La vejez desde la juventud

Hay cosas que manqu’iuno quiera no puede imaginar.

Al escribir ficción uno puede imaginarse cómo son otros países sin haber salido jamás de la recámara, pensarse hombre mujer o quimera de cualquier preferencia sexual, pensarse y escribir una historia como si uno fuera negro, chino o hidalguense. (Éste último tiene un grado de dificultad especial, of course).

Se puede ser incluso de otro planeta, de otro tiempo, de cualquier realidad alterna.

Se puede ser casi todo, excepto más viejo.

Se puede intentar. Pero nomás no se puede pre-saber lo que todavía no se sabe. No sé si me explico: yo no sabía que algún día iba a aceptar que no sé nada pero nada nada de nada.

Por ejemplo.

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