Cositititas

Tengo ganas de poner más links en este blog (no se pierdan lacolumna.wordpress.com, por ejemplo, ni el de Lluvia lipstickymamadas.blogspot.com si quieren saber lo que es estar enamorada como una perra salvaje –no offense, of course–, en un estado de total abandono, que es la única forma de enamorarse y no perder la dignidad).

Tengo ganas de cambiarle la foto de arriba, quizás intentar un nuevo template. Siempre me pasan estas cosas después de que algo o alguien toca una fibra sensible. Quiero estar linda y lista para lo que viene. Me llena de esperanza lo que viene. Cualquier cosa que esto sea.

Esta vez fue lo de la carta. El fantástico desmadre que se armó por ella y que esperemos arme dos o tres fueguitos más.

Luego se extinguirá, como se extingue casi todo. Y ahí es donde, confío, entrará al quite la eterna juventud de esta vieja Ira, esta vieja yo que se rehusa a envejecer como Peter Gabriel y más bien quiere hacerlo como David Bowie: alimentado por esa furia controlada con la que aún disfruto todo y con la que siento que todo me atañe, me concierne, me ocupa.

Tengo ganas de decirles a todos “no estamos desviando la máquina, pero le estamos haciendo unas ronchotas al maquinista”.

Confío en mi. Espero no defraudarme.

***

Ayer le decía a Andrei que no sé si unas cuantas opiniones encontradas y vertidas en blogs son suficientes para que alguien cambie de opinión o por lo menos lo piense. Creo que a este respecto (si ser escritor o ser jardinero, si ser un animal político o no) casi todos ya tomaron una decisión. Unos lo saben, otros no.

Lo que me encanta es saber que hay gente callada, asustadita detrás de sus blogs políticamente correctos pensando “yo pa’ qué me embarro”. Gente cuyo silencio es de lo más elocuente. Están al pendiente del asunto (si no ¿por qué han subido casi al triple la vistas diarias de este blog?) pero se guardan.

Esa es justamente la postura política más interesante. La más despreciable, pero la más interesante desde el punto de vista sociológico. Porque el silencio y la abulia SON POSTURAS POLÍTICAS. ¿A poco creen que con no pensar en eso deja de existir? ¿A poco creían que por no opinar dejan de participar en la vida política? Je je. Ni madres. Ojalá fuera tan fácil.

Así estamos todos (sobre todo la izquierda exquisita, a la que no pertenezco por supuesto, nunca tuve tanta lana) en este país, calladitos detrás de nuestros autitos, nuestros departamentitos, nuestras fiestecitas, nuestras droguitas, nuestras chelitas.

Aquí todo es chiquitito.

One thought on “Cositititas

  1. Ira: Gracias por la mención. Siempre quise pertenecer al Aparatinsky de Cárdenas, nomás por el gusto de pertenecer. Pero me fui a la extrema izquierda, soy mucho más radical y razonable que Andrés Manuel y su séquito de incondicionales.

    Parafraseando un poco al mequetrefe de Federico Arreola (¿lo vieron pidiendo chamba al mundo en cadenatres?) No soy de izquierda, soy de ultra izquierda.

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