Freudiana

Si algo tiene de bueno envejecer es que cada vez se es menos objeto y más sujeto.
Cumplir años (ciertos años) y además haber nacido sin pene complica la ecuación.
Seguro que Freud se refería a esto cuando habló de la envidia del pene.
¡Por favor, envidia de esa cosilla yo!
En realidad sí.
Yo envidio tu cosilla y tú envidias la mía. Si estuviéramos completos ¿para qué molestarnos en hacernos pares?
La envidia no es más que una forma perversa del reconocimiento de tus propias limitaciones.
Ok. No tengo cosilla, ni modo. Me la busco.
Aquél que tiene cosilla (se llama pene Ira) tampoco tiene la capacidad de tener hijos. Un acto creativo como el que más.
O sea que os chingáis.
¿Y si no quiero tener hijos ni tener cosilla (pegada a mi cuerpo, pues)?
¿Y si lo que quiero es escribir?
Aunque haya trescientos mejores escritores que yo. No interesa.
O ¿alguien se pregunta si va a tener hijos o no, sólo porque hay trescientas mejores madres o padres?
No veo a nadie diciendo: yo no tengo hijos porque me van a salir más feos que los del vecino.

Ser mujer, cumplir años, ser cada vez más vieja. Cada vez menos objeto y más sujeto.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s