que fui a visitar a mi adoradisimo Sif (besos multiples) y tras riquisima platica sobre edades intelectuales y comics, tuvo a bien.

Lo primero que se ve es buena factura. Chinga, por fin, alguien con buen gusto en el disenio, con buen gusto para escoger papel. Quiero decir, no da pena tocarlo, es mas, se siente bonito tenerlo en las manos y ponerlo junto a tus otros comics en el estante de las cosas perdidas e importantes.

Por su naturaleza antologadora es disparejo, con historias francamente panfleteras aunque la calidad de los dibujos casi nunca desmerece. (Las buenas historias son verdaderamente interesantes y evocadoras).

Mejores moneros que escritores?

O muchos buenos escritores que no le entran al comic porque sienten que pierden su tiempo?

Me late mas la segunda premisa, que pone en duda eso de “Buenos Escritores” EXCRITORES. EXCRETORES. Escritores del mundo unios y poneos a chambear. El comic es tan loable (y mas o menos igual de dificil) que esas grandes novelas que traen como baguettes bajo el brazo.

Anyways, PULPO es un trabajo al que se le nota sobre todo el carinio, de donde, creo, salen todas las obras maestras.

Es momento de chingarnos esas becas y usarlas para otra cosa que comer en la Condesa.

Felicidades a todos, especialmente a Bef, por poner su dinero donde esta su boca.

Besos a todos porque ahora me da la gana mandarles muchos besos en donde se los quieran poner.

Ah, y felices veintiyalgo a mi querido Edgar.