Algunas razones

En este blog andamos muy amarguetes. Se me ocurre que para cambiar de color podríamos listar al menos 5 razones por las que usted amigo amiga debería estar que trina de contento:

-Usted no es tan feo, ni de lejos, como el guitarrista de Tex-Tex.
-Usted no sería capaz de escupir tal cantidad de sandeces por minuto como el Adal, ni aunque se lo propusiera.
-Usted, señorita, puede tener un poco de celulitis en las nalgas, pero no está casada con Roberto Madrazo. Recuérdelo cuando se ve al espejo por la mañanas.
-Usted, señor, no es dueño de un miembro particularmente poderoso ni de un par de pectorales que resalten a través su camiseta, pero tampoco menstrua todos los chinches meses ni ha tenido que realizarle el sexo oral a ninguna senadora príista. Usted ya sabe a quien me refiero.
-En cuanto a usted mi buen amigo, dése de santos que tiene conexión a Internet, porque de lo contrario sus bolas estarían en un estado de descarapele deplorable.

Seamos felices chingaos.

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Niñas y niños

Por más que hago, sigue sin gustarme la perspectiva de género. No puedo, nomás no puedo conectarme con los temas de mujeres.
Acabo enojada, pensando que me están viendo la cara. ¿Temas de mujeres? ¿Pos que no eran de todos? Cuando visito portales que se anuncian “de mujer” empiezo a navegar segura de que habrá algún asunto que me sirva pero pronto me entero que allí también se la van a pasar hablando de lo que significa “ser mujer”, escribiendo bobadas, como si AMAR con mayúsculas fuera lo que más nos compete.
Luego me da culpa porque pienso “ah que bruta es esta vieja” o “dios mío, ¿alguien le ha dicho que ser cursi no es igual a ser mujer”. Me siento una traidora y tengo que justificar mi crítica ante mí y digo que mujer u hombre un idiota es un idiota y no se le puede llamar de otra manera, aunque termino por hacerme la pregunta reglamentaria: ¿no será que he vivido demasiado tiempo entre reglas masculinas y todo lo miro a través de ese cristal?
Odio la perspectiva de género. Me pone en problemas. Maten de mi parte al que la inventó.

***

¿Qué onda con la escena de rocksito en este país? Ayer escuché a unos tipos de Satélite que cantan en inglés y suenan como del norte de Inglaterra. Muy bien, pero ¿por qué pitos hay que cantar en inglés y sonar a lo más pitero del norte de Inglaterra?
Panda: un “fenómeno” con una cancioncita pedorra llamada “Cita en el quirófano” que luego me entero le bajaron al grupete “My Chemical Romance”. No sólo son unos plagiarios, había además que acusarlos de mal gusto (un delito aún no tipificado pero que algunos amigos y yo ya estamos por cabildear en las cámaras).
Con la música en español me pasa como con la perspectiva de género. Trato de no descalificarla por default pero resulta una tarea casi imposible. Mi juicio se nubla y no puedo decidir si esa canción es una buena rolita pop o yo espero muy poco.
El otro día caí en cuenta de que unos sudacas usan la métrica barroca para que la letra resulte pegajosa.
un-osito-de-peluche-de-Taiwan es un endecasílabo y en el coro hay un par de octosílabos, aunque eso, solito, no hace una buena canción.
En fin, que cada vez que sale un grupete nuevo me confundo más.
*
Un elemento habría de estudiarse aparte. En las letras de canciones de pop mexicano priva el despecho. Somos ardillísimas. Melodramáticos. Sensibleros. Masoquistas. Vengativos. Cobardes. Todo al mismo tiempo. Y digo somos porque yo tampoco me siento hecha en China. Soy así, aunque me cueste reconocer mi parte “devorame otra vez”.