Como el joven Werther

Confieso que me tomó una década, pero ya soy capaz de disfrutar a los clásicos. Antes leía contemporáneos y los envidiaba. Ahora envidio a Esquilo, más que a ningún otro. Me mata de rabia no ser la autora de la Divina Comedia; hubiera pagado con mi alma para escribir el Fausto o Macbeth o Esperando a Godot (aunque este último es un clásico sólo para quienes saben ver el clásico en él).
Encuentro que estas obras encueran mi humanidad en este 2006 con más agudeza y cachondería que cualquier contemporáneo.

Werther, aquél hito del romanticismo creado por Goethe, se entusiasma de forma triste, igualito que yo:

“He conocido a mucha gente pero aún no trabé amistad con nadie. No sé qué de ofensivo he de tener para la gente. Son muchos los que me estiman y se acercan a mí, pero me duele que el camino que compartimos se separa después de un breve trayecto.
Si me preguntas cómo es la gente de por acá, debo decirte: como en todas partes. El ser humano es un una cosa uniforme. La mayoría emplea la mayor parte del tiempo para vivir y lo poco que le queda de libertad le asusta tanto que hace lo imposible para deshacerse de ella. ¡Oh, el destino del hombre!”.

One thought on “Como el joven Werther

  1. Ira querida,
    yo estoy alucinado ahorita con las comedias del Aristófanes. Lo clásico es la recurrencia del espíritu universal en la búsqueda eterna de respuestas a las preguntas de siempre. Los contemporáneos te hacen sentir cercano el contexto, los clásicos te restriegan tu humanidad en el rostro.

    Fábrica de polvo

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s