2000 something


Por dónde, por dónde, por dónde empiezo.

En el principio fue la memoria y dios dijo, ‘es una chingadera pobres de mis hijos’, así que la prohibió —como todo lo verdaderamente hermoso; hablamos de un dios muy mamón—.

Dicho lo cual, este fin de año, realicé una de mis tan gustadas one-girl-revolution y me puse a hacer memoria.

Lloriqueos, suspiros y otras cosas. Me acordé tanto de ti, de ti y de ti.

Estuve a punto de cerrar el changarro (¡éste, sí señor!) y luego pensé “¿Así que quieres imaginar tu vida sin el blog? No can do. Hoy no.

Que cierren otros, yo por qué.

***
Por otro lado ocurrió esto:

(disculpe las molestias, la historia necesita paréntesis. La narrativa no perdona…)

-Con ideas bloguicidas caminé por los pasillos del Tower Records de Altavista.

PARÉNTESIS 1: Hace catorce años, en ese mismo sitio, washawashié con cuernito rapero en la mano “Killing in the name” de Rage Against the Machine ante un par de ojicuadrados dependientes de blusa amarilla.
Llamaron a todo el personal para ver si entendían que móndriga canción quería la güera.
“Aaaah, si…” dijo el más chavito. “Es la de unos zapatistas. Es la de garadu wateitocho, Turun Turun… garadu wateitocho, Turun Turun
Sip, esa mera.

-En la parte trasera, el alma buena de mi novio me agarró la nalga cariñosamente y me enseñó un libro de fotos sobre el CBGB. Me acordé otra vez de ti. De mis tiiiis.

PARÉNTESIS 2: Los tiiis, no siempre son personas que te echaste al plato. Unas veces nunca te gustaron. Otras son hasta de tu mismo sexo —dios que mata todas las cosas hermosas no nos hizo bisexuales, mala suerte.

Se extraña… ¿a quién quiero impresionar? Te extraño a ti por entender mi puto chiste a tiempo, por saber de qué se trata un libro, por cerrar los ojos con la misma insignificante canción.

Los tiiis son monstruos come-personas, que un día escogieron no ser implacables o invencibles junto a mí.

A la mayoría de mis tiiis puedo hablarles del CBGB. Qué digo, la mayoría me respondería con un choro de por qué David Byrne es un renaissance man; otros cantan en el baño las rolas de Los Ramones y otros cuantos podrían medir con un flexómetro la importancia que tuvo ese antro punk para esta nuestra destartalada posmodernidad.

Los ojos me duelen y las orejas están buscando respuesta. Sigo en el Tower.

PARÉNTESIS 3: Corro entonces a buscar, por enésima vez el London Calling. Lo compro. 99 pesitos, nacional. Ya están las rolas en el ipod y era más lindo en acetato, pero este será mi London Calling de ‘batalla’…
Supongo que los sabes, de forma inequívoca: eres uno de los grandes tiiiiis de este año. ¿Cómo puede uno querer tanto a alguien con quien resulta extraño platicar en persona?

-La película del Cinemex es algo así como Charlotte’s Web.

PARÉNTESIS 4. Estoy un poco cansada de hacerme la IronMaiden: efectivamente, el cuento de E.B. White me gusta y lloro cada una de las veces.

Cada una.

Lloro porque Charlotte se muere, porque cumple una promesa, porque es una película donde los personajes están tan desfamiliados como yo y sólo cuentan con tres freaks que se ríen de sus chistes y que cada año que pasa los ven más bonitos (aunque se trate de un cerdo o de una araña peluda).

Lloro porque mis tiiiis no lo saben, pero me han salvado la vida con un mail, con un post o con un año de silencio. Mis tiiiis son la neta: una combinación entre Charlotte y Templeton.

-La película es mala. Nada peor que la güerita histérica Dakota Fanning con Julia Roberts. Oh dios, qué cantidad de lana tirada a la basura.

PARÉNTESIS 5: Je, je. Aún así lloro.

-La navidad estuvo bien. La del año pasado fue distinta. Más hippie y melódica. Tuve, por un momento, la sensación de pararme en un campo de papas congeladas y ver un retoño.

PARÉNTESIS 6: Ah, The Clash. Gracias The Clash, por esa Navidad 2005.

-El año nuevo es comida rica y mucho amor. Ingrediente activo: sexo. Uhuuu.

PARÉNTESIS 7: Lo que uno daría por tener todavía 25 y no saber lo que tiene o lo que quiere.

-Antes, todavía saliendo del Tower, me acuerdo de tu post sobre los Picapiedra. Yabba Yabba Hey.
Qué pieza.
Nunca voy a escribir así. Una lástima.

PARÉNTESIS 8: Nota mental: Si algún día se me ocurre cerrar este blog, hay que hacerlo como si se tratara de una película. Para cerrar se necesita música de créditos. Un post por cada uno de mis amigos, por cada uno de los tiiiis que me pican los dedos para escribir.

-1º de Enero. 2007. Excepto el 2010 (en que todos sabemos lo que pasa) y el 2014 (en que pienso ir específicamente a ese barrio de Los Ángeles a saludar a todo el replicante que pase junto a mí), los números empiezan a dejar de tener sentido.

Dos tres cinco siete ocho.

Me sigue gustando el rock. Ni modo.

PARÉNTESIS 9: Estoy toda perdida en el supermarket. I can no longer shop happily. Compro compro compro. No encuentro personalidades. Están, como diría mi mamá, ‘todas escogidas’.

-Sigue el día a la noche. Un par de terribles sueños. Uno donde mi amiga Moni perdía la memoria. “¿Te acuerdas de mí? Yo era tu mejor amiga”… “Te creo, pero no te recuerdo”. Ouch.
La memoria.

PARÉNTESIS 10: El día antes de ir otra vez a ese sitio. Witold, Mark, Harlan, Harold, Alan, cuento con ustedes, no me dejen ir. No me dejen regresar del todo a ese lugar donde recordar es falta administrativa. Pinche oficina.

***
Dicho lo anterior, la idea bloguicida pasó de moda.

La melancolía no y la idea de cambiar de host y/o giro y/o tema y/o nombre y/o personalidad y/o piel sigue en pie.

Informaré a su tiempo.

***

Felices post fiestas amnésicas a todos.

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