Regalo 6. Para Felipe, mi incrédulo editor favorito

Este será el regalo más impúdico del año. No puedo revelar la identidad del protagonista, pero eso es lo de menos.

Ante un atributo de ese tamaño, cualquier cosa es lo de menos.

Teníamos onda y yo podía platicar horas con él. Era un tipo cultísimo, simpático y con un sentido del humor de otro planeta.

De pronto sus bromas se convertían en verdaderos happenings y yo estaba fascinada. Cuando miraba a sus ojos me parecía intuir un alma vieja.

Además, encuerado era un dios fálico.

Muy a mi pesar, el hecho de ser compatibles en la conversación, gustarnos lo suficiente para besuquearnos y su mmmh, enooorme peculiaridad física, el viejo adagio resultó totalmente cierto: ‘el tamaño no importa’. Cuando algo no hace click, nomás no hace y no hay explicación.

(Aunque el adagio tiene sus asegunes…Quiero decir, es cierto, aunque le hace falta una frase aclaratoria: ‘no importa, pero qué maña se da para entretener’.

Así que un periodo de mi vida, un dios de ese tipo me tuvo entretenida muchos meses.

Cuando el furor del gigantismo pasó, la cama se empezó a enfríar y empezamos a hablar más que lo que echábamos patín. Después de un par de semanas de conversación postcoital nos quitamos las verdaderas ropas: le pregunté cómo había sido la historia de sus relaciones sexuales, tomando en cuenta su voluminosa y excepcional particularidad.

‘Pues no a todo mundo le gusta. A algunas les lastima’.

True.

-‘¿Y qué es lo más divertido que te ha pasado?’
-‘Pues cuando estaba más chavo me podía mmm, auto felar’.
-‘Noooooooooooo!’
-‘Si, si.’
-‘Ahhhhhhhh ver?’
-‘No, pues hace mucho que ya no lo intento. Antes estaba más flaco y hacía ejercicio y bueno, ya tampoco se me antoja’
-‘Porfi porfi porfi porfi, ¿por mí? ¡Áaaaaaaaaandale!’
-‘Bueno, pero no te vayas a reír’
-‘Jamás’

Y se puso en posición semi fetal, se quitó los chones y me enseñó. Todavía era capaz…muy capaz.

Claro que no me causó risa. Me pareció una de las cosas más sexys que he visto en mi vida.

Es muy extraño cómo funciona el gusto por alguien. A pesar de eso, nunca sentí total compatibilidad sexual con él.

Vaya usté a saber.

Feliz año incrédulo!

3 thoughts on “Regalo 6. Para Felipe, mi incrédulo editor favorito

  1. Han pasado años desde que nos contaste la anécdota y todavía me da risa.

    Tantas hipérboles de la vida diaria de pronto adquieren otro sentido: “Tú sí te la mamas.” “Te la estás mamando.” “Se la mamó.”

    Gracias Ira, abrazote!

    F

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