un poco más solos

No sé qué me hace sentir más sola, que Christopher Reeve deje de dar lástima desde su silla dirigida “a popote“, llevándose consigo al superhéroe más cagante de la historia del cómic hecho película o que el inefable cáncer termine con la provechosa vida de Jacques Derrida a sus tiernos 74 años.

La muerte, esa demócrata irredenta, provoca insólitas asociaciones de nombres que en vida no pudieron estar más lejos.

Pero ¿qué afecta más mis días y mis humores, sentir que ya no hay un escudo contra los malos-comunistas-extraterrestres o la ausencia de ese “deconstructor“ que me regresó la humildad y el gusto de sentirme de izquierda?

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