La dictadura de la juventud

“…no vamos a detenernos a cada frase, pues si el mundo existe desde hace mucho tiempo, ningún hombre puede estar seguro de que acabará la lectura de este libro antes de la destrucción inevitable de la Tierra.”

 (Extracto de un texto de Jean-Claude Carriere que amablemente señaló este amable señor en un reciente post. Aquí el texto).

No quiero espantar a nadie, pero ser joven, duuh, no es lo mejor que te ha pasado.

-¿Que teníamos menos responsabilidades? Eso está por verse. Las que teníamos no eran ni siquiera NUESTRAS. La jefa nunca dejó de recordarnos que “nuestra úuuuunica obligación era ___ (llene aquí el lugar común que usara la suyita)” pero por alguna razón nunca la cumplíamos. ¿Por qué? Pos porque no sabíamos para que servía limpiar nuestro cuarto, estudiar, lavar el trasto, tratar bien a las visitas, etc.

No cumplíamos nuestras “únicas” obligaciones porque carecían de sentido. Ahora, al menos, sé exactamente para qué me paro temprano.

-¿Que nos divertíamos más? Ja. ¿A divertirte le llamas nunca tener un pinche clavo en el bolsillo para entrar a una librería/comiquería/tienda de discos y comprarte lo que te da la gana? ¿A divertirte le llamas tener miedo de hablarle a una mujer/hombre que te gusta; a paniquearte cuando alguno te mandaba al diablo; a tener que aguantar las tarugadas de tus so-called friends porque te daba miedo no encajar en ningún otro lado?

-¿Que éramos más hermosos? Ja. Por supuesto que éramos más hermosos, pero no lo sabíamos. ¿De qué diablos servía? Pensábamos que un barro en la nariz era terrible, la panza, los brazos flacos, los pelos parados…

Desde el reino de la juventud no se contempla lo que sí te da la edad: poder sobre ti mismo, el único poder que vale.

Cualquiera con dos dedos de frente se opone tarde o temprano a la dictadura de la juventud.

Dirán que no nos queda de otra, sobre todo los lectores de menos de treinta. Pero ya cambiarán de opinión.

Ok 1.: Es lindo tener 23 (sobre todo cuando te mantienen. Sé de mucho que no tuvieron tanta suerte) pero no es para tanto. Dejen de latiguearse cuando cumplen 30. Juro que luego vienen cosas más interesantes.
Ok 2. Acepto que extraño echarme una chelas en el auto destartalado un amigo dando vueltas por la colonia, pero creo que todavía podría hacerlo, si quisiera, la semana próxima. Nomás que… no quiero y como dice un amigo, (a quien la adultez me trajo y también me quitó) ¡qué bueno!

3 thoughts on “La dictadura de la juventud

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