Soy feliz


Me mandan un cuestionario en donde la pregunta es: “¿cuál es el secreto de la felicidad?”

Mi secreto se publicará, creo, en una revista de circulación nacional, pero ampliaré esta información más tarde.

Ahora lo importante es responder la pregunta. ¿Soy feliz? Por supuesto. ¿Qué clase de rata puede observar la inmensidad de este mundo y no ser feliz?

¿Secreto? Bueno, se me ocurren algunos.

Tengo un amigo dibujante para quien los dinosaurios están todo menos extintos.
Otro para quien las palabras, las ideas, caen en un río constante 1, 2, 3, 3, 2, 1, como en racimos rítmicos.
Tengo de amigo cineasta que nunca se conforma con un sólo final.
Un amigo que no puede hablar español cuando siente que se muere.
Una amiga que le encuentra un nombre oculto a cada cosa.
Otra que entendió mi cortometraje.
Una amiga que nunca dice que te quiere, pero te quiere.
Otro cuyos cuentos son cartas para comunicarse con los muertos.
Una hermana que rapea.
Un amigo que pega saltitos de gusto al verme.
Un amigo con pelos de lechuga y pluma embarazada.
Otro que vive en una nave espacial y que cuando ve salir una galaxia nomás dice “ándale”.
También tengo un novio vidente, que saca fotos de la sangre de uno.

Ah, y una gata que confía en mí lo suficiente para no echarse a correr cuando se me cae el celular encima de su cabecita. (¡Fue un accidente!)

Uno de los secretos para ser feliz es rodearse de gente chingona. O gatos, pues.

Es una opción.