Cosas que nunca hago

Nomás para desempolvar mi frágil punketez, hoy quiero hacer dos cosas que nunca hago:

1. Publicar aquí lo que publico en las revistas. El número de enero de la revista donde trabajo trae 10 reseñas de películas ‘de viaje’. Aquí reproduzco la reseña de una peli (The Painted Veil) que me dejó pensando varios días (esto de tener pareja es trabajo de tiempo completo):
174332__the_painted_veil_l.jpg

El viaje más memorable de tu vida es el que realizas para llegar a otra persona. En la tercera adaptación cinematográfica de la novela de W. Somerset Maugham, la afirmación toma vigencia, sobre todo por la química que logran en pantalla Naomi Watts y Edward Norton. Se trata de dos personas del siglo pasado que parecen de este: no saben lo que tienen enfrente hasta que lo pierden. Lo mejor es que el director John Curran utilizó la profunda belleza de los paisajes rurales de China como un elemento narrativo más — habría resultado poco creíble que la pareja se enamorara con todas las distracciones de una gran ciudad –. Los arrozales chinos son aquí un templo silencioso, uno templo en el que Watts tiene que dejar del lado su caprichos y mirar de frente al hombre que duerme junto a ella. “Y vivieron felices para siempre” suele ser la frase para cerrar una historia de amor, si bien la menos apropiada para lo que ocurre después de que pastel de boda se ha terminado, como bien lo prueba esta fantástica cinta.

2. Otra cosa que nunca hago es confesar que me gusta la onda Jota. Ser joto o jota poco tiene que ver con tu preferencia sexual o con el género. Es una actitud que otros llaman ‘forever’ y antes no sé cómo le decían. Combina ñoñez, idealismo, infantilismo, ganas de unirse a una secta, estupidez, ingenuidad, cursilería, sheer joy, pero también tiene algo de malicia Polanskiana (y ese algo es lo que me engancha).

Vestirse de blanco, emocionarse porque te cantó un pajarito en tu ventana, porque salió el pinche sol que sale diario pero ay no mames qué chingón que salga diario o porque pu, ser feliz es la neta y ser feliz es ser el nuevo friki y ser feliz es bien difícil y como es tan difícil entonces las expresiones de felicidad son pura pinche melancolía babosa de aquella vez que nos acordamos que fuimos bien felices.
Entonces los jotos y las jotas somos en realidad bien darkies, pues.

Es bien joto que te guste The Polyphonic Spree, por ejemplo.

Hold me now.
Don’t start shaking.
You keep me safe.
Don’t ever think you’re the only one
when times are tough in your new age.

o ésta que me emocionó en el coche esta mañana y por la que un tipo se me quedó mirando y tuvo que reírse porque yo levantaba los brazos como si estuviera en este concierto:

Just follow the day and reach for the sun!

Qué jota soy chingá.

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