Mis libros

Todo empieza a renovarse solito. No es que lo busque, solo pasa. Ayer le dije a la mushasha:  ¿podrías darle una sacudida a esos libros? Llego por la noche y me encuentro que los acostó todos en pilas, no puedo ver los títulos, sólo distingo entre distintos tipos de amarillo en las hojas viejas. 

Me ha dejado un recado extraordinario que cito letra por letra con plumón morado, el mismo que uso para dibujar mientras escribo (ah sí, esto de ser bipolar):

“Ya limpie los livros y el mueble. Ya usted escoge los libres que va a tirar o a comodar”.

Ahora bien, si yo no creyera en el destino la cosa sería diferente. (Y en realidad no creo, pero es que la combinación inconsciente/destino luego se hace indivisible). Pero ¿de dónde escuchó  Lupita en la frase “sacude los libros” un “estoy pensando deshacerme de algunos libros, siento que me atrapan? Quiero dejar ir algunos para que lleguen los nuevos. Nada mejor que nuevos libros (aunque sean viejos)”.

Además está la onda de que Lupita, tan sincera, cometió uno de esos fallidos que le dicen en psicología:

“Usted escoge los LIBRES”. Libra los escogidos. Tira los acomodos. A-comoda los tirados, los escogidos, los líbridos. Libre escoge usted sus libros libres. Libre, usted escoge.

Ay Lupita.

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