300


Acabo de regresar de Montreal. Fue un viaje cortísimo: me dio tiempo de escupir y ya. Ni siquiera compré una taza para mi colección. Me mandaron a cubrir la filmación de 300, la novela gráfica de Frank Miller. Una tribu ligera de ocho periodistas y yo nos pasamos casi 20 horas dentro de un bunker escuchando a Zack Snyder romperse las cuerdas vocales gritando “aaaand ACTION!!!”.

Para moi era una delicia. Como cuando lees un gran libro y te relames los bigotes de envidia, deseo y admiración. Tengo que llegar, un día tengo que ser capaz de escribir algo así.

Para los demás, la española que nunca había estado en un set por ejemplo, las 20 horas fueron una tortura. ¿Es posible que todas las filmaciones sean tan aburridas?, preguntaba.

Oh triste realidad: el cine tiene menos glamour cuando se observa la maquinaria que lo produce.

Es como ir a psicoanálisis. Los sueños empiezan a ser deseos reprimidos, perversiones, miedos, frustraciones. Se termina la era del “sueño sueño”, aquel episodio mental en blanco y negro o a color que nos mandaban los dioses para prever el futuro o para castigarnos.

Pues eso, el cine es sueño. El encontronazo con los monitos que lo hacen posible puede ser bastante desagradable.

***
La cosa es que 300 es una película totalmente filmada en blue screen. Marea ver un set cubierto de tela azul. En serio marea. Después de un rato dan ganas de vomitar.

***
Me colé detrás de los monitores, junto al director, donde se supone que nadie puede pasar.
2 am, crew subalimentado, subdormido… igual a nadie le importa, pensé.
Delante de la cámara, quince extras llevaban una hora en intermitente posición de ataque. Se veían aburridísimos detrás de sus mantas de beduino vampiresco y máscaras plateadas.

Digo que me colé y me hice chiquita para que no me corrieran de ese precioso lugar. Nadie me notó, excepto el FX Supervisor, un californiano ultra guapo que se me recargaba en el hombro y me platicaba exactamente qué hacía cada quien.
“And that over there is the script manager, and this one here, bored to death and browsing through the internet is no other than the assistant director”.
El FX Supervisor se quedó conmigo casi una hora, preguntándome de México y de Tepouuztlen, sobre los días festivos y los fuegos artificiales.
-Why do you people enjoy noise so much?
-Don’t know, we’re just noisy.
-I like noisy, I like mexicans, specially mexican girls. You’re so much fun.

¡Un FX Supervisor para llevar por favor!

***
Al abrir las puertas del bunker/set/estudio, parecía que habíamos llegado a otro set: aquél de Star Wars en el que Han Solo está a punto de morir congelado y en el que le abre las entrañas a su animal.

Los trailers cubiertos de nieve y los periodistas, aún el de Holanda, la de Francia, la de Bélgica, todos paralizados por los 16 grados bajo cero.

“No chingues, que puto frío”, decía la mexicana, o sea yo, y los demás se reían de mí.

“There she goes. I think mexicans curse when they’re really cold, it’s automatic”, decía el inglés.

6 thoughts on “300

  1. Ernesto: Jaja, y que lo digas, beats teaching BIG time. Aunque, a veces extraño que me sellen mi lesson plan.

    Memo: Yo también me odiaría!!!

    No se apuren, un día voy a llevármelos a todos conmigo en la maleta. O de plano tendré que empezar a dirigir yo misma para invitarlos a mi set.

    Muchos besos.
    Ira.

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