Fantocheland

La Ciudad de México está llena de farsantes. Empezando por mí, supongo, aunque hoy es viernes y que chingue a su madre Freud.

-Farsantes los tarados que hablan a Reactor (105.7 de FM) para reclamar que una canción es malísima porque se parece a las que ponen en La Zeta. Como si la rola esa de Panda que piden dieciochomil veces al día estuviera tan lejos. Como si cuando están hasta la madre no se pusieran a bailar cumbias. Como si nunca hubieran coreado una de José José. Ah pinches dobletes.

-Farsante la chava que entrevisté ayer, “encargada” de un antrito de mezcales en la Condesa (de lo más in, chingao). Estaba bien emocionada contándome sobre “el Proyecto” (¿desde cuando un pinche antro es un proyecto?) y yo le preguntaba si era socia del negocio o le pasaban una lanita por decir tanta cosa. Nada, un sueldo pitero y horario laboral indecente , pero ella se sentía cancerbero del mejor culo del mundo.
Su constante interjección “¿Sabes?”, pronunciada justamente de la misma forma en que lo hace un subnormal de 14 años en el estado de Ohio, era increíblemente molesta. Pa’ mearla, carajo.

-Farsante un maestro que se queja de la DESINDIANIZACIÓN de los pobrecitos mexicanos. Allí sentado, casi fumándose un puro el muy mamón, con su cara tan blanca que parece espejito. Idéntico seguramente a su abuela que bajó de un galeón español para instalarse en Jalisco o en Puebla. Una vida dedicada a la fundación de capillas y salas de juego. La abuela que antes mataba a una de sus hijas antes que permitir que se cogieran al jardinerito, por bueno que estuviera. Cómo ¿y arriesgarnos a joder la raza? ¡Ni madres!

Farsante cuando lloriquea sobre la espeluznante conquista del pueblo azteca. (Que por cierto, breaking news: no somos “nosotros”). “Nos conquistaron”. NOS Kemosabe?
Un caso de melodrama para la Araña.
TODAS las conquistas son sangrientas. TODAS injustas, todas una hijo de putez.
No existe un solo pueblo que no haya sido esclavo en un punto u otro de la historia.
Ni uno. No somos tan especiales. La cosa es qué chingados vamos a hacer con eso.
Lloriquetas.

-Farsante el imbécil que tiene una novia en otra ciudad o en otro planeta (llámese trabajo, religión, amigas o simplemente no coge bien con ella) y te llama de vez en cuando para “saludarte”, esperando, desde luego, que algún día prestes tus nalguitas. Cuando por fin sucede, ya sea porque te aburrió la insistencia o porque te agarra en tus tres minutos de pendeja, el tipo deja de llamarte por un tiempo, no sea que te vayas a enamorar de él, no sea que le causes un problema con su noviecita. Hablará más tarde, cuando se entere de que su noviecita le puso el cuerno con su mejor amigo o cuando se acuerde de que tiene pito. Ah pero siempre blandirá una frase precautoria. “Es que yo soy bien fiel”.
Farsantes todos los que se esconden en su superioridad moral.
Farsantes todos los que no pueden vivir a la altura de sus palabras.

3 thoughts on “Fantocheland

  1. Mal dia, Franco.

    Los hay así y los hay peores.
    El universo no tiene la culpa…
    Ojalá mejoren tus afanes.

    Interesante referencia a “Nada en la Nevera (…subnormal de mierda!)

    Salud

  2. Ira, te quiero… es día del amor y la amistá, ¿o no?… ya con un pie en el DeFe…

    G

    Notas: Pos si soy el G de la Sogem, ¿había otro?

    Q gusto escucharte, eres una excelente referencia de esta hermosa ciudad…

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