Hormona de crecimiento

Otro viernes despotricante (amo los días en que me permito ser una bitch):

Como si se tratara de una tribu de chaparros, las grandes ciudades dan a sus hijos sucedáneos de maduración. Las escuelas, los pi eich dis, las bodas, los ascensos laborales, hasta los premios literarios, funcionan como hormonas de crecimiento artificial que no hacen más que engarrocharnos, pero de hacernos hombrecitos, ni madres.
(Hombrecitos nomás. No voy a decir ‘Mujercitas’ porque ese el nombre de un libro que no he leído, y porque no se refiere al significado de la frase paterna “hay que ser hombrecitos y dejarse de mamadas”.
Además no tengo ningún interés en perpetuar la corrección política manejada de forma irracional por los estúpidos, los republicanos y los foxistas).

-La que llega a jefa de relaciones públicas en una editorial es grosera y mal encarada. Llegó allí porque le dio mucha güeva aplanarse las nalgas con su novela o con sus cuentos, o con eso que ella llamaba amor a la literatura. Prefirió dedicarse rechazar novelas ajenas, prefirió ver los toros desde la barrera. Ta bien, nomás no se me amargue, compañera.

-El que ‘sobrevive’ de periodista de cine, a quien le parece indigno reseñar una peli porque él es un artista. Nadie regala las buenas historias, carnal. Hay que sentarse a pensarlas y sentarse aún más tiempo a escribirlas. ¿Ah, no dispones de? Pus chínguese, my dear. Mala tarde. No nacimos cuates de Arriaga, o de Slim, o de Vergara, ni modos. Better luck next life. Ahora hazme un favor y cuando salgas de los screenings, no derrames soberbia. No le digas al poli (¿qué pinche culpa tiene el poli de cuidar la puerta de Videocine y tratar de ser amable?) “Pss, estuvo equis ¿eh?”. No te subas al pesero pensando que tú podrías, con la mano en el culo, hacerlo mejor. Por el amor de dios, nomás hazlo.
Ah, y las películas de monstruos no son un bodrio siempre. Para eso te pagan, para que notes la diferencia.

-El que se gana (god knows why) un premio nacional de cuento sin conocer decentemente el idioma en el que escribe. El que cree que su condición de homosexual floripondio y chistosito le da para ser grosero con cualquiera que perciba su falta de rigor. Nació hetero, pero le dio flojera lidiar con el género femenino. También nació para la contaduría pero alguien le dijo que tenía bonita letra y le dio por escribir cuento.
Ya quedan pocos, es un alivio, pero éste todavía es de esos. Hetero de clóset, patán de esquina.

3 thoughts on “Hormona de crecimiento

  1. Me encantas cuando amaneces odiando al mundo.

    Nunca cambies, vales mil.

    Besos y me debes unas chelas, que conste.

    El Vega.com

  2. Generosos que son los dos, de veras.
    Los invito a que se me unas a la perrez. Además de liberador, encuentra una contrincantes de altura.
    Besos, gracias por leer.
    Ira.

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