Adelanto

Oh sí señor, cómo chingaos no. El histórico jueves 2 de febrero (histórico por lo que sigue) sale a la venta la revista infantil Big Bang.
El asunto no resultaría fanfarrioso de no ser porque allí sale un cómic para pequecillos escrito por Ms. Taza (moi), dibujado por Mr. Bef y coloreado por el cromático talento de Eder.

Hay cosas que me emocionan, pero sentirme guionista de cómic es como estrenar mi primer Ferrari o no, emm, déjenme se las pongo más acá…

…como entrenar para surfer o patineto durante años y que te salga la primer figura bien hechecita…

…o como la vez que logras galopar sin caerte del caballo…

…o como que te toque ver a los Pixies en un bar rascuachón de L.A…

Es como nadar con ballenas.

Justo.

Así que cóoooorrale a su puesto de periódicos, pues’n.

Ser judío


El domingo pude escaparme a dos museos, a pesar de la abrumadora cantidad de trabajo y escritura que hace pila en mi escritorio. (En el desktop de mi compu para ser sinceros).
En el Centro de la Imagen se presenta la muestra fotográfica Diáspora de Frédéric Brenner. Es todo un must. No soy particularme judeófila ni prosemita ni como diablos se diga. A parte de tener “cara y nombre de judío errante” como dicen mis hermanos (algunos de ellos nazis irredentos), no tengo relación alguna con los dueños del mundo. Confieso que iba segura de aburrirme y lista para gritar algo así como “mugres nacos, nomás porque tienen pa’ organizarse su propia expo”.
La naca, por supuesto, fui yo. En medio del estupendo y bien iluminado Centro de la Imagen, me asaltaron viejas preguntas sin respuesta. ¿Existe algo así como una “cara” de judío? ¿El mercader de Venecia es codicioso por judío, por italiano, por humano?
¿Que diablos significa se judío nómada negro en África? ¿Es diferente a ser judío en Manhattan o a cuidar el shabat en Los Ángels, aún cuando se maneja una Harley Davidson?

Seems my preconceptions are what should’ve been burned…

Luego fui a Bellas Artes y me aburrí cantidad con otra “gran” exposición fotográfica de pura desgracia, guerra, muertos y vivos medio idiotas. Lo mejor (o lo peor, asegún) de esa visita ocurrió cuando íbamos bajando las escaleras. Una señora preguntó a su marido: “Oyes, ¿esto de las paredes será mármol?”, “No, cómo crees, es pintado”.

Bueno y eso quería contarles.

Prometo contestar mails y regresar a este espacio con la regularidad habitual a partir de mañana.

Aeon Flux y los pingüinos

Para los que vieron aquella serie de MTV no habrá sorpresas. Aeon Flux es una historia mal contada hecha para abonar en las fantasías ciberpunk de la tribu videojueguera. Una mujer con peinado imposible que atrapa moscas con los párpados, sin debilidad alguna y cuerpo de… bueno, cuerpo de esos que hacen que los hombres se endeuden para comprar un auto deportivo.
Es malona, la neta, pero no más mala que la serie, cuyo único acierto era crear un ambiente gélido de tecnología invasora. El dibujo estilizado casaba perfectamente con nuestra noventera idea del fin del mundo y la sensación de que no podíamos confiar en nadie. (En eso seguimos igual).
Lo que quería decir es que Aeon Flux está hecha para lo que vieron la serie, la quisieron ver o les vale madres MTV pero son lúbricos de Charlize Theron, que pa qué mentir, se cae.
Pensé que había visto un poco de chatarra y hasta mal me sentí porque acabo de entrevistar a Jean- Claude Carrière (guionista de Luis Buñuel) y él se encargó de recordarme “Tú eres lo que ves y lo que oyes” y yo, bueno, de pronto veo y oigo y hasta me alimento de un chingo de basurita crujiente ready made.
No contenta, cuando terminó Aeon tuve a bien meterme sin pagar a la sala de enfrente, en donde pensé que daban Zathura (soy fan del prop, el tablero viejo que le da nombre a la peli y no me importaba verla empezada), pero en su lugar daban la Marcha de los Pingüinos. Sólo tengo una frase para calificarla: que vayan y chinguen a su madre los narradores de la vida animal con moral humana. Repito, vayan y chinguen a su madre, por fa, y lo que es a mí, no vuelvan a venderme una porquería del waltdisney como un documental serio.

Mi primer monito en ‘pad’

Se llama Chinelo y lo hice el otro día en un pad para computadora. Me gusta su ojo de estrellita. Tiene un ligero retortijón en la panza y está saltando porque le dieron una buena noticia. Es moreno y pelón. El Chinelo se parece un poco a mí (que soy blanca y peluda pero igual salto de felicidad cuando me dan becas y esas cosas). Es la foto del símbolo que yo sería si no tuviera arrugas y piel y sexo y pies y esos fastidios que no hacen más que envejecerme.

Hábitos extraños

Me tardé mil años en pensar mis habitos publicables, después de todo no les puedo contar cómo me saco la borrita del ombligo y me la huelo con el dedo meñique acostada en la cama de mi hermana mientras pienso cómo le habrán hecho para peinar a la reina de Las Crónicas de Narnia. (De por sí su cara es imposible). Tampoco les puedo contar que cuando me quedo viendo a alguien en realidad estoy pensando cómo se vería sin boca, (tipo Keanu en la primera Matrix) o con los ojos al revés.

Aquí van los cinco menos embarazosos, tomando la estafeta amablemente pasada por mi adorado Bef (cuyos hábitos publicables pueden leerse aquí):

1. Todas las mañanas hiervo una tetera de agua para hacer té. Esto no tendría nada de extraño si no fuera porque me sirvo el contenido completo de la tetera en cinco tazas distintas que me iré tomando en el curso de la mañana. Abro sólo dos bolsitas de “English Breakfast” y comparto la infusión en las cinco tazas; luego, cuando nadie me mira, formo las tazas para que “me esperen” en la cocina. Le añado un poco de leche y endulzante y las pruebo para ver si todas quedaron igual. Las coloco en órden y dejo la que más me gusta al final.
Colecciono tazas (mera coincidencia con el nombre del blog), así que una mañana pueden formarse la que compré en Los Ángeles (amarilla, con motivos de Hollywood), la de Miró, la de Moomin que compré en Finlandia, la negra lisa, la que me trajo mi sisterna de Londres (con un dibujito del Underground) y la texturizada color violeta con un Igor en el centro (si, el personaje de Winnie Pooh).

2. Me da flojera ir al baño, siempre me aguanto lo más que puedo.

3. Puedo ver tres, cuatro y hasta cinco películas en un mismo día y lo hago con una regularidad alarmante. Puedo hacerlo siempre y cuando no tenga sueño, de ser así no importa que sea la mejor película del universo: me quedo jetona (¡y ronco!) durante la función. Así he perdido el respeto de varios interesados románticos.

4. Si pudiera (si no engordara) comería únicamente bowls de comida chatarra: habas enchiladas, palomitas, special K, rufles, nueces de la india, pistaches, pulparindos.
Pero este no vale porque no es hábito, es fantasía. Se los cambio por aquel de cuando me llaman por teléfono y mientras mi amigo(a) habla a través del inalámbrico aprovecho para hacer cosas que me caga hacer sola: cocino, hago mi cama, meto ropa a la lavadora, voy al baño (oh si, a ése baño).

5. Cuando algo me encabrona me da por bostezar.

Trabajo Trabajo Trabajo

Toda la semana trabajando, sin un minuto para escribir aquí. Quisiera ahondar en el tema pero otra vez debo irme. Lo único que puedo decir es que tanto tiempo navegando en la red, uno reduce la experiencia. Internet está hecho de lo mejor y los peor de nosotros, en lo que a anonimato se refiere no hay medias tintas:

-Esta semana encontré un sitio donde la gente se confiesa. “Confieso que me caga mi jefa”, “Confieso que me prende salir en calzoncitos por mi casa y ver cómo se excita mi hermano menor”, “Confieso que me casé por lástima con mi mujer”, “Confieso que me gusta la vieja de mi mejor amigo”.

-Encontré unos 200 sitios de review para juguetes sexuales. “Este está muy bien porque entra todo y no hay que poner lubricante” (Era un dildo para hombres).

-Me enteré de lo que es el polyamor: “Amar múltiples individuos puede ser la mejor experiencia de tu vida. No se valen los celos, no poseemos a nadie, simplemente no amamos”. Algunas de estas parejas múltiples ya tienen hijos “Para nosotros resulta muy práctico tener alguien más que cuide de el niño”. Lo ponen tan bonito que hasta dan ganas.

-Ahora sé que las señales de ligue más claras en las mujeres son tocarse el pelo y la cara, mientras que para los hombres se trata de reclinarse cómodamente sobre el respaldo mostrando su disponibilidad.
Caray, espero no predisponerme.

-También visité los blogs de escritores de alto pedorraje como el Volpi, que casi volmpimito. Es un tipo tan feo como despreciable y mamón. En su blog corporativo nada más se discuten temas “universales, importantes, vitales, de actualidá”. Seguro ni siquiera lo escribe él.

De todos los sitios me quedé con más preguntas que respuestas.

Eminem y Jim Carrey


Conozco gente que vive en el porfiriato: las buenas películas vienen de Francia, el arte debe ser “fino”, “respetable”, “culto”; su auto tiene que oler a Europa y nunca, pero nunca discuten sobre las humedades de sus organos sexuales.
Para la dueña del Taza, esta gente se contrarresta 1. con mucho Eminem (perpetuamente enojado, talentoso, dueño de una conciencia política barata, sexy as hell, hombre naco, madreador, en fin, el sueño de toda burguesita clasemediera, mjhmm, mujer educada à la pincess) y 2. mucho Jim Carrey (sin miedo a arrugarse, grandote, propietario de su cuerpo, con una sonrisa idiota, encantadora y dos tres brains).

Cantemos, pues…

You ain’t no motherfucking (bully)
And I aint bowing to no motherfucking (bully)
I won’t allow it, aint gon coward to no (bully)
I’ll be damned if I don’t stand up to a (bully)
Fight like a man and throw my hands up to a (bully…)


O ésta otra que no tiene madre…

The way you shake it, I can't believe it
I ain't never seen an ass like that
The way you move it, you make my pee pee go
Doing, doing, doing

Jessica Simpson, looks oh so temptin'
Nick I ain't never seen an ass like that
Everytime I see that show on MTV my pee pee goes
Doing, doing, doing

So Gwen Stefani, will you pee pee on me please?
I ain't never seen an ass like that
Cuz the way you move it, you make my pee pee go
Doing, doing, doing

Dominatrix

Escogí trabajar de periodista porque tengo poca tolerancia al tedio. Escogí este trabajo porque de pronto me topo con historias que me interesan.

Aquí hay una:

La dominatrix Patricia Payne pasó más de una hora y media dando de nalgadas a una mujer exitosa que deseaba que alguien la”rompiera”. Nadie había logrado hacerle daño, por más crueles que fueran, por mucho que la humillaran verbal o físicamente . La mujer cargaba por la vida una personalidad tipo “A” (líder, pionero, creativo, dominante) y deseaba, más que nada en el mundo, un respiro; alguien tomara la iniciativa y la hiciera sentir incapaz de defenderse.

Pero dejemos que nos cuente Ms. Payne con sus propias palabras el resto de la historia:

Her big thing for a while was really severe pain play. Being flogged. She told me that she’d never been broken. She’s always lasted longer than any of the people who had ‘topped’ her.”

Topping is hard work. I told her I would be the one to break her,” Mistress Payne recalled. “And I was, but it took a long time — about an hour and half. It really was a test of wills between the two of us.”

“I’d probably been working on her for about an hour,” Mistress Payne continued. “I had done some pretty painful things at that point. I have a flogger that’s 32 inches long. Very, very hard thin leather. It hurts like a son of a bitch. No other way to describe it. You can’t hit somebody softly with it. It hurts a lot. I put a riding crop in her mouth. And I said, ‘I want you to listen to me. I am going to flog you now until you drop this crop. When the crop falls out of your mouth we are done.’

“I knew that she hated being gagged so she wasn’t going to last too long. I continued. When she finally dropped it, it was funny. I had her hands tied over her head. She wanted to keep going and of course she couldn’t because she couldn’t bend over to pick it up. So she was sort of doing this karate kick. I said, ‘No. That’s enough. I told you that was going to be the end of it.’ When you put somebody through something like that, they’re getting a huge, huge release of endorphins — it’s like a runner’s high. It’s exactly the same kind of thing. The body is going through a lot at that point. I undid her arms and for the first couple of minutes they wouldn’t come down. And she started to cry. And she cried and she cried and she cried, but it wasn’t like a ‘Oh, my god this hurts so bad.’ It was like, ‘I just won the Miss America Pageant’ kind of crying.”

“My friend had about two or three orgasms.” The mistress paused. “In all honesty, it’s a weird mixture of sexuality and I don’t know what else to call it. The phrase I was thinking about was [that I’m acting as a ] ‘backyard shrink,’ but that’s not totally accurate. It’s knowing what buttons to push with somebody. I can’t imagine running into somebody who I would do that kind of scene with again. I don’t want to give you the impression that that’s my usual modus operandi — it isn’t.”

U2 vuelve a apestar

Ernesto vino con lujuria estética a este su Taza y comentó que “la popularidad de U2 en México es sólo una muestra más de nuestro generalizado subdesarrollo cultural, apático conformismo y supina, vergonzosa ignorancia”. (Seguro lo leyeron en los comments hace unos días).
Hoy en la mañana pasó por aquí y amablemente recomendó el iluminado post de Evelio al respecto del fan promedio de U2.
A éste quiero hacer una contribución.
Digo que U2 apesta porque la música en ellos ha muerto. Desafortunadamente. U2 no es uno de esos grupos con los que yo pueda decir: “Me encanta su música, me cagan sus fans”. No son los Beatles, ni siquiera Los Rolling en sus mejores épocas.
U2 es parte indispensable de la historia de la música contemporánea, de eso no hay duda. Incluso hay momentos de mi vida sentimental que tienen pegada una canción del Unforgettable Fire (un disco que ya nadie recuerda) y hasta del Achtung Baby.
U2 tiene muy buenas canciones, aún a estas fechas siguen componiendo de forma correcta.
Pero eso no es música y sobre todo, eso no es rock.
El rock es un acto de fé. Una relación mágica y peculiar entre el escucha (ese que pone sus esperanzas en ustedes-oh grupo-de-4-x-4-dador-de-la neta) y creador (ese que se rompe la madre por darle VERDAD a sus fans).
Ni siquiera hay que ser un gran músico para ser un gran rocker.
Nomás hay que ser de a devis y U2 será lo que ustedes gusten y manden pero huele a pura caca de toro (bullshit).
Esa es mi no tan humilde.
Ahora sí: El Taza estará abierto de hoy al viernes para recibir mentadas de madre, pues’n. (Después de esa fecha el tacita se pone pelado).