El guardián en el centeno


(Mi edición es igualita)

No importa cuánto tiempo me aleje de este libro, hay días que me mira desde el librero y me advierte que no se irá sin doler un poco.

Lo tengo en inglés y en español, aunque sólo he leído la versión gringa. Ahora lo hojeo, frente a ustedes…estoy buscando una buena línea para romperles un poco las pelotas y digan “no chingues qué buen libro, hace mucho que no lo leo”. Algo como ésto:

“Al final me desnudé y me metí en la cama. Tenía ganas de rezar o algo así, pero no pude hacerlo. Nunca puedo rezar cuando quiero. En primer lugar porque soy un poco ateo. Jesucristo me cae bien, pero con el resto de la Biblia no puedo. Esos discípulos, por ejemplo. Si quieren que les diga la verdad no les tengo ninguna simpatía. Cuando Jesucristo murió no se portaron tan mal, pero lo que es mientras estuvo vivo, le ayudaron como un tiro en la cabeza. Siempre le dejaban más solo que la una…”

“Carajo”, pensarán los que no lo han leído, “y yo aquí haciéndome tonto con una revista de autos compactos, ¿de quién dijo que era?”

(De J.D. Salinger)

“Carajo”, pensarán los que ya lo leyeron, “pinche blog de esta tipa, nomás melancoliza y lo peor es que pone de un triste”.

No sé exactamente qué me duele del Guardián en el Centeno. Es divertidísimo ¿no es cierto? Pues sí, coincido con ustedes, pero a veces siento que he perdido toda posibilidad de relacionarme con la realidad de la forma en que lo hace Holden Caulfield.

“Espero que cuando me llegue el momento, alguien tendra el sentido suficiente como para tirarme a río o algo así. Cualquier cosa menos que me dejen en un cementerio. Eso de que vengan todos los domingos a ponerte ramos de flores en el estómago y todas esas puñetas…¿Quién necesita flores cuando ya se ha muerto? Nadie.”

Tal vez sea el párrafo final lo que me duele:

De lo que estoy seguro es de que echo de menos en cierto modo a todas las personas de quienes les he hablado…Tiene gracia. No cuenten nunca nada a nadie. En el momento en que uno cuenta cualquier cosa, empieza a echar de menos a todo el mundo.

En fin. Leer siempre es la neta, aunque duela.

***
Felicidades a mi amigo Edgar Adrián Mora por su beca del Fonca. Te queremos.

3 thoughts on “El guardián en el centeno

  1. ¿Cuántas veces no me ha pasado eso con el buen Holden? No importa el libro que esté leyendo en ese momento, si me entra el antojo lo tomo una y otra vez. El momento cumbre para mí es el baile con las mujeres en el bar del hotel. “She was so stupid, but boy, could she dance”. (por cierto, mi edición es igualita, también)

  2. Hola Ernesto, me gusta el momento que escoges del libro, pero a mí me “caló” aquel en donde le habla pedísimo a la chava y le contesta la abuela.
    Hay una cuestión de irrealidad en hablar a las tantas de la noche (borracho) que extraño. Eso es lo único que extraño de tomar demasiado.
    Saludos.

  3. Muchísimas gracias por la felicitación, pero más por la mención. Te envío el proyecto para ver si le puedes echar un ojo, una revisada, una destrozada y una ayudadita. También te queremos. Besos…

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s