Pintándonos las uñas

La ladies’ night salió fantástica. Nunca en mi vida me la había pasado tan a gusto en compañía de cuatro mujeres.

Supe que iba bien cuando llegué a casa de la primera y de inmediato sacó su cajita de té. Me dijo, ‘es una jotería, pero ¿a poco no está preciosa?’ Le contesté que ya que andábamos de jotas, que me prestara su barniz de uñas ese que me encanta. ¡Limando y platicando que esta es una ladies’ night de a devis, chingado!

Todo estuvo taaan joto, me sentí taaan abrazada, tan en confianza. Nos contamos vericuetos, nos reímos de nuestros amores, nos abrazamos porque nos sentíamos igual de perdidas y luego fuimos por las demás.

Llegamos a la cantina, ese lugar donde aquí su servilleta domina. An’luego se ve que estas no chupan, pensé. Aquí se piden chelas ¿qué no? Traígame una Bohemia. Claro que no: las mujeres piden cosas con menos calorías, como vodka y whisky. Y claro, piden eso tan caro porque piensan que sólo se van a tomar UNA en la noche. Me dieron ternura, las quise mucho de repente.

Es decir: ahí me cayó el veinte. No estoy chupando con mis amigos, esta no es una carrera a ver quién se pone pendejo primero. Qué situación más rara. Y qué linda.

Cuando salíamos a fumar nos perreaban durísimo (no puedo dejar de notar la tremenda energía erótica de cinco mujeres ríendo juntas) pero no traíamos ganas de hacerle caso a nadie, más que a nosotras.

Fue una noche muy interesante.

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Googleando: “crisis”

Bueno, qué esperaban. Por internet me enfermo, por internet me curo:

5. ¿QUE ES UNA CRISIS?:

Definición de crisis: Una crisis es un estado temporal de trastorno y desorganización, caracterizado principalmente, por la incapacidad del individuo para abordar situaciones particulares utilizando métodos acostumbrados para la solución de problemas, y por el potencial para obtener un resultado radicalmente positivo o negativo.

Satanás

Las proyecciones de películas para periodistas son un cuento. Los periodistas son gente con el span de atención de un niño de seis años, no porque sean tontos, sino porque tienen al mismo tiempo doce cosas urgentes que terminar antes que acabe la mañana.

Salen a hablar por teléfono, están jugando, se avientan palomitas (sssii, las distribuidoras a veces dan palomitas) o de plano van con la novia a cachondear (lo juro lo juro, yo lo he visto) y la peli bien gracias.

Es divertido porque a pesar del desmadre que se traen, hay cierto respeto: el celular lo traen en modo de silencio, el faje no suena o se van hasta hasta atrás y el aventón de algún pedazo de galleta no suele ser en momentos desafortunados. Son periodistas, hasta eso tienen buen timing. Con no clavarse y tomársela con leche es más que suficiente.

La onda es que hoy una chava llevó a su mamá. Y qué mamá, jesús. Yo pensé que esas señoras sólo las dibujaba Quino o Jim Henson.

De esas señoras con una estola de plumas, papada a la Jabba The Hut y peinado alto. Yo miraba la desproporción de su cabeza con respecto a su cuerpo, sus cachetotes, su estola/bufanda brillosa y pensaba: la física miente, ¿cómo es que esta señora no se cae de boca?

Como buen personaje de Jim Henson, además, se la pasó tapando el proyector, cambiando de posición y, lo que es mejor, hablando sobre la ‘barbaridad’ que ocurría en pantalla.

¿Y qué esperaba la hija con una película sobre un asesino colombiano, un sacerdote cogelón y una madre homicida?

(Por cierto, qué chingón es Damián Alcázar, tiene enorme variedad de registros).

De plano, la señora se salió cuando la madre homicida, encerrada en una mugrienta celda, tomada de espaldas y en cuclillas mea alegremente en el piso mientras recita un pasaje de la biblia y luego arranca una página para limpiarse.

Bueno, ya era mucho.

Mi vida se pone divertida, pues. Fue lo que quise decir.

Cambié y me regresé

Para el que haya visto, había puesto otro template pero alguien, un alguien me hizo ver que mi blog ahora era color ‘cremita’.

No mames.

Antes muerta que beige yo.

Cualquier color menos ese.

Sigo buscando template. Algo que se lea mejor (me han dicho que duelen los ojos de leer El Taza). Mientras tanto seguiremos azules, nomás no puedo con la deshonra de ser un blog ‘cremita’.

Pura fea

La lógica de este sacerdote italiano es super cajeta: convoca al concurso Miss Monja 2008 para demostrarle al mundo que las hermanas congregadas no son un fracaso como mujeres.

“Las personas en Italia creen que las mujeres que se convierten en monjas han fallado de alguna manera y que no encuentran su lugar en el mundo. Pero de hecho nuestras monjas son muy educadas. Son inteligentes, han estudiado y algunas son muy bellas. Así que queríamos frenar esta idea equivocada que existe sobre las monjas”.

O sea: mis caballos son re bonitos, están re educados, déjenlos que corran en la misma pista. (Eso sí, que sigan siendo mis caballos, pus para eso les pagamos la pastura).

Este sacerdote no entiende  (¿o si?) que forma es fondo: haciéndolas competir rescata el valor erótico-mercantil-valor-de-cambio que tantas mujeres se compran hoy en día. Ahí me imagino a todas las monjillas angustiadas depilándose las cejas y poniéndose a dieta.

(Y luego me imagino a mí y a todas mis amigas haciendo lo mismo y me empiezo a deprimir).

Este concurso se le ocurrió al cura un día que no podía dormir pensando lo que había debajo de esas túnicas negras; los gestos cachondos que podían hacer esas caras lavadas. Y se le hizo fácil (como en la canción de El Haragán), compartirle sus sueños eróticos al mundo entero.

Le dije

…entre otras cosas, que su blog era como llegar a una isla tranquila y cálida donde bellos edecanes te ofrecen, nomás pisandito tierra firme, un martini helado.

Hice una analogía medio bruta de cómo era llegar a otros blogs: había unos que te hacían sentir que ibas todo acalorado en el tráfico de las 2 de la tarde, otros como si te sumergieras en un espacio sordo, un tanque de agua donde hay animales vivos nadando junto a ti.

Hay blogs como carreteras empedradas o ruidosos como supermercado en domingo; monolitos ancestrales, pinturas abstractas. Hay blogs que nomás llego y ya me quiero ir. Otros que extraño hasta dormida.

Es que así también hay personas.

Óyeme jija

Suena mi celular. Del otro lado, un amigo que en lugar de decirme “Hola”, o “bueno” se descose como hilo de media y se enfrasca solito en una airada (amo esta palabra) airada airadísima perorata que comienza con la frase de todos conocida: “¡Òyem’hijadela…!”. Me dejó muda. Que por qué no le había hablado, que soy la más informal, que soy un asco con dos patas, que no me vuelve a creer, que si dejo a todos como novia de pueblo, que si me creo que así es la vida y nunca nadie me la va a cobrar. En fin, un par de minutos bajo el agua tratando de salir a tomar aire a la superficie y contestarle “oye oye, espera tantito, es que yo…”

Me quedé callada. Por fin dejó de reclamarme. “A ver, ¿qué tienes que decir en tu defensa?” Mmmh. Pues es que, según yo, tú habías quedado de llamarme a mí. No sé si fue mi tono o qué pero de inmediato rectificó. “¿En serio? ¿Yo quedé de hablarte? Ah caray. Entonces deja cuelgo y te vuelvo a llamar”.

Y me colgó.

Y me volvió a llamar. Esta vez con un lindísimo “Hooola ¿cómo estás? Disculpa que no te había llamado peroo…”

Amo a mis amigos.

Rituales modernos

La experiencia completa de comprar un disco vale lo que pagas. No estoy a favor de ninguna disquera. Por mí que la gente baje toda la música del mundo sin pagar ni un centavo. Ya veremos de qué cuero salen más correas.

Peeeero. Ayer entré a esa tienda amarilla de Altavista mordiéndome los labios porque necesitaba tener en mis manos el In Rainbows. Downloadeable fácilmente, esta vez quería algo real. Me sorprendí mucho. No me considero fetichista, no tanto pues.

Ayer caminé con mucha cautela, como cuando sabes que alguien que te gusta está sentado al fondo y te tomas todo el tiempo del mundo para llegar hasta allá. No hay prisa porque hay prisa. Tokio Hotel, My Chemical Romance en el Top Ten; todos los de Madonna en oferta. La mirada se me alargaba hasta “Alternativo”, allí está, lo sé. No corras, no corras. Allí está, nadie te lo puede quitar.

Y que lo ponen. Jigsaw falling into place suena en toda la tienda y varios mueven la cabeza al ritmo casi sin notarlo. Es como cuando estás pensando en alguien y suena el teléfono.

Por si me quedaba alguna duda…ahora lo compras güey.

Junto a los Raconteurs, muy cerca de los Ramones, ahí está Radiohead.

Hay una manchadísima colección de todos los singles a cuatrociento varo. No no no. Soy demasiado puritana para comprar los singles. Tengo que aceptar que ahorra tiempo: la distancia al dulce hit está cubierta. ¿Pero quién quiere ahorrar tiempo en la música? Yo no.

Aaandale, ahí está el doble. El importeited. Como los que me hacían agua la boca cuando era pobre. ¿Sigo siendo pobre? Si pero I don’t care. Hell yes. But I don’t care. Antes iba a verlos y me corroía el resentimiento social. Ahora pienso “tengo que trabajar más” y ya.

Lo tomo. 2 cds Importado, el éxito cómo usté lo vio en youtube. Una cajita que promete al menos calcomanías. Diez rolas más un sencillo con otras tres. Cuatrociento varo. Ay, ya la estoy dudando. ¿Cuánto lo quiero? ¿Lo quiero cuatrocientas veces? Si si.

Voy tímida al mostrador. ¿Me puedes decir qué trae este disco? ¿Quieres que te lo abra? A ver préstamel… No no. No lo abras. Nomás hay uno. ¿Nomás hay uno? Si. (Y es mío, quise decirle, no lo vas a abrir tú, sácate de aquí). A pus entons nomás hay uno. No sé qué traiga. Pero lo acabas de poner, allí lo tienes. Lo estamos oyendo, eso que suena es este disco. ¿Eso? Noooo. Eso es Depeche Mode. Ja. Ja. (¿por qué siempre tengo que reírme de la gente chingado?) Nooo, eso es Radiohead. (Ya medio encabronado por mi risa) No’ombre, es Depeche Mode, si yo lo programé. (pues tienes pedos porque eso es All I need o yo soy tu presidente Calderón pendejo). Mmmh, no, checa bien, eso es Radiohead. Pues no creo, suena a Depeche Mode. (De que un vendedor se pone necio…, lo llaman para cobrar, me ignora ) Tons qué, ¿me prestas la cajita para ver qué trae? Aaah si, la cajita, ¿del de Depeche?

Estoy a punto de ahorcarlo hasta que llega Mr. Rastas y aumentos en las orejas. Noooo güeeeey. Eso que suena es el In Rainbows, a ver si quieres yo te atiendo. Fiu.

Muy contentita llegué hasta la parte de atrás, mientras me decían lo que costaba, lo que traía, (lo que ya sabía) me hicieron ojitos los acetatos. ¿Y si lo compro nomás de mamila en vinyl?

Los vinyles son la privacidad de la infancia, el momento en que aprendimos que estar solos era a veces toda una bendición. Como había que cuidarlos (que no se rayaran, cambiar de lado, guardarlos en su bolsita, etc) era casi como comprar un amigo.

No no. Quiero el doble importado.

Ya me voy. Voy a pagar…y en eso, el pinche vinyl, hermosísimo objeto del Funeral de The Arcade Fire.

No pude no comprarlo.

La chava que me cobró se rió mucho cuando me dijo el total y entregué mi tarjeta al tiempo que grité un muy sincero “¡Jesús del Huerto de Getsemaní!”. Moría de risa. ¿De dónde dijo que era el Jesús?

De Getsemaní. No mames, qué lanón.

La vejez desde la juventud

Hay cosas que manqu’iuno quiera no puede imaginar.

Al escribir ficción uno puede imaginarse cómo son otros países sin haber salido jamás de la recámara, pensarse hombre mujer o quimera de cualquier preferencia sexual, pensarse y escribir una historia como si uno fuera negro, chino o hidalguense. (Éste último tiene un grado de dificultad especial, of course).

Se puede ser incluso de otro planeta, de otro tiempo, de cualquier realidad alterna.

Se puede ser casi todo, excepto más viejo.

Se puede intentar. Pero nomás no se puede pre-saber lo que todavía no se sabe. No sé si me explico: yo no sabía que algún día iba a aceptar que no sé nada pero nada nada de nada.

Por ejemplo.

The illusion of permanence

Doy vueltas pensando, dios qué novela tan tan no sé qué diablos estoy escribiendo chingá. Entonces tomo  prestados otros cerebros y juego al libro (es decir abro cualquier libro al azar y veo lo que tienen que decirme):

1.

-¡Qué bonitas lágrimas vierten tus nalgas!-le dice Ultrapop a mi chica.

Ella responde con el timbre de fax japonés y yo, congelado underground, no sé si creérmelo o no. Un descuido placentero para decir: “Some things come from nothing”, modifica nuestra situación.

(Lejos del Noise, Rafa Saavedra, Ed. Moho, 2002)

2.

Julia Castillo ya sabe que de vez en cuando debe levantar la mano, hacer un señal y decir: “¡Pido!, ya no juego”, antes de que le digan “encantada”.

(primera página de la revista “el perro”, editada por Yuri Herrera, año dos, número siete)

3.

I like the stars. It’s the illusion of permanence, I think. I mean, They’re always flaring up and caving in and going out.

But from here I can pretend…

I can pretend that things last. I can pretend that lives last longer than moments.

Gods come, and gods go. Mortals flicker and flash and fade.

Worlds don’t last; and stars and galaxies are transient, fleeting things that twinkle like fireflies and vanish into cold and dust.

But I can pretend.

(la voz del personaje Destruction, pág 13 de la novela gráfica Brief Lives escrita por Neil Gaiman, ilustrada por Jill Thompson y Vince Locke, Vertigo, DC Comics, 1994)