Salta salta salta

Cierre usté sus ventanas, bájele a la radio y saque al marido(a) del cuarto. Un momento de soledad hace este video más disfrutable.

Una cámara borracha capta a dos latinoamericanos en la India mientras tienen una regresión a sus años de primaria. Lo casual del evento, el desparpajo, la falta de intención en el camarógrafo, todo confabula para hacernos sentir que miramos algo privado, levemente bochornoso y es mucho mejor cuando se trata de dos escritores cuya diplomacia y corrección (más de ya sabemos quién que del otro) cruzaron todos sus actos en vida.

Brincan, saltan, se divierten, se acomodan el cabello, están pintados de rojo, se ríen sin el menor asomo de pudor. Se trata del buen Julio Cortázar y el buen je je Octavio Paz.

No se me habría ocurrido ponerles ‘el buen’ antes, pero no hay nada que me haga tenerle más confianza a alguien que verlo divertirse como un niño.

Si usté es de los que a)le prenden velitas a don Julio y se saben su ‘beso’ de memoria b) consideran que Paz encarnaba el mismísimo demonio del salinismo antes que el propio Salinas o c)alguna de las opciones extrañamente invertidas, no importa. Véalos, enternézcase, piense en los hombres, (no en los escritores) y dígame si saltar no es uno de los actos más liberadores que haya ideado el cuerpo humano.

Después de ver este video sólo pude pensar:

“La función más encomiable del arte es proveer consuelo”.

Seguro alguien más inteligente que yo ya lo había dicho. Si alguien tiene el dato de un teórico del consuelo, ahí me dice. (NO es ironía, nomás ignorancia).

Acá se puede leer al listo pero harto mamila del Guillermo Sheridan en su Minutario sobre el video.

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¿Quién te gustaría ser?

Una chava de la oficina lanzó la  pregunta y mi primer impulso fue contestar “Guillermo del Toro”.

“Noooo, pero ese es gordo y feo ¿a poco te gustaría ser él”.

“Bueno, es que él se lleva de a cuartos con Neil Gaiman, hizo una de las mejores películas que se estrenarán esta década, vive en un lugar donde no hay tráfico y cuando viene a dar conferencias se pasa por el arco del triunfo a los organizadores y habla con quien le da la gana. Es el tipo de persona en que me gustaría convertirme. Además, no es tan feo”.

Bueno, bueno, me dijo la chava, ¿alguien más normal?

Ok, déjame pensar… A veces me gustaría ser la mujer de Neil Gaiman…

“Noooooo, pero ¿por qué? ¿A poco no te gustaría ser el escritor, a poco te gustaría ser la esposa del escritor, estar en segundo plano, que nunca te hicieran caso?

Bueno, igual me gustaría ser él, pero eso tiene un inconveniente: uno no puede tener sexo con uno mismo.

Dejó de vender

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Es triste. El porno es una industria en plena decadencia. Es realmente triste.

Ahora es más fácil ver videítos chafas de ‘debutants’ semiencueradas por YouTube. Los dizque ‘real people doing real stuff’, les están comiendo, ajem, el mandado.

La güera fingiendo orgasmos se ha cambiado por parejas con un webcam y sexo viejito, del que solía ser privado. No sé si alguna vez han visto una de estas transmisiones, pero son patéticas.

Ambos fingen estar super excitados, pero se conocen demasiado para estarlo. Su gran handicap es que se les nota la ternura que sólo es bella cuando se siente, no cuando se ve.

Llámenme loca, pero prefiero al hombre del cable super mamado y la imposible ama de casa enrollarse en un historia delirante, inverosímil.

Whatever happened to good old fiction?

Para que en mi vida haya realidad, prefiero que lo de la tele sigan siendo mentiras.