Los inteligentes

Ayer entrevisté a una diseñadora de modas güera, flaca, de ojos azul cielo y cabello estilizado. Rica de abolengo, apellido francés.

Es dueña de una boutique exclusiva en Polanco.

¿Ya lo pensaron bien? ¿Se imaginan un pequeño monstruo idiota?

Pues tómela por predispuestos.

La mujer habló 30 minutos con un español perfecto, sutil, aterciopelado.

Me dijo que estudió filosofía y yo descreída la cuestioné.

Trató de explicarme. Surfeaba en la teoría hegeliana como suavidad; miró al piso cuando me contó que saliendo de la universidad entendió el mundo de otra forma. No le quedó más remedio que hacerse amante de Heidegger.

Le daba pena, se ve que lo amó al Hegel.

Hoy, embarazada rica y famosa, protagonista del Fashion Week mexicano, dice que Wittgenstein es la onda. Me dijo por qué, pero la neta tengo que leer algo para entenderle.

Chanchos.

Ándele pa’ que no esté de prejuiciosa, me dijo la vida.

11 thoughts on “Los inteligentes

  1. claro, no hay que andar de prejuiciosos. y si no pregúntale a wittgenstein, que en realidad es un modelo alemán que viajó a oriente.

  2. Lo mismo me pasaba cuando de niño iba a los cursos de verano de la CFE con los niños bien.

    Tu servidor, un verdadero crack en la cascarita del barrio y posterior pseudoestrella en las fuerzas básicas del glorioso Atlante, pensaba que los fresitas no iban a saber ni patear el balón.

    Me llevé varias sorpresas cuando goleaban a mi equipo o el portero contrario atajaba mis chutazos de fantasia.

    Así es la vida no?

  3. chale, odio admitirlo pero yo a veces tengo ese mismo prejuicio. también es seguramente porque me arde que haya alguna por ahí que además de ser inteligente sea bonita y, por si fuera poco, rica. pa qué más que la verdad. ¿cómo, si a mi siempre me “explicaron” que no se puede tener todo?

  4. jajajaja orale,la verdad pensé que ibas a escribir que tenía cerebro de hormiga :S es cierto a veces o casi siempre somos prejuiciosos,saludos🙂

  5. A mí el prejuicio se me acabó cuando comencé a dar clase en la Ibero. Hay inteligentes en todos lados (así como hay imbéciles, es un pedo proporcional, se entiende). Besos…

  6. Realmente sorprendente!!!, Di con el blog por casualidad (clickeando en el blog del amigo del amigo del amigo) y debo confesar que no pude parar de leer. Excelente trabajo!!! intento imaginar al autor tras las teclas, sin prejuicios por supuesto, Jaja.

  7. Chic-handsome, thanks.

    Andrei: seguro mugroso sabes algo de Wittgenstein que yo no sé.
    Mhh. me caes muy mal.

    Jorge Pedro, no sabes. Cuando dijo “puse esta boutique para no morime de hambre” miré hacia otra parte. Lo rico es lo único que no se quita.

    Celeste: Hola, no te conozco, pero gracias por dejar tus comentarios. Yo lucho diario por que se me quite lo prejuiciosa y mamerta.

    MaryBoquitas: ¿Que no se puede tener todo? Jajajaj. Pero por supuesto que se puede tener todo, nomás que siempre desde el punto de vista de un extraño.

    Real: Creo que nuestras preconcepciones raciales/de clase serán un gran tema este siglo XXI. Pinchis Güeros no saben saltar. Y sí saben pues.

    Edgar: Yo conozco ese fin de todos los prejuicios, se llama calentura de maestro treintañero versión Universidad Iberoamericana.
    jejejeje. Sorry, tenía que decirlo o me moría. Just joking. Besos también.

    Antonio: welcome. No trates de imaginar mucho. Puedes llevarte una profunda decepción. De cualquier forma, muchas gracias por tu comentario. Es formidable que alguien no pueda parar de leer y que sea algo que yo escribí, bueno, todo un sueño.

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