Pensando en Marcel Schwob

Con admiración y respeto a los tamaños, este es mi texto para ti, Marcel:

Empezó, como empieza la mayoría de las cosas importantes, con una canción.

Luego vino el verbo, que Dios pronunció de manera suave, como añadiendo letra a esta canción.

Se dividió entonces la luz de los cielos y la oscuridad de las aguas, todo a un ritmo vertiginoso, ya que en esos momentos sonaba una polka.

Renunciaron los anfibios acaminar resbalosos por la orilla de los lagos, hicieron su mejor esfuerzo las estrellas para brillar a un compás adecuado.

Las grandes bestias reinaron sobre la tierra y el jazz junto con ellas. El caos se hizo un flujo de vida salvaje; estruendo de trompetas y colmillos se clavaron sobre sus congéneres. Los ríos se tiñeron de rojo, pues llegaba a oídos de los peces un vals interminable de repetición esquizofrénica. La era se congeló. Los continentes se separaron al verter silencio en la piel de los hombres.

Los estrechos, únicos puentes entre las vastas aguas saladas, cerraron su paso, ahogando algunos gritos, precursores del canto de los negros.

Y Dios vio que esto era bueno, y dejó que la banda siguiera tocando.

Entonces el hombre trepó al caballo; desgranó el maíz; sumó sus pertenencias.

De nuevo los ríos se tornaron de color. Esta vez los peces huían de las sinfonías de Wagner mientras los cuerpos inertes caían al agua, como una peste de otro mundo.

Y Dios vio que esto era bueno, e hizo que sonaran los cañones deguerra, inmensas percusiones del espíritu humano.

Y llegó el día en que la tempestad se hizo polvo y el polvo trajo consigo una ocurrencia: la juventud. Entonces el mundo se dedicó a empezar de nuevo cada vez que un niño nacía. Todo a ritmo de rock. Y Dios se asustó y mató a John Lennon. Pero dejó nacer a Sid Vicious ya Jonnhy Rotten y dejó que ellos solitos se mataran.

Y Dios supo que esto era bueno.

Salió mi foto en Chilango de abril. Que vergüenza. Dice un amigo que es mejor que salir en la tele, pero esa relativa permanencia en las manos de cualquiera me asusta un poco. De cualquier forma quería compartirlo con los apreciados escuchas de El Taza y añadir un dato: en la foto no se alcanza a distinguir, pero estoy delante de un poster callejero de la malograda visita de los Beastie Boys.

Felicidades a Bef (aka Bernardo Fernández) por su premio en el concurso nacional de novela policíaca “Otra vuelta de tuerca”, convocado por Grupo Editorial Planeta y el gobierno del estado de Querétaro.

Trabajo, trabajo, trabajo. Merecido premio para el incansable Bef.

Señores, en cuanto llegue a las librerías, ésta hay que comprarla.

El martes 12 de abril se llevará a cabo la presentación del libro de Ernesto Murguía, uno de los cuentistas más interesantes que tengo la fortuna de conocer.

Es en la Casa Refugio Citlaltépetl (Citlaltépetl 25, Col. Hipódromo Condesa) a las 19:00 hrs.

Presentan Emmanuel Carballo, Javier García-Galiano y el autor.

Habrá vino de honor, cortesía de Osborne (aquella empresa que pone toros gigantes en los páramos a la orilla de las carreteras)

Ojalá puedan ir.

Algunos insólitos de la red:

“Peligros de viajar para someterse a una cirugía plástica barata”

“Controversia por la nueva línea sueca de bikinis para infantes”

“Luego de años de desórdenes alimenticios, Terri Schiavo muere de inanición”

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