Geeeeks




Prometo pegar más fotos de ‘gadgets’ para total geeks. (Mi nueva colaboración en Pop Mechanics está resultando harto divertida).

Hasta ahora he encontrado un Mind Molester, and I quote:

A devious hide-and-seek game

The Mind Molester is an instrument of creative electronic harassment. It is an electronic device that can drive your victims a little crazy trying to figure out what it is and where it’s located. Your friends/enemies will become obsessed, awaiting the next chirp trying to determine its location, completely disrupting their normal activities.

Un anillo abre botellas:

Oktoberfest tested, drinker approved.

This is the real ring Gandalf was looking for. A simple band of stainless steel holds a secret – a secret which could topple regimes . . . of thirsty people. Slip the Ring Thing on your “social finger” (or #4, if you know our Binary Finger shirt) and you are ready to tackle any mob of the “unquenched.”

No more searching through your desk drawer for bottle openers.

Y, porque usté lo pidió: your own private R2

I know you’ve been waiting for this—don’t deny it. Finally, R2-D2 can be yours, in your own home, and for only $119.95. Fully functional, R2 can roam around and obeys over 40 voice commands (please refrain from asking him to project Obi-Wan please).

Me declaro fan de estas personas.

Advertisements

¿Para ser cineasta hay que ser mamón?

Nomás pregunto. De veras que aquél adagio de “nomás se sube a un ladrillo y se marea” aplica perfecto para muchos artistas mexicanos, pero los cineastas hacen que la tierra retiemble en sus centros con esta máxima.
Si alguna vez se vuelve usté famoso querido tazista, no se manche con los medios, porfa. ¿Uno que tiene la culpa de sus malcogidas, a ver?

Listas

The bottle is empty
the sleigh has a flat
the stripper in my bed is ugly and fat
the tassels are tangled
and what’s worse
my jingle won’t jangle…


I feel like Saint Nicholas is pulling my leg
This thing we call Christmas is a sorry black plague
This holiday season, is all the more reason to die!

bellísimas líneas de “This holiday season (Christmas sucks)
“, rolita presuntamente compuesta por Tom Waits y Peter Murphy.

La época navideña apesta sobre todo por las expectativas. Con quién te la vas a pasar, con quién te la has pasado, cómo y cuándo fue tu mejor Navidad.

Que si nos vemos, que si hay que tener el don de la ubicuidad para atender a tanto compromiso y un estómago fuerte para mantener la línea el mes de diciembre.

Y resulta que acabas haciendo lo que no se te antoja con quien no se te antoja o dormido o deprimido o jodido porque te compras eso de que hay que comprar.
Un desmadre, pues.

Lo único que me gusta de esta época son las listas, los recuentos. Visitar el álbum y ver quién o qué se fue, quién o qué se quedó.

Va mi primera lista:

Cinco listas que jamás publicaré en el Taza.
1. Cinco hombres con los que hice (o me hubiera gustado) hacer el amor en 2005.
2. Cinco hombres con los que nunca volvería a hacer el amor.
3. Cinco motivos por los que nunca hay que prestar tus originales.
4. Cinco verdades inconfesables sobre mis hábitos al tomar una ducha.
5. Cinco verdades inconfesables sobre mis tres mejores amigos.

Desespero

Pero, ¿quién soy yo para decirles que no?

Otra vez me toca un Neanderthal que joroba con que quiere hacer “cuentos”, “literatura”, “cine”, bueno, se conforman con hacer “cómitss” (ésto último les parece de lo más sencillo). Claro, para ellos es exactamente igual: a falta de vocación, cualquier hoyo es trinchera.

Tu me puedes ayudar ¿no?
¿Quéeee? ¿Y yo por qué?

Un pinche karma, eso es lo que es.

“Pequeñines” de 20, 25 años y hasta 30 pretenden que les enseñe a pensar. Hay padres que hasta ofrecen pagarme para que su chamaquito aprenda a usar la materia que le reposa en el cráneo.
¿Con qué genes, a ver?
Algunos papás viven a través del chamaco, es su última esperanza para ser famosos: “Si hombre”, le dice la mamá a la que los entrevista del programa Viva la Marrana, “Toñito es muuuy trabajador, muy disciplinado (le llaman disciplina a pararse antes de las 9 am), él desde chiquillo se veía que iba a ser bien artista”.

Puta madre, juro que las cárceles deben estar repletas de impacientes homicidas.

Just watched American Splendor on HBO. I mean, I …


Just watched American Splendor on HBO. I mean, I had seen it before and all, yet it stroke me in a very different way today.
I suppose it’s a strange combination between this chilly weather (it’s fucking freezing in “el cerro”) and some recent events that left my heart all scraped.

I can’t believe how much truth in all those scenes, specially the one where Harvey tells the story of the other two ‘Harveys’ on the phone book.
He feels deeply sad when they both die without ever knowing them, just because they had the same name and he felt, for some time of his life, that they were strangely connected. I wonder if that’s not how we all relate to others, –in some way or another–.
“What’s in a name?” “Who is Harvey Pekar?” Is it enough to have a retirement cake, is it enough to win prizes, to kiss your wife goodbye, to walk your child to the bus?
What’s in a dream?
Why can’t it be enough?

Sadness and boredom can be extremely beautiful.

Las mil y una noches

Pierre Tristam, editorialista y columnista de Daytona Beach News-Journal:

“El 15 de diciembre, habremos estado en Irak exactamente mil días, coronando el Día de Navidad como más que Mil y Una Noches retóricas. ¡Qué regalo! La única cifra que importa de este lado del escenario, por supuesto, es que hasta entonces nos quedan sólo 39 días para hacer las compras.”

El artículo completo se puede leer acá.

Mecánica

Ahora voy a colaborar para la revista Popular Mechanics.
En una hojeada a números anteriores pueden leerse artículos con cabezas como las siguientes:
“La vida empieza a los 40 (mil kilómetros)”
“Superhombre en 5 minutos”
“Alcohol para tu laptop”
“El hombre bujía”
“La verdad acerca del monóxido de carbono”
“Nada sutil”
Me divierte mucho escribir para esta revista.
Hay que ponerse en los zapatos del prototipo de hombre fuerte, el handyman que sueña con bujías y las llantas radiales.
De repente se pone difícil escribir. ¿Cómo saber qué quiere leer el “hombre de verdad”?
Trato de remediarlo golpéandome el pecho como gorila a ver si así me fluye un poco más la testosterona.
Hoy trataré de enfundarme en un traje de electricista y acercaré una caja de herramientas a la computadora.

Bubbles

Toda la tarde lanzando burbujitas en la mitad de la cama. Me hacían ‘pop’ como queriendo besuquearme.
Si distribuimos bien el tiempo, los domingos pueden ser de postergar. Ignorar responsabilidades, enfundarse unas medias de red y soplar burbujas hacia ningún lado, que es –al final– hacia donde van todas nuestros afanes.

***

Una mujer se enojó porque le dije que algún día hay que vestirse y verse como una verdadera puta. Salir a la calle todo un fetiche. Sólo así se puede saber de qué estás hecha.

***

No vas a la escuela para aprender sino para enterarte. (Aprender es un verbo de acción).
Lo malo es que la UNAM funciona precisamente al revés.

***

Ayer vi un programa en TV mexiquense llamado ‘Monitos y moneros”. Era como del 98 y todos estaban muy lindos con sus cabelleras completas y su actitud rozagante. En la mesa estaban Bachan, Bef, el Carcass y otro del que ya me habían platicado pero que no recuerdo el nombre. Bachan dijo su nombre de a devis y el Carcass se dio el lujo de explicar por qué había escogido ese apodo. Bef apretaba la sonrisa cuando alguien más hablaba, pero en general acaparó la entrevista. (Articulado que se sabe desde entonces).

Cecilia Pego –idéntica a sus monos, por cierto– hablaba dando vueltas los ojos. Dijo que lo más difícil de hacer monos era “inventar” una buena historia.

Ahí está el problema, pensé yo. Las historias no se inventan, se recogen, se cosechan, se destilan, se hacen whisky en el molinillo del cerebro y se sirven con las manos medio ensangrentadas, si se quier añadir sabor.
(Intentar descubrir el hilo negro es un método infalible para llegar al lugar común).

Un Monsiváis flacucho opinaba sobre el cómic mexicano. “No se preocupan por hacer público, por eso no hay industria. Los comiqueros trabajan para su propio gremio”.

(Uruboros, que les llamaba Borges).

Casi todos renegaban de la influencia de Rius, Gabriel Vargas et al:

“Es como hacer rock a estas alturas influenciado por Enrique Guzmán”.

Boy, did I have a laugh.