La inefable

Cada dos o tres años conozco a un compañero de juegos. Una partida de ajedrez telefónica o un frontón de palabras hacen nuestras tardes deliciosas durante un tiempo y luego, irremediablemente aparece una mujer, eventualmente su novia, que se cansa de esperarnos fuera de la cancha y de plano detiene el partido imaginario porque ‘oh dios’, no vaya a ser que yo le quite los calzones o no sé qué pitos a su viejo (como si de haber querido no lo hubiera hecho hace tanto).

Nunca se le ocurre tomar una raqueta y meterse a jugar. Nooooo. Tampoco se le ocurre proponer otro juego donde quepamos los tres o de plano entender que el otro jugará con ella toooodas las noches y que esta es una onda ocasional y necesaria para ellos no se aburran.

*Sigh*. Esta es la tercera vez que me pasa.

Por supuesto, uno no puede enojarse con la escuincla, porque generalmente es eso, una escuincla, cuyo único interés en la vida es ser ‘la mujer de’, pertenecer a (o más bien ser dueña de) un vínculo (el romántico) que supone, se compone de un perro y un dueño.

Uff.

¿Con quién entonces?

Con el amigo. Con él hay que encabronarse.

Porque aunque uno no preste nalga también tiene su corazoncito, su dignidadcita y su ganitas de no ser blanco de peladeces inmerecidas.

Como aquí es el único lugar donde no miento (ah, y en la terapia, pero este es gratis) tengo que decir que yo he hecho muchas estupideces presa de los celos. Por fortuna, mi idiotez es temporal y acabo pidiendo perdón casi de rodillas por tener tan poca imaginación. Y es que hay que tener poca imaginación y estar muy desocupada para ponerle tanta atención a una amiga de tu viejo. Total, el día que quiera se irá con cualquiera (o sin cualquiera) y no hay NADA que puedas hacer.

Una vez me leyeron la carta astral. La mujer me dijo clarito: “por tu vida pasarán personas muy importantes por periodos limitados que después de un rato se irán sin remedio. Aprende de ellas y déjalas ir”.

Sé lo que están pensando: “¿Tuviste que pagar para que te dijeran eso?” Bueno, yo no pagué, me la regalaron, pero carta astral o no astral, eso ocurre en todas las vidas. Eventualmente, todos tendremos que aprender a dejar ir. Más vale que se haga sin amargue de por medio.
There you go. All yours.

4 thoughts on “La inefable

  1. Tengo tantas cosas que decir al respecto que no sé ni por donde empezar y muchas me las quitaste de la boca, una que realmente me caga es eso, tener que dejar ir a los mejores amigos, esos que te conocen como la palma de su mano y saben hacerte llorar para que te desahogues, por ese pequeño detalle (novia, esposa o lo que sea). Confieso que cabo de ser desinvitada a una boda por obvias razones y gracias a eso hice una apuesta que espero ganar, supongo será lo mejor que puedo sacar de esa relación ya que la amistad se guardará en un tambo en el momento en que firmen. Esta es la segunda, tercera, cuarta vez que me pasa y como bien dices “no vaya a ser que yo le quite los calzones o no sé qué pitos a su viejo (como si de haber querido no lo hubiera hecho hace tanto)”. Lástima!!. Y solo por eso un abrazo de consolación.

    M.

  2. con temor a equivocarme y más temor a ser imprudente: hay veces que uno quiere que ese “si de haber querido” se convierta en “quítame los calzones, ya”.

    por otra parte, un hombre que no se atreve a engañar a “una escuincla, cuyo único interés en la vida es ser ‘la mujer de’”, un hombre que prefiere aburrir su ya de por sí aburrida vida en cinemex… disfruta tu soledad.

  3. Eso apenas lo estoy aprendiendo. Supongo que lo que mas pesa, es – a mi, en lo particular – el tiempo que dedique a esas relaciones. Por que uno se levanta todos los días pensando que ya esta. Tiene su carrera/profesion, Su departamente, Su portatil nueva, Su ipod de 80gb. Sus amigos. Ya no hay mas que hacer, excepto disfrutar el exito, las mieles de este. Del poder que se le otorga el ya tener algo por cuenta propia. La seguridad. y en últimas instancias. La independencia que esto regurgita a los 4 vientos. Nunca te pones a pensar que un dia todo se puede ir al carajo por cualquier tonteria. Nunca. o casi nunca.
    yo lo hago a diario.

  4. Marucs: Eii, tenkiu por hablar de esto. Me estaba ahogando. Un abrazo también a su merced. Ya crecerémos todos y se pondrán las cosas en su lugar. Pfff.

    Hola Gabriel, bienvenido a mi función. Fui a tu blog y me gustaron tus reseñas. Tienes razón: a veces uno quiere que esa persona le quite los chones y cuando la otra no quiere usa a terceros para lastimarla.
    Así es la gente inteligente, creo.

    Dann!, bienvenido(a) también. Lo que a mí me gusta pensar es que el tiempo no es como el dinero. No se pierde, se…cómo decirlo…se engulle.
    Lo único que hay que hacer es ir al baño después (tirar toda la mierda al piso) y seguir buscando música.

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