Londres 1…Mi perro se llamaba ‘Baby’

No le tomé foto pero llegandito llegandito vi un Setter Irlandés como el que yo tenía de niña.

Ese perro me acompañaba a comprar Bimbuñuelos Bimbo y se comía la mitad de la bolsita. Se los aventaba de lejos y él se quedaba quieto para recibirlos.

Me veía desde su trinchera el Baby.

Alguien le puso así, no fui yo. Me llegó hecho un guiñapo después de un viaje inhumano que se aventó de 11 horas en la parte trasera de una pick up. Se lo regalaron a mi papá unos albañiles en Monterrey. Ya le habían puesto BEIBY en un collar.

Desde que lo vi morí de amor. Supongo que allí empezó mi obsesión por los nombres. Baby era un nombre que ya a los ocho años me parecía tremendamente injusto.

Así no se le puede nombrar a un animal que camina con orgullo, que no alberga la pesada costumbre de lamer de nervios toda mano o pie que se le pone enfrente. El Baby daba un lenguetazo y sólo uno a la mano que le daba Bimbuñuelos. Y eso cuando estaba de buenas. Además tenía la nariz seca como piedra pómez y la llevaba siempre en alto.

Actitud tenía ese perro.

También tiene la culpa de que yo medio crea en dios. Un día se salió el tarado y se perdió por un largo tiempo. Seis meses duró perdido.
Yo rezaba –hacía enojar a mis hermanos comunistas, boteadores de las huelgas en la UNAM y ultra castristas (digo ¿castrantes?)–. Rezaba todos los días para que apareciera el Baby.

A los cinco meses dos semanas me enojé y dejé de rezar. Le dije muy enojada a dios (creo que nací soberbia) que si no me traía a mi perro iba a dejar de creer en él. Casi ni terminé de decirlo cuando llegó un volante que decía “¿usted perdió a esta belleza? Llame a no sé donde” con una foto del perro providencial.

Seis meses después de tenerlo, cuando todos lo daban por atropellado, los buenos Flanders vecinos seguían buscando al dueño original. Casi pensé “qué bueno que no pedí que me cayera un rayo. Este cabrón me estaba oyendo!”

Las chamacas que lo tenían lo adoraban, lloraron como magadalenas cuando se fue. El pobre Baby, todo un gigoló, perro de albañiles, desacostumbrado de mis formas taciturnas, también sufrió. La neta no se quería ir de esa casa.

God moves in mysterious ways, indeed.

Es decir, dios me hizo feliz a mí, pero hizo infeliz a otras dos chamacas y al Baby.

Es cabrón, es cabrón.

Como cuando me manda a Londres pero antes me pone una prueba. “Tocarás suelo londinense, pero nomás una noche para que te enamores y luego te meterán en un pinchi barco más grande que la torre Eiffel acostado con catorce pisos y 2500 personas que no tienen idea de lo que es el buen gusto”.

Claro que después me va a dar chance de estar estar, pero mientras, tómela su barco-penitencia.

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Si alguien pregunta

Mi ausencia se debe a:

-lo frito de mi cerebro después de varias horas de reescribir una cuartilla para mi novela (para la que no hay link of course).

-un blogartículo para el blog de periodistas Mundo Abierto que está super lindo y le llega a un chingo de gente que no lee blogs. Me place decir que dicho EMO article encontró su semillero en El Taza un par de semanas atrás. Como quien dice: ¡usté lo vio primero! (o más bien, usté vio su forma primigenia).
Porfa, visite ud Mundo Abierto y si puede, dígame qué piensa de este primer artículo.

-una columna de cine que hago ahora mensualmente para la revista Chilango.

-y last but not least la emoción de coche* que me dio cuando supe la noticia: MAÑANA ME VOY A LONDRES.

¡Ah su mecha, mano!

*en Chiapas los cerditos bebés se ponen a correr con sus cuatro patitas cortas alrededor de la granja cuando algo les emociona. Les dicen ‘coches’.

***

Me encantan las oficinas de gobierno. En la entrada deberían tener un anuncio con la leyenda “Frustrándome aprendo”.

No falta el güero mamón que ve a todos por encima del hombro y como no sabe leer, no trae la copia correspondiente. Se enoja (¿por qué la gente rica es tan berrinchuda?), si pudiera pataleaba y se tiraba al piso.

Pobre güero. Llama al ‘gerente’ que se tarda otros 45 minutos en decirle lo mismo: usté no trae la copia correspondiente. Venía en las instrucciones.

Entonces el güero grita: ¡Por eso no progresamos, carajo! Y sale dando portazo.

Traducción (punto de vista del güero): este país no progresa porque ustedes, pinches nacos, no hacen lo que yo quiero cuando yo quiero.

Traducción (punto de vista del gerente): este país no progresa porque cada vez menos güeros saben leer las instrucciones.

Una o dos veces

La señora de la tienda naturista era muy simpática.

En dos minutos me enteré que era de Uruapan, Michuuacán, que está “bien cerquita de Pátzcuaro y es… uuy”.

Me entero también que su tienda tiene 5 años aquí en Calzada de las Águilas, pero que ella le sabe al negocio porque trabajó 30 años en la tienda de su hermana (mismo giro).

No se separaron peleadas, se llevan…uy re bien, se adoran, vieran … nomás que hay veces que cada quien lo suyito. A la hermana le va bien, a ella no tanto. Y es que, bueno, ¿a quién le va bien en esta ciudad? A nadie, absolutamente a nadie.

La señora de la tienda naturista tiene dos hermanos que ya son ciudadanos estadounidenses, les costó canijo, pero ya son, ya la hicieron, viven en Nueva York y ella también ya está pensando en irse porque aquí nada pasa; se irá, se irá porque aquí ya nada puede salir bien, la vida en la ciudad es una gran bajada sin frenos.

Le digo que le piense, porque luego… y me completa la frase:

“Porque luego uno se pone a llorar”.

Si, si, por eso.

“Eso que ni qué. Ya lloré una vez, cuando me vine a casar desde Uruapan, tengo que pensar si quiero llorar dos veces en la vida. No sé, no sé todavía”.

Uf. Yo tampoco sé señora simpática de la tienda naturista. Yo tampoco sé.

Estoy enamorada

Algo pasó y no pude postear por una semana entera. Algo pasó dientrito de mi. Se me ocurrió que esta novela en realidad me importa, me importa como si fuera una persona a la que ya quiero y ya se chingó la cosa.

Al principio era como cuando te gusta el tipo de enfrente; un amor bobo, platónico, de secundaria, al que nomás no se le ve a los ojos porque nos da pena. El amor que nos sonroja y nos moja.
Esos amores son estupendos porque en realidad no se está poniendo nada en juego: se tiene el riesgo medido, nada pasará porque a nada me atrevo y luego ¡pum! se chingó la cosa. De repente uno ya está clavadísimo y haría cualquier cosa porque el otro sintiera lo mismo que tú.

El deseo del deseo del otro. Deseo que mi novela me desee y no me deje escapar.

Hoy por ejemplo, como le pasa a cualquier enamorado, me desperté a las 5 a.m. a pensar en ese texto.

Hasta ganas me dan de comentar pendejadas de la novela, como si tuviera 15 años y le contara a mis amigas: “¿te ha pasado que de pronto estás oyendo una canción y te acuerdas?”

***

He de pedir una disculpa por no responder todos los comentarios en su momento, luego me gustaría hacerlo pero casi que he llegado a la conclusión de que nadie se lo espera. Por otro lado creo que los comments tienen una vida propia, en la que dios prohiba que el dueño del blog se inmiscuya.

Los leo todos, todos son importantes. Me dejan pensando más de lo que creen. No suelo decir esas cosas nomás porque sí.

***

For today I am a boy

Anthony (el de los Johnsons) piensa lo mismo que yo; a veces uno tiene cosas que hacer de hombre y a veces de mujer.

El otro día me soñé como hombre, protegiendo a una mujer (que era yo misma, of course). La abrazaba, como me abrazaba mi papá y le decía que todo iba a estar bien.

Luego pensé que proteger en femenino es diferente que en masculino. En mi experiencia lo femenino odia y araña y grita para proteger. Lo masculino aguanta vara y embiste sólo cuando está dispuesto a que lo maten.

No sé qué me da que me obsesiona ese hombre en mí.

Ayer oía a los Emos en el Canal Once. Le decían al entrevistador, un tal Ricardo Raphael (del que jamás había escuchado una palabra, pero que se parece sospechosamente a Héctor de Mauleón) que había otras formas de sentirse hombre. “A lo mejor a nosotros nos gusta sentir, antes que otra cosa”, dijo el Sugu (¿qué no era el Sugus?). “Nos gusta sentir como sólo se les permite sentir a las mujeres y eso no tiene nada que ver con nuestra preferencia sexual”. Tómela.

Yépez dice que los Emos nacieron sin agenda política y a pesar de mi profunda admiración a Yépez permítome diSENTIR: creo que tienen una que nunca se revisó en el pasado: ¿qué es ser hombre/mujer? ¿cómo vamos a vivir ahora lo femenino/masculino? Porque ya nos desclosetamos de con quién cogemos –ser gay ya no es un crimen tan grande– ahora queremos desclosetarnos de nuestras propias imposiciones: yo soy niño, tú eres niña y se acabó.

Pos nel. Ahí no se acaba nunca.

Ahí en medio del deseo y la eterna pregunta de quién chingados soy, ahí está la pregunta que nos hacen los Emos. (No UN emo, sino todos juntos. Entre todos saben todo).

Por eso mi nuevo motto es: ¿semos o no semos emos? (gracias Andrei).

One day I’ll grow up and be a beautiful woman…
One day I’ll grow up and be a beautiful girl…
For today I am a child
For today I am a boy

One day I’ll grow up and feel the power in me…
For today I am a child
For today I am a boy

Sin saberlo (o quién sabe, con esta pinche realidad virtual en la que vivo ya no me parecería extraño que fuera intencional) Dorothy Gambrell hizo un cómic de lo que hablamos Andrei y yo el otro día.

Dorothy vive en NY, nosotros estábamos a media cuadra de la estación de metro Pino Suárez.

Es triste, doloroso y va a sonar subido de tono pero a veces me importa más esta discusión (la que aparece en el cómic) que el futuro de México.

Mmm.

Aquí el comic, click to enlarge:

Comic erótico jo jo

Así llega la mayoría de gente a mi blog: buscan en google “Cómic erótico”.

Hace mucho que escribí algo de eso y la verdad  ni me acuerdo qué decía. No soy de las que releen el blog.

Ah pero cómo me genera tráfico ese post. Así que ahí les va de nuevo, nomás quería atraer gente para que leyeran lo que me pasó el otro día que seguramente les vale madre y no vendrían sin engaños.

Cómic erótico, cómic erótico, cómic erótico.

Los que se fueron, ni modo. “Nunca fueron míos”.

***

Busco un dato sobre un cuadro de Francis Bacon que tuve la suerte de ver en la Feria de Arte Contemporáneo en Madrid.

Google, el dictador, lanza más de 100 mil páginas como respuesta a la consigna “Bacon ARCO 08”. Abro la primera (que terminará siendo la única) de la lista. (***nota a mí misma*** el mundo real no debería funcionar como google pero a veces lo hace).

Empiezo a leer la nota: efectivamente, el Bacon fue la pieza más cara de toda la Feria este año, 20 millones de euros. Efectivamente, recuerdo esa pieza porque a Benjamín se le hacía cagado: “MIs piezas son las más baratas de todo ARCO y la de Bacon la más cara. Alguien se fijó en un periódico y me pusieron junto a él, en la misma oración.” Je. Je.

Qué suerte estar en algún lado junto a Bacon, pienso yo.

Recuerdo esa pieza y recuerdo más cuando el Benjamín me dijo: “No creo que la puedas volver a ver, así que vamos, te llevo al stand de la Marlborough Gallery.

Lo que no recuerdo es a qué horas nos tomaron esta fotografía (la de abrigo, pelo rojo y backpack es su servilleta):

Tampoco nos dijeron que sería usada para ilustrar la nota de un periódico electrónico de Vizcaya, el nunca bien ponderado El Correo Digital (y como no sirve el linkeo hoy para WordPress, pueden leerlo acá: http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20080214/cultura/bacon-impone-arco-20080214.html

Así que ahora estoy, yo también, conectada bella e irremediablemente a ‘Man at washbasin’ del buen (Black) Francis Bacon.

***

Otra de mis aventuras en la metarealidad tiene que ver con una persona que luego de saber de mi existencia ‘física’ y (seamos francos) parecerle de alguna forma un poco molesta, se dio cuenta de que me leía y tuvo la gran amabilidad de hacérmelo saber.

Estábamos en una fiesta y se acercó a decirme que me leía desde hace tiempo, antes de saber que la que esto escribe también era yo, la otra, la que tiene pasado y es bien mamona cuando no conoce a la gente.

La yo mamona la había visto feo un día –creo– y además, qué cosa, compartíamos el conocimiento carnal de un bato, yo 10 años antes que ella.

El caso es que yo era, para ella, dos yos, una mamona y otra que la divertía por blog hasta que se dio cuenta de que las dos era yo.

Fuck.

Ni pa donde hacerse.

Así que me dijo: Yo te leo hace mucho tiempo. Me gusta leerte.

Yo me moría de pena porque lo escondo muy bien pero en realidad soy una tímida enferma que nomás escribe porque cuando habla casi siempre la cajetea.

Estuvo bien.

Para cuando terminamos de contarnos que si los hijos (los de ella, claro) que si las cosas diarias que si el novio que estuvo conmigo y luego con ella, ya se me había pasado un poco la pena.

Luego se fue y me quedé pensando cuál de las dos estaría ese día en la fiesta. La mamona yo, la bloguera yo, la que nunca sabe dónde meterse cuando le pasan estas cosas.

¿Cuál de todas llevaré a la fiesta de hoy, por cierto

45 comments

Ya ya, perdón, la neta hoy me googlée.

Es que estaba googleando a gente que me interesa o de la que no sé nada hace mucho y como encontré casi a todos (qué onda con nuestra total falta de anonimato: hoy vi un comentario como del 2000 de un tipo con el que me flipaba en un foro viejo y me sentí totalmente fuera del lugar. No era para mis ojos ese comentario y haciendo cuentas sí era para mis años…qué poca madre, chingao, pinchi google retroactivo).

El caso es que el googleo de otros terminó por llevarme al maldito e improductivo autogoogleo que a su vez me llevó al blog de una chava que comentami blog seguido pero que no pone  link por lo que no hay forma de trackearla.

Otro blog que habla del mío reproduce (con crédito y todo, re buenas gentes) un post mío sobre el asesinito de Monterrey.

El que mató al hermanito de su novia.

Creo que acá en El Taza ese post tuvo tres comentarios cuando mucho. Allá alcanzó los 45 comments, sí siñor.

Todavía no decido si me puedo sentir orgullosa de tal hazaña bloguística.

Go figure.

***

Me divertí muchísimo leyendo los comentarios, dicho sea de paso.

El primero, un tal ‘Koyote Lagañas’,  me corrige algo que no dije nunca. Amo a la gente que comenta en los blogs. Nunca leen ni madres.

Además es fantástico si lo pienso bien: 45 personas me mentaron la madre o me dieron palmadita en el hombro y nunca les pude contestar porque le hablaban a un fantasma que era yo pero sin link.

Conclusión: tu blog es un fantasmablog, sin link no somos nadie.