Adoro a mis amigos

No creo que uno tenga más capital que sus cuates.

Yo soy millonaria, de veras.

La mayoría son tan cool que ni cuenta se dan. Hace rato, uno de los que más admiro me contestó en el messenger a la pregunta de ‘cómo va todo’:

“Aquí, echando perlas pixeleadas a los puercos cibernautas”. Frasesón, ovación de pie. Tengo que decir que mi cuate no pudo resumir su actividad de forma más precisa. Es justo a lo que se dedica.

Otro cuate me mandó algunos de sus poemas. La neta sus poemas:

XX dice:

No diré lo que vi

—el imán de los vértigos juega a alejar a Dios—

sino que supe verte sin que tú me miraras.

Qué buenos cuates, caray.

Por cierto, feliz cumpleaños cochino

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Here we go

Me gusta esta historia porque habla de intercambios.

Lo que pasa con los días es que nunca puedes tenerlos todos juntos. Si quieres, como en la historia, un conejo o un gato, tienes que dar tus pececitos dorados.

Uno va dejando ir cosas y la vida trae nuevas. Pero sólo así.