Alberto, Noé y todos los demás

Para los que no leen los comentarios, al final de este post se encuentran las respuestas al texto “La Zoociedad de escritores” que fueron tan gentiles de regalar Noé Morales, dramaturgo; y Alberto Chimal, escritor. Estos dos hombres son mucho más listos que yo (nada de falsas modestias a la inversa) y se puede apreciar sin problema a partir de sus reflexiones sobre un tema que, acepto, toqué a la ligera.

Sé reconocer cuando no hice bien mi chamba: para abrir el hociquillo hay que documentarse y pensar más allá del enojo fácil. Me disculpo por no meditar antes de pulsar el teclado y les agradezco tomarse la molestia de contestar.

Ahora bien, no voy a retirar mis caballitos, voy a reagruparlos. Hay algo de lo que dije (tal vez no de cómo lo dije) que sostengo sin malicia y sin intención de polarizar. La frase de Rascón Banda –“Defenderemos hasta la muerte su derecho a decir idioteces”– parece forma, pero en realidad es fondo.

En mi opinión, Rascón utilizó la frase de Voltaire para justificar su falta de postura crítica.

Dice Alberto, (y dice bien, como suele hacerlo) “el énfasis debería estar en las “sandeces” mismas”. No cuestiono el derecho de nadie (mucho menos del presidente de Sogem) a decir lo que opina, cuestiono la frase de Rascón por:
1. Tratar de obtener la simpatía de los oyentes a través de un discurso libertario que no invita a la reflexión sobre el verdadero poder de la palabra.
2. Por usarlo en un auditorio lleno de escritores jóvenes cuyas plumas tienen la posibilidad de modificar, en mayor o menor medida, el panorama cultural de este país.

No se trata de quitarle complejidad a las cosas. Entiendo que un mal poeta es tan defendible como un buen poeta. Es sólo que “decir idioteces”, solapado por una institución de esta envergadura, no es precisamente mi idea de responsabilidad social.

Tal vez la parte más interesante de este embrollo sea la toma de conciencia sobre la polarización de la que habla Alberto (reflejada en los comentarios anónimos en el blog de Bef sobre su más reciente post) .
Dichos comentarios no son más que un subproducto (creo) del manejo irresponsable de la misma libertad de expresión citada en párrafos anteriores. Si un candidato a la presidencia utiliza la televisión como instrumento para aterrorizar a sus posibles votantes ¿qué podemos esperar de los asistentes a la sutil provocación de Bef?

Ahora si, aquí están los comentarios de estos dos escritores a mi particular forma de proferir sandeces:

Noé:

para estulticia y mal gusto, btw, he allí la obra de rascón. pero más su discurso, en el que convergen dosis groseras de oportunismo y chabacanería.

eso sí: no creo que se pueda poner en crisis las ideas de voltaire sacándolo de su contexto y pasándolo por el filtro de un “exégeta” tan cuestionable como vhrb. voltaire encarnó, en vida y en obra, una gozosa reivindicación del placer, de la libertad plena y del rigor crítico. vhrb tan sólo lo utiliza, como utiliza a tantos otros, para situarse al lado de las “víctimas” y apuntalar su carrera política. honda y caudalosa diferencia.

por acá seguimos.

Alberto:

Hola, Ira. Vengo desde la bitácora de Bef y a partir del debate más reciente.


Pensando en los comentaristas anónimos de aquel blog, se me ocurre esto: yo creo que Voltaire sabía (aunque nosotros lo olvidemos a veces) que el respeto por lo que digan los demás tiene como contraparte la responsabilidad personal de cada uno con lo que dice. Para empezar.

Y también creo que, si vamos a quejarnos de las tonterías que flotan por todas partes, el énfasis no debería estar en el “pelado” que las dice: aunque tú no la hayas empleado sino para decir “tipo” o “sujeto”, la palabrita implica prejuicios que no deberían venir a cuento (por las implicaciones racistas y clasistas que tiene en nuestro pobre país), y muchas personas de noble cuna y caros títulos universitarios también dicen idioteces. Me dirás que la aclaración era innecesaria; mira el tablero de mensajes de Bef y verás que no lo es: que nuestra sociedad está muy polarizada y cada vez peor.

Por contra, el énfasis debería estar (pienso) en las “sandeces” mismas. ¿Debe aceptarse que existe el derecho de decirlas? Sí. ¿Podemos criticarlas? También. ¿Podemos exigir responsabilidad a quien las diga? También. ¿Nuestra crítica deberá ser hecha igualmente de manera responsable? También.

Un saludo desde otra bitácora.

Gracias a todos, incluso a los que nunca comentan pero bien que nos visitan de vez en cuando; gracias por reflexionar cincuenta veces sobre este tema antes de hablar, publicar, o mejor, antes de votar.

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Avisos parroquiales

El Vega lo mandó, son mensajes reales publicados en piadosas carteleras de iglesias:

“Para cuantos entre y ustedes tienen hijos y no lo saben, tenemos en la parroquia una zona arreglada para niños.”

“Estimadas señoras, ¡no se olviden de la venta de beneficencia! Es una buena ocasión para liberarse de aquellas cosas inútiles que estorban en casa. Traigan a sus maridos.”

“El grupo de recuperación de la confianza en sí mismos se reúne el jueves por la tarde, a las ocho. Por favor, para entrar usen la puerta trasera.”

“El viernes, a las siete, los niños del Oratorio representarán la obra Hamlet de Shakespeare, en el salón de la iglesia. Se invita a toda la comunidad a tomar parte de esta tragedia.”

“Tema de la catequesis de hoy: “Jesús camina sobre las aguas”. Catequesis de mañana: “En búsqueda de Jesús”.”

“El coro de los mayores de sesenta años se suspenderá durante todo el verano, con agradecimiento por parte de toda la parroquia.”

“Recuerden en la oración a todos aquellos que están cansados y desesperados de nuestra parroquia.”

“El torneo de baloncesto de las parroquias continúa con el partido del próximo miércoles por la tarde. ¡Venid a aplaudirnos, trataremos de derrotar a Cristo Rey!”

“El precio para participar en el cursillo sobre “oración y ayuno” incluye también las comidas.

“Por favor, pongan sus limosnas en el sobre, junto con los difuntos que deseen que recordemos.”

“El próximo jueves, a las cinco de la tarde, se reunirá el grupo de las mamás. Cuantas señoras deseen entrar a formar parte de las mamás, por favor, pedir entrevista para que las atienda el párroco en su despacho.”

“El párroco encenderá su vela en la del altar. El diácono encenderá la suya en la del párroco, y luego encenderá uno por uno a todos los fieles de la primera fila.”

“El próximo martes por la noche habrá cena a base de porotos en el salón parroquial. A continuación tendrá lugar un concierto.”

“Recuerden que el jueves empieza la catequesis para niños y niñas de ambos sexos.”

“El mes de noviembre terminará con un responso cantado por todos los difuntos de la parroquia.”