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Varias cosas:

1. Cómo me molesta qué alguien conteste mi celular. ¿Qué no es d’iuno mismo propio? Quiero decir, ¿qué acaso no es último resquicio de intimidad con que se cuenta en esta ciudad de dos pisos y tres morales?

2. ¿Es coincidencia que yo me espere un minuto más en mi coche hasta que Eminem acabe de berrear (ah, cómo disfruto enojarme en garganta de Eminem), apague mi coche, entre al consultorio y la secretaria ponga en su iTunes la misma rola de Eminem?
Le dije que estaba escuchando la misma canción hacía un minuto y ni se inmutó. Seguro que no coincidimos en nuestras lecturas y Paul Auster le viene guango.

3. Cómo me molesta que la gente juzgue por género. Y no hablo de ser hombre o mujer. Hablo de ser melodrama o de autor. Pieza o road movie. De acción o de arte. Por cierto, ¿DE arte es un género? No chinguen. Cuando mucho es un tema. ¿O no?

Pobres géneros son las grandes putas de esta década. Todos se los pasan por donde les place y ni les pagan.

En música es peor. Hablo de la gente que no puede escuchar a Celso Piña porque es ‘guapachoso’ o que piensa que el surf, toooodo el surf, es para californianos tarados.
En este país si no es Pink Floyd es música para imbéciles.

En este país la gente ve cine por género. Seguido me agarran de cartelera ambulante. (Tengo una seria adicción con el cine, lo admito y veo TODO, absolutamente TODO). Al que se entera les da por decir: “Seguro ya viste tal peli, ¿está buena?”

En lugar de contestar si, no, más o menos, siempre tengo que calibrar al ‘preguntante’.
Si se cree intelectual es una respuesta, si se cree divertido, es otra.
Si es demasiado fresa ni le contesto.

Desgraciadamente siempre tengo que contestar por género.

4. Pinche cierre de dos revistas me tiene ocupada hasta el cogote.

5. Actualizar tus links es a veces la única forma posible de bloguear. Reconocer que existen los otros, que son mejores que tú, que a veces hay que callar.

6. Los cuerpos de las mujeres desnudas son increíbles. Estoy empezando mis mañanas en un gimnasio y veo nalgas y tetas todos los días. Nunca había vista tantas en realidad. Mi condición hetero no me lo facilita.
Nunca imaginé tanta variedad.
Pezones por aquí, chaparreras por allá. Tetas como torpedos, como mangueritas, como vasos de miel, como preludio, interludio ¿afterludio? al sexo. Amamantadoras, egoístas, solitarias, ‘peleadas’ una con la otra. Las tetas, reitero, son la neta.

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