De bodas

Mi sisterna anda loca con eso de su boda.
De embarrada me entero de las doscientas cincuenta cosas que se requieren para hacer de tu ceremonia nupcial “un evento inolvidable”.
Nunca me he casado y dudo que gastar esa cantidad de dinero en una fiesta me hiciera feliz.
Pero no puedo dejar de pensar en qué haría yo de verme atrapada en esos calores.
Creo que lo más importante es la rola que bailas con tu novio.
Es la declaración de principios de esa pareja.
O lo sería si fuera mi bodorrio.
No es lo mismo abrazarse con Celine Dion que con U2 que con los Ramones.
Casi podría decir que en eso se basa la felicidad del matrimonio. En la comprensión del gusto musical del otro. Puede no gustarte su música, pero debe quedarte clarísimo por qué le flipa. De lo contrario, tarde o temprano valdrá madres.
Yo de plano no confío en la gente que no tiene gustos musicales definidos y ciertamente no andaría con alguien que no fuera hardcore fan de una banda. De la que fuera.

Ayer en el tráfico estuve pensando en cinco rolas para bailar en una boda.
Sólo se me ocurrieron dos, a ver si a sus mercedes se les vienen otras a la mente.

1. Ladies and Gentleman we’re floating in space por Spiritualized
2. Absolute Beginners por David Bowie.

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