Pos felicidades

Lo cabrón de crecer es que uno tiene que ser su propia mamá. Cuando algo o alguien te rompe el corazón, hay que abrazarse a uno mismo en la cama, secarse la lagrimita, acariciarse el cabello y repetir “no hagas caso, no hagas caso, hay otros lugares, otras personas, por algo pasan las cosas”.

Tal vez por eso todavía no me animo a tener un hijo, me da miedo no saber consolarlo.

***

Este es el día que uno debe ser bueno con uno. Es el día en que le guste o no a los demás, cometiste nacimiento. Es el día en que eres el rey, el día en que comes pastel, el día en que tu perfume huele a nuevo.

En otras culturas, en lugar de que el festejado reciba regalos, es éste quien agradece la presencia de sus amigos con un pequeño presente.

Así que no sé que darles. Mmhh, pensaba en un poema de Trakl, pero ese señor es para el invierno; tengo a mi alrededor cientos de libros de donde podría sacar una cita entrañable, algo que los hiciera pensar o así, pero prefiero que sea algo mío.

Ahí les va lo que puede ser el inicio de un cuento que quizás nunca termine:


Dentro de poco no habrá más que ángeles en la tierra. Estamos escondidos en los salones de mi antigua secundaria. Tenemos mucho miedo. Las hordas del cielo usan armas que nunca habíamos visto y poco a poco se han vuelto inmunes a las nuestras. “Sacrilegio”, lloraban los católicos cuando apareció el primero de estos seres alados con un puñal en el estómago. El arma todavía se encontraba dentro del cuerpo, como quien deja el trinche en un pavo de Navidad. Lo pasaron en televisión, el hermoso cuerpo yacía desencajado junto a una alcantarilla. Tenía una expresión de dolor, como salida de un cuadro renacentista. El conductor del noticiario apelaba al sentido común de los televidentes.

—Se recomienda no tocarlos—, advertía, las plumas pueden traer enfermedades desconocidas.

***

Sigo triste, pero me deseo muchas felicidades.

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Yo tengo rolas

No canto para ser feliz. Canto para que se me considere valiente.
Tengo mis rolas, ti ti tititi tititiiiii. Son monótonas pero necesarias. Sé que algún día (después de muerta quizá) los tibios que nunca abrieron la boca me pondrán un monumento por mi estupenda presencia de escritora voladora, cantante del teclado, ex-joven que chifla.

***
Como usté lo pidió: yo de vuelta a mí.

***
Regresandito regresandito me pregunto, como es usual, ¿como para qué nos fuimos?

***
-Usted no deja huella en nadie y por eso debe irse.
-Perdón–, dijo la memoria. Y se fue.

Baad girl, baaad girl.

Recién hacíamos un capítulo de sitcom. Somos cuatro en el equipo y a todos nos dan risa cosas distintas. ¿Cómo escribes un chiste con alguien que casi no conoces?

El sentido del humor es de esas cosas de la personalidad por donde se te sale el monstruo.

Yo decía un diálogo y los otros tres volteaban asustados.
“¡Ira, qué crueeel!”.
Ooops.
Lo peor es que no pude detenerme.

Para la mitad del capítulo me empecé a reir de mis compañeros. Uno acababa de cortar con su novia y yo propuse que ese fuera también la tragedia del personaje. Nos divertimos de lo lindo haciendo que el pobre esperara una llamada, diera vueltas alrededor del teléfono, preguntara “discretamente” por su exnovia a sus amigos mutuos; todas esas cosas que duelen un chingo cuando te pasan.

Metimos a todo el clan: el tarado que pregunta sandeces, el neurótico, el gandalla, la gorda que pide de tragar, el urgido de sexo, el naco.

Ah qué bonito es reírse del otro.

Hay que ser un mula (diría mi mamá) para escribir comedia.

Healing Pixies

Tuve dos días espeluznantes. Cuarenta y ocho horas sumergida en un mar de aprehensión y desesperanza. Le platiqué el meollo a una amiga gachupa en el coche. Me veía con sus ojos pequeñitos, verdes, como de animal nocturno. Balbuceaba cosas como “Joder, chiquilla, que mal rollito” y otras españoladas como “Tronca ¡no me digas!”.
Luego la españoleta tuvo que irse y fue cuando escuché el ‘clang‘. Aaaacabáramos, diría mi papá.

Pensé en la locación. Un gran veinte en mi vida acababa de caerme frente al metro General Anaya. Pinche estación fea, siquiera me hubiera caído en la de metro Chabacano, allí filmaron la única película de Schwarzenegger que me gusta. Al lado de las fritangas, la línea de peseros y taxis, cerré un ciclo que duró exactamente tres años. Allí mero.

Fue como deshacerme de las pesas en los pies y subir por fin a la superficie. Jalé aire con todas mis fuerzas.

Casi por instinto busqué el Doolittle y el toca cds se lo chupó. Los oligofrénicos gritos de Frank Black fueron mi canción de cuna, mi tonada de redención, la esperanza, mi anita la huerfanita …seguro que hay sol, mañana.

Cántame Francis, cántame…

Don’t know about you, but I am un chien Andalusia
wanna grow up to be
be a Debaser

Me tomé mi tiempo en el camino de regreso a casa. El segundo piso del periférico a la altura de Altavista, sus sombras verdes, esta ciudad camuflada de reino luminoso, con encuadres felinos (de Fellini). El hombre que vende cerillos me esperaba como siempre, en la misma esquina sin reconocerme. La casa de unos que fueron mis amigos y ya no lo son. El coche estacionado en la puerta.

Me convertí en Crackity Jones… He got friends like Paco Pico Pieeedra La muñeca.

Quise hablar con otro carnal que un día se cambió de ciudad y me dedicó Wave of Mutilation. Busqué el celular para llamarlo, pero me sentí más tranquila de no saber de él. No necesito saber nada más que seguimos siendo amigos.

Cuando pasé el SevenEleven me asaltó el fervor católico; la idea de dios que tantos años de mal entendida izquierda no han logrado arrancar. El fervor solito empezó a cantar:

If man is five, and the devil is six, then god is seven.

No existe otra forma de expresión humana más sanadora que la música.

¡Vivan los Pixies, chingado!

Quien fuera una Mac

Lo que me duele es que soy como una PC con un Norton del año de la canica. Hay días troyanos, días gusanos, días ejecutables y peligrosos.
A ver si no se desconfigura por completo esta vida por un pinche mail que abrí sin pensar.

Desayuno en Plutón

Se puede vivir después de ver esta película. Casi no importa que a todos importe la supuesta muerte del Changoleón. ¿Quién chingados era ese, digo yo? ¿A quién beneficiaba, qué risa fácil no pudimos ahorrarnos con él? Ah, no se murió por fin. Vaya, qué alivio.
¿Y quién les paga las Ak47 a los de Atenco? ¿O a poco dan para tanto sus puestos en el metro? Mmh. ¿Y cómo es que nos balcanizamos tan de a tiro? Porque los polis siempre han sido unos desgraciados, pero violar mujeres es propio de un ambiente de guerra: dominación por dos palos.
Después de ver al adorable Patrick Kitten resistir la estupidez con ironía y taimado jolgorio antirepublicano, casi puedo perdonarle a este país que su más agudo periodista sea un pinche payaso.
Dejen absolutamente todo lo que están haciendo y vayan a la Cineteca a ver esta peli.

Johny el taxista

Este es el soliloquio que imaginé que me diría un taxista con una larga y tensa cola de caballo apretujada con gel y tres, sí tres, gigantescos letreros de “No Fumar” cuando encendí mi cigarro:

“La podría dejar que fumara señorita, si fuera por mí sí la dejaba, nomás que hay reglas sobre eso y además las mujeres, me va usted a disculpar, se ven muy feas fumando. Como que les quita caché. O sea, no a usted, porque no la he visto, pero luego paso por la calle de mis hermanas y las veo allí con el cigarrote en la boca y hasta bajo el vidrio y les grito que parecen putas, les grito “pinches viejas puercas”, porque usted disculpe, pero sólo las mujeres que quieren provocar se ponen así con el cigarro en la boca, eso lo hacen mucho los travestis para llamar la atención ¿o no los ha visto? Nomás fíjese un día, es así, así como le cuento. Y si fuma, le digo, le hago la recomendación, así como de amigos que somos, que nunca lo haga enfrente de su marido, ¿o usted no tiene marido, verdad? Yo creo que no tiene, pero no se preocupe, no me diga, su intimidad es suya no vaya usted a creer que la ando fiscalizando ni nada por el estilo, le digo que no tiene marido porque aunque quiere fumar y ese es defecto de muchos, se ve que usted es feliz, su cara es como de… bueno como de que no se la pasa peleando con su esposo ni chingando de que le quiere quitar a los niños ni nada por el estilo, usted se ve limpiecita, jovencita, no tiene cara de culera, usted perdone la expresión, pero es que nomás se casan y se vuelven bien culeras. Usted se ve, cómo le digo, pues buena. No vaya a creer que la quiero para mí ni nada por el estilo, ni que le estoy tirando el can porque no va usted a creerlo pero yo, a pesar de todo soy un fiel, todavía estoy bien enamorado de mi vieja. Ella no lo sabe, o no se acuerda, pero yo siempre estoy pensando en su bien y en llevarle lanita para que esté contenta y si luego soy enérgico con ella es porque sé que me lo va a agradecer, no es una cosa que uno haga por macho mexicano, lo que pasa es que ella no tiene papá y yo soy como lo que ella nunca tuvo, es mucha responsabilidad, no se crea.

¿Quiere que me pare por aquí? Oiga, ojalá usted no sea de las que se asustan o se ofenden, pinches viejas, luego de todo se espantan. No se espante, pues, uno está aquí para cuidarlas, no para hacerles mal. Bueno adiós se va por la sombrita y ya no fume, acuérdese cómo se mira eso del cigarro.”

Entre política y Caperucita Roja

No sé qué me parece más interesante para poner aquí:

-Un mail que me llegó criticando la campaña “Tu rock es votar” que me parece elocuente e informativo
ó
-La vieja versión de la Caperucita Roja donde el lobo le pide que se meta a la cama con él y la caperuza pregunta porqué está tan peludo. “Para calentarme mejor”, contesta el lobo.

Ok, ok, no pegan (¿o sí?) pero pongamos los dos. Primero va texto de Salvador Rivera, un loco muy pinche listo, doctor en economía del Colmex que tengo el gusto de conocer:

El próximo 2 de julio, aunque usted no lo deseé, no se lo haya propuesto, no lo quiera, lo rechace incluso, sucederá que: sólo por cuenta y gracia de su Rockero Voto y grácias, también, al mecanismo de representación “plurinominal” , sólo por eso , el núcleo duro del poder parlamentario, representado por tan sólo 30 hombres y mujeres ilustres, volverán para re-re-re-despachar(se) en sus funciones como perpetuos, vitalicios, “Sabios Representantes Populares”. Pues bien, vea usted mismo, con sus propios ojitos, la lista de los parlamentarios que, según datos de la revista eme-equis, cuentan ya con boleto asegurado y cuyo interés supremo deberá seguramente consistir en que usted, civica, responsable, rockera, cándidamente, ejerza su derecho… Y VOTE. Después, apesadumbrado: “¡Chín! Es que uno nunca sabe para quién trabaja”…repetirás, en plena democracia, nuestro amigo Margarito.

Nombre /Partido /Años como Legislador

1.- José Murat / PRI /27

2.- Heladio Ramirez /PRI /24

3.- Melquíades Morales /PRI / 24

4.- Manlio Fabio Beltrones /PRI /21

5.- Pablo Gómez /PRD /21

6,.Jesús Murillo Karam / PRI/ 21

7.- Héctor Olivares V. /PRI/ 21

8.-Ricardo Canivati /PRI/ 20

9.-Celso Humberto D. /PRI/ 18

10.-Ricardo García C /PAN / 18

11.- José Gonzáles Morfín /PAN /18

12.-María de los Ángeles Moreno /PRI/ 18

13.- Alberto Anaya /PT /18

14.- Ricardo Monreal /PRD /18

15.- Alejandro Gonzáles /PT/ 18

16.- Carlos Chaurand /PRI/ 18

17-. Arely Madrid /PRI /18

18.- René Arce /PRD/ 18

19.- César Camacho /PRD/ 17

20.- Jorge E. González /PVEM /15

21,. María Rojo /PRD/ 15

22.- Héctor Larios /PAN/ 15

23.- Jorge Zermeño /PAN /15

24.- Gerardo Buganza /PAN /15

25.- J.J. Rodríguez Prats /PAN/ 15

26.- Diódoro Carrasco /PAN / 15

Según datos de la misma fuente, un senador obtiene mensualmente una dieta de 124,180 pesos, un aguinaldo de 163,394 pesos, seguro de vida equivalente a 40 meses de dieta (4 millones 967 mil pesos), gratificación de fin de año equivalente a 40 días de dieta. Etc. Los diputados, por su parte, reciben 125, 8941 pesos mensuales, 165, 771 de aguinaldo, seguro médico de mil 500 salarios mínimos, y así sucesivamente. Es decir, Todo un sacrificio. Para “los vitalicios” -los 30 de la lista- sin necesidad de ganar elección ninguna. Qué tal.

Datos tomados de http://www.eme-equis.com.mx, semanal

08.may.06 #014

CAPERUCITA ROJA versión popular francesa del siglo XVIII, según cuenta Robert Darnton en su libro “La gran matanza de los gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa”, publicado por el Fondo de Cultura Económica:

Había una vez una niñita a la que su madre le dijo que llevara pan y leche a su abuela. Mientras la niña caminaba por el bosque, un lobo se le acercó y le preguntó a dónde se dirigía.
-A la casa de mi abuela- le contestó.
-¿Que camino vas a tomar, el camino de las agujas o el de los alfileres.
El lobo tomó el camino de los alfileres y llegó primero a la casa.
Mató a la abuela, puso su sangre en una botella y partió su carne en rebanadas sobre un platón. Después se visitó con el camisón de la abuela y esperó acostado en la cama.
La niña tocó a la puerta.
-Entra, hijita.
-¿Cómo estás, abuelita? Te traje pan y leche.
-Come tú también, hijita. Hay carne y vino en la alacena.
La pequeña niña comió así lo que se le ofrecía; y mientras lo hacía, un gatito dijo:
-¡Cochina! Has comido la carne y has bebido la sangre de tu abuela.
Después el lobo le dijo:
-Desvístete y métete en la cama conmigo.
-¿Dónde pongo mi delantal?
-Tíralo al fuego; nunca más lo necesitarás.
Cada vez que se quitaba una prenda (el corpiño, la falda, las enaguas y las medias), la niña hacía la misma pregunta; y cada vez el lobo le contestaba:
-Tíralo al fuego; nunca más lo necesitarás.
Cuando la niña se metió en la cama, preguntó:
-Abuela ¿por qué estás tan peluda?
-Para calentarme mejor, hijita.
-Abuela ¿por qué tienes esos hombros tan grandes?
-Para poder cargar mejor la leña, hijita.
-Abuela ¿por qué tienes esas uñas tan grandes?
-Para rascarme mejor, hijita.
-Abuela ¿por qué tienes esos dientes tan grandes?
-Para comerte mejor, hijita.
Y el lobo se la comió.