Johny el taxista

Este es el soliloquio que imaginé que me diría un taxista con una larga y tensa cola de caballo apretujada con gel y tres, sí tres, gigantescos letreros de “No Fumar” cuando encendí mi cigarro:

“La podría dejar que fumara señorita, si fuera por mí sí la dejaba, nomás que hay reglas sobre eso y además las mujeres, me va usted a disculpar, se ven muy feas fumando. Como que les quita caché. O sea, no a usted, porque no la he visto, pero luego paso por la calle de mis hermanas y las veo allí con el cigarrote en la boca y hasta bajo el vidrio y les grito que parecen putas, les grito “pinches viejas puercas”, porque usted disculpe, pero sólo las mujeres que quieren provocar se ponen así con el cigarro en la boca, eso lo hacen mucho los travestis para llamar la atención ¿o no los ha visto? Nomás fíjese un día, es así, así como le cuento. Y si fuma, le digo, le hago la recomendación, así como de amigos que somos, que nunca lo haga enfrente de su marido, ¿o usted no tiene marido, verdad? Yo creo que no tiene, pero no se preocupe, no me diga, su intimidad es suya no vaya usted a creer que la ando fiscalizando ni nada por el estilo, le digo que no tiene marido porque aunque quiere fumar y ese es defecto de muchos, se ve que usted es feliz, su cara es como de… bueno como de que no se la pasa peleando con su esposo ni chingando de que le quiere quitar a los niños ni nada por el estilo, usted se ve limpiecita, jovencita, no tiene cara de culera, usted perdone la expresión, pero es que nomás se casan y se vuelven bien culeras. Usted se ve, cómo le digo, pues buena. No vaya a creer que la quiero para mí ni nada por el estilo, ni que le estoy tirando el can porque no va usted a creerlo pero yo, a pesar de todo soy un fiel, todavía estoy bien enamorado de mi vieja. Ella no lo sabe, o no se acuerda, pero yo siempre estoy pensando en su bien y en llevarle lanita para que esté contenta y si luego soy enérgico con ella es porque sé que me lo va a agradecer, no es una cosa que uno haga por macho mexicano, lo que pasa es que ella no tiene papá y yo soy como lo que ella nunca tuvo, es mucha responsabilidad, no se crea.

¿Quiere que me pare por aquí? Oiga, ojalá usted no sea de las que se asustan o se ofenden, pinches viejas, luego de todo se espantan. No se espante, pues, uno está aquí para cuidarlas, no para hacerles mal. Bueno adiós se va por la sombrita y ya no fume, acuérdese cómo se mira eso del cigarro.”

4 thoughts on “Johny el taxista

  1. Hola Ira, soy Jube, el cuate de Dante. Le escribo para decirle que su blog me gusta mucho, ojala pueda escribir mas seguido.
    Aquello del sueño con el Wayne Coyne esta bien chido, jejeje, yo un dia soñe con el merititito papa jajaja.
    En fin, ojala tenga chance de ver unas fotos, aqui le dejo la direccion
    http://www.flickr.com/photos/jube

  2. Ei Jube, mucha gracia por la visita. Espero tener más tiempo yo tambor. El problema es que la vida tiene la mala costumbre de solicitame de cuerpo presente de forma cuasi permanente.
    En cuanto tenga un minuto para rascarme la nariz (o para ir al baño para ese efecto) revisaré su blog de fotos. Saludos

  3. Es curiosa la coincidencia, parece que has hecho un collage del verbo de todos los taxistas de la ciudad, allí hay algunas cosas que yo he he scuchado.
    Saludos.

  4. El 90% de los enunciados en este post ya los he oido de taxistas. Claro, siempre se hacen los chistositos, una debe reir y asentir mientras pone los ojos en blanco.

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