El club del paño verde

Levanta la mano. Le llevan el micrófono hasta la séptima fila para que formule su pregunta. Los ponentes ponen cara de “te-escuchamos-querido-saltamontes”. Están del otro lado del paño verde, no les queda otra.
“¿Cuál es la diferencia entre horror y terror?”
El hombre que pregunta en realidad contesta. Sin darse cuenta propone una línea de pensamiento, desvía la sintáxis del ponente con un soplo imperceptible de voluntad. Así emerge el ‘todo’ en la sala de conferencias. Ahora somos un bloque y tenemos un mismo destino, –si consideramos destino todo lugar a donde nos lleva nuestro entender–. Una sólida pieza con 45 cabezas que apenas se crea vuelve a desmoronarse en 45 individuos completamente solos que se preguntan la diferencia entre una cosa y otra.
Claro que hay peculiaridades que apresuran el desglose de aquella unidad: hay quienes tienen la suerte de creer que existe una sóla respuesta.
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