Literatura

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Sólo extraño Sogem porque me daba chance de pensar de lunes a jueves y de 5 a 9 en lo que más me gusta pensar.

Tengo que pedirme una disculpa pública porque en 6 meses he dejado de pensar en libros. Como objetos, como signos, como océanos.

Claro que he comprado. Ahora me alcanza para comprar.

Pero todavía no termino los que compré en uno de mis viajes.

Me empiezo a caer muy mal. Me extraño leyendo como lo hacía antes de pagar todas mis deudas.

***

Lo último que me hizo feliz fue encontrarme a la mitad del continente americano, en un avión lleno de niños implacables, con un cuento de Philip K. Dick.

Compro cada libro que puedo de este señor. Soy una fan terminal (y tardía, hay que decirlo).

Yacen los pobres cuentos de K. Dick en mi librero, esperando ser leídos. Cada vez que salgo de viaje, los pongo en mi maleta con la esperanza de que, como panditas de uva, me salga un cuento con una historia que ya conozco. (Por cierto ¿han probado los panditas borrachos, sumergidos en ron?)

Recuerdo cuando me tocó leer Minority Report y cuando me di cuenta de que estaba leyendo Abre los ojos (Ubik).

Pues bien, los niños en el avión lloraban. Las mamás se jalaban los pelos y yo cabeceaba sin poder dormir del todo. Así que abrí las páginas de un librito de segunda y…

…me desperté deseando Marte .

Ahhh.

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