Comentarios

Luego me sorprendo contando anécdotas en los comentarios de otros blogs virtualmente desconocidos; cosas que no le he contado ni a mi propio blog.

Cosas como ésta:

“Justo en el Bar Milán unos minutos antes de que nos corrieran (ya sonaba la de Topo Gigio) un tipo se metió por arriba de la puerta del compartimento del baño de mujeres para sorprenderme meando.
Lo saqué a madrazos, lo tomé del cuello y lo tire al piso. (No sin antes mojar mis chones, por cierto) Le dí de patadas en el piso hasta que pudo pararse y salir corriendo.
Los de seguridad no se metieron porque pensaron que era mi novio.
Ja.
No sé porqué me puse tan violenta, creo que me cayó mal que no respetara la sequedad de mis calzones.”

En serio lo hice, me salió el Johnny Rotten que todos traemos dentro, pero me daba pena confesarlo acá. Pienso que es una visión extraña siendo yo una mujercilla de 1.58, con cara de chiste melancólico y mal desarrollados músculos. Yo, pateando a un hombre de 1.80 en el piso.

Odio la violencia, pero el blog Diálogos Bizarros me recordó que cuando me provocan io sonno una bitch.

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