Diablo con vestido azul

No hay industria, no hay cultura de cómic, pero todos hemos leído (y disfrutado, no se hagan) una historieta, aunque sea en un baño prestado. “El cómic tiene una penetración impresionante porque es muy digerible, pero aunque no lo parezca es un lenguaje muy difícil de crear”, dice Susana Romero, guionista de la nueva tira cómica en la que veremos pelear a nuestro héroe nacional: Blue Demon Jr.

Este cómic es un esfuerzo previo a la película del mismo personaje de las luchas, que se encuentra en proceso de producción. La revista mensual allanará el camino para el filme, o como quien dice, “le aplicará la urracarrana” a la apatía del público mexicano.

El primer tiraje arranca en marzo con 20 mil ejemplares, pero la compañía editorial independiente Ka-Boom Estudios dice que ya empiezan a llegar pedidos de España y Japón, por lo que esperan doblar el volumen en los primeros meses. “Hicimos simbiosis con el equipo de producción (del largometraje) porque queremos que compita con cintas como Blade o Spiderman”, platican.

En la historieta trabajan seis veteranos del cómic, entre ellos Oscar González Guerrero, co-creador de Hermelinda Linda y Oscar González Loyo, pionero del self-publishing; considerado una especie de gurú por su título Karmatrón y los Transformables. González Loyo, como muy pocos, da de comer a su familia dibujando “monitos”. Desde 1996, su jefe se llama Matt Groening y lo pone a trazar una página diaria para la serie de Los Simpson.

Este monero ya fue merecedor de un premio Will Eisner durante el año 2000 por el título “Bart Simpson’s TreeHouse of Horror No. 5”, un galardón tan importante para la industria del cómic como los premios Oscar en la cinematográfica.

Suertudote, le tocó recibirlo de manos del mismísimo maestro Will Eisner, recién fallecido.

Más extraño que el paraiso

Combinar dos obras artísticas para producir una tercera es como mezclar perfumes, como andar con dos personas a la vez. Me refiero a la astucia, pero sobre todo a la resistencia. Me refiero al barroco intento de resistirse al vacío.

La compañía teatral Salvage Vanguard Theater de Nueva York realiza una mixtura entre Stranger Than Paradise de Jim Jarmusch y Un tranvía llamado deseo de Tennesse Williams.

Nunca tendré la oportunidad de ver el resultado, pero no puedo dejar de estremecerme con la idea…

No estoy tan segura de que la unión de dos o más piezas literarias se pueda comparar con la mezcla de música, tan aceptada por la norma universal.

Titán

“La luna más grande de Saturno es muy similar a la Tierra, sólo con algunas variantes, ya que en Titán llueve metano líquido y los volcanes arrojan amoniaco”.

Es como decir que yo soy igualita a Gwyneth Paltrow pero con más tetas.

Chichis a las hormigas

“No le andes buscando tetitas a las chinches” me dijo mi terapeuta. Hace mucho me lo dijo y tuvo el mismo efecto que aquella legendaria frase “niño déjese ai”. ¿Déjese dónde? Ahí ahí ayy ayyyy… qué pinches envidiosos, porqué no me avisaron antes chingao. De haber sabido que había un “ahí” y que no había que dejárselo nunca, hubiera empezado antes.
Igual me puse a buscarle “tetitas” (que linda palabra) a los insectos.
Como cuando se quiere encontrar razón en la política, en los celos o en el estado del tiempo.
O por qué soñé contigo y hoy no puedo trabajar ni escribir ni nada y no puedo dejar de pensar en aquel salón de conferencias en donde nuestras miradas se cruzaban.
Te extraño.

Quien lo viera

“Hacíamos el amor compulsivamente. Lo hacíamos deliberadamente. Lo hacíamos espontáneamente. Pero sobre todo, hacíamos el amor diariamente. O en otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles, hacíamos el amor invariablemente. Los jueves, los viernes y los sábados, hacíamos el amor igualmente. Por últimos los domingos hacíamos el amor religiosamente. O bien hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres, por favor, por supuesto, por teléfono, de primera intención y en última instancia, por no dejar y por si acaso, como primera medida y como último recurso. Hicimos también el amor por ósmosis y por simbiosis: a eso le llamábamos hacer el amor científicamente. Pero también hicimos el amor yo a ella y ella a mí: es decir, recíprocamente. Y cuando ella se quedaba a la mitad de un orgasmo y yo, con el miembro convertido en un músculo fláccido no podía llenarla, entonces hacíamos el amor lastimosamente. Lo cual no tiene nada que ver con las veces en que yo me imaginaba que no iba a poder, y no podía, y ella pensaba que no iba a sentir, y no sentía, o bien estábamos tan cansados y tan preocupados que ninguno de los

dos alcanzaba el orgasmo. Decíamos, entonces, que habíamos hecho el amor aproximadamente. O bien Estefanía le daba por recordar las ardilla que el tío Esteban le trajo de Wisconsin y que daban vueltas como locas en sus jaulas olorosas a creolina, y yo por mi parte recordaba la sala de la casa de los abuelos, con sus sillas vienesas y sus macetas de rosasté esperando la eclosión de las cuatro de la tarde, y así era como hacíamos el amor nostálgicamente, viniéndonos mientras nos íbamos tras viejos recuerdos. Muchas veces hicimos el

amor contra natura, a favor de natura, ignorando a natura. O de noche con la luz encendida, mientras los zancudos ejecutaban una danza cenital alrededor del foco. O de día con los ojos cerrados. O con el cuerpo limpio y la conciencia sucia. O viceversa. Contentos, felices, dolientes, amargados. Con remordimientos y sin sentido. Con sueño y con frío. Y cuando estábamos conscientes de lo absurdo de la vida, y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro, entonces hacíamos el amor inútilmente. Para envidia de nuestros amigos y enemigos,

hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente. Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente. Para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente. Para alegría de los psiquiatras, hacíamos el amor sintomáticamente. Y, sobre todo, hacíamos el amor físicamente. También lo hicimos de pie y cantando, de rodillas y rezando, acostados y soñando. Y sobre todo, y por simple razón
de que yo lo quería así y ella también, hacíamos el amor voluntariamente. ”



Fernando del Paso (México, 1935)Palinuro de México (fragmento)

Otra vez, soy monotemática

¡Arte, arte, arte!

!Qué es, puta madre, qué es!

¿Cómo se empieza a hablar de él? Ok, hablar está leve. ¿Cómo se escribe sobre él?

¿Se dice lo que se siente?

¿Se dice lo que se sabe?

¿Se dice lo que parece que se siente? ¿Lo que quisiera uno haber sentido? ¿La ausencia de sensación? ¿La simpleza del estilo? ¿El valor del contexto? ¿La verdad de la intención?

¿Un videoasta es un cineasta que no tiene ganas de editar, de financiar, de pelearse con actores, con productores, con Aristóteles? ¿Un cineasta que se rehúsa a gritar “acción”?

¿Un artista visual en este 2005 es un ocurrente, un creador, un farzante, un simulador, un hedonista, un huevón, un mantenido, un sesudo, un filósofo, un poeta, un renegado, un punketo, un lava-dinero, una serpiente chupa becas, un iluminado, un reaccionario, un fresa?

Walter, Walter, Walter, no te escondas de mí.

Si alguien tiene ideas, no se las guarden. Need feedback.

Leer, escribir

La tristeza de volver sobre nuestra obra no proviene de la conciencia de lo poco logrado, sino de lo mucho que renunciamos a acometer
A.M.
“Ayer soñe que veía
a Dios y que a Dios hablaba;
y soñe que Dios me oía…
Después soñé que soñaba.”
No extrañéis, dulces amigos,
que esté mi frente arrugada;
yo vivo en paz con los hombres
y en guerra con mis entrañas.
Despacito y buena letra:
el hacer las cosas bien
importa más que el hacerlas.
Guiomar, Guiomar,
mírame en ti castigado:
reo de haberte creado,
ya no te puedo olvidar.
II
Todo amor es fantasía;
él inventa el año, el día
la hora y su melodía;
inventa el amante y, más,
la amada. No prueba nada,
contra el amor, que la amada
no haya existido jamás.
Antonio Machado, Poesías completas, Biblioteca Básica de Literatura Española, La Habana, 1975.
***
(Estos fragmentos han hecho de esta cálida mañana de invierno una bala en mi escritorio).

De las crónicas "así soy y qué"

Hubo un tiempo en que me gustaba compartir mis desgracias, mis fortunas. Retratarme a partir de un discurso equilibrado, hablar de mí, de cuánto me disgustan los sapos, de mi fantasía de muerte bajo un par de sábanas verdes, recien lavadas.

Empezar un nuevo semestre suponía una inmejorable oportunidad para ejercitar el exhibicionismo, quitarme de nuevo los calzones y contarles a todos : soy ésta, hago ésto, por mis palabras pueden darse cuenta de que oculto esto otro.

Pero no lo hice…

Pasé al frente, miré a todos mis compañeros. Sus ojos (círculos concéntricos) quisieron hipnotizarme; estuve a punto de ser la misma de siempre, pero decidí otra cosa.

“A ver, mmh, Ira, mmhh, dinos quién eres tú?”, dijo la maestra.

“¿Yo? Yo soy Batman.” Y me regresé a mi lugar.

Hellblazer

No me gusta Keanu Reeves de Constantine. *Suspiro*. Voy a tener que pagar por salir enojada, no hay remedio.

Garth Ennis, prolífico escritor papá de Preacher, escribió una de mis sagas favoritas de Hellblazer en 1994: “Dangerous Habits”.

Constantine, a punto de sucumbir al hijoeputa cáncer de pulmón, se la juega con una transfusión de sangre maldita. Una vez convertido en mediodemonio se los chinga a todos.

Después de mi crush infantiloide con las mallitas rojas de Spiderman y mis ganas de casarme y tener mil hijos de Neil Gaiman, este Hellblazer, el de Ennis, se convirtió en mi modelo de hombre.

Allí están todos los hombres que me gustan: adorables, seductores, con una misión peligrosa (ja) y half demons.

Bueno, digamos que dudo mucho que Keanu Reeves pueda con el paquete.

***

A estas alturas de la historia de la cultura, el que dice que los comics son historias idiotas debía comerse, completitos, un Watchmen, un Dark Knight Returns y de postre el V for Vendetta.

Hoja por hoja.

***

Back to school. Back to taking notes. I love taking notes. Makes me feel like I live in the 16th century. Makes me feel private in a universal sense.

En mi propia extraña manera

A todos nos encanta sentirnos raros de vez en cuando. A Ferlinghetti también:

Yet I have slept with beauty

in my own weird way

and I have made a hungry scene or two

with beauty in my bed

and so spilled out another poem or two

and so spilled out another poem or two

upon the Bosch-like world.